(PD).- Pese a que el instante de las 12 campanadas sigue siendo uno de los momentos cumbres para las audiencias de las televisiones, cada vez más españoles optan por alejarse de su televisor, de su casa e incluso de su pueblo y su país en la noche más celebrada del año.
Desde hace años, Nochevieja ya no es sinónimo de fiesta familiar y las uvas en la mesa de casa. Ni tampoco de hacer un cotillón en un restaurante rodeado de amigos, botellas de cava y música.
Como si de un larguísimo puente se tratara, las agencias de viajes ofrecen paquetes completos de estancias de varios días y hasta más de una semana: algunos para pasar tanto Navidad como Nochevieja fuera, otros solo para celebrar el cambio de año en un lugar emblemático o idílico, desde Trafalgar Square a Times Square, pero también en la playa.
Capitales europeas como Londres, París, Berlín y Roma siguen encabezando las preferencias, junto a una Nueva York en auge gracias a la debilidad del dólar. Y un destino tan inverosímil como Laponia se ha puesto tan de moda que muchos operadores de viajes deben colocar el cartel de "no hay billetes"; también porque cerca del círculo polar no abundan los hoteles.
Curiosamente, también hay una tendencia creciente hacia el otro extremo, a buscar el calor del verano austral en el hemisferio sur. No solo el Caribe es destino fijo para estas fechas, sino que crece la demanda para las playas brasileñas y para una aventura en la Patagonia.
Lunes, 7 de julio