Editado por

Bustamante, Arévalo y Pardo de S.Bustamante, Arévalo y Pardo de S.

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Febrero 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728    
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS


Antaño y hogaño. (V).- 4-. Período de la adolescencia

Permalink 07.02.18 @ 07:29:15. Archivado en Artículos

Por Carlos de Bustamante

( Grabado inglés de1900, de Archibald Thonburn , en ruizvernacci.es. 58x66) (*)

Cuando no sólo nuestro adolescente, sino cualquier otro llegan a este período y sobre todo progresa en él, suele producirse cambios asombrosos. Como éste no iba ser excepción, vamos con ellos: He dicho que no iba a ser excepción y lo mantengo, pero… condicionado a los ambientes en que vivió no iguales a los de la mayoría. Más que enumerarlos, que podría, creo preferible vivirlos con mis amigos lectores.

Si me acompañan, nos trasladamos a un escenario singular. ¿Y qué otro podría ser sino el de la naturaleza en la Dehesa de Peñalba? ¿Y qué mejor asignatura que ésta del campo y sus labores, para que le imprimiesen el carácter que ya les creo haber mencionado? Con los doce años la esponja que vivía en su interior, lo absorbía todo. Complicado de entender. Del hombre primitivo que llevaba en sus adentros, tomó en grado sumo afición por la caza. Y la pesca. Como los primitivos humanos, conocía cada especie hasta por la sombra e incluso el olfato. Cuanto más y mejor las conocía, más las amaba; sin embargo y como por el instinto de sus más remotos ancestros, las perseguía. Quedaron atrás las diarias batallas de su inteligencia humana sobre el solo instinto de los irracionales. Las interminables correrías -de correr realmente- tras conejos, liebres, perdices y demás especies cinegéticas triscando montes, morenas, pinares, páramos o laderas.

Lo que de ellos había cantidad en la Dehesa; o de los que buscaba fuera de sus límites a uno u otro lado del río y valle. Como los más remotos antepasados no tenía en esa pugna contra las especies de caza más que palos (porros los llamaban) y perros. Si las “cazas” le enseñaron cómo mimetizarse con el terreno y cómo esquivar a los porros, perros y humanos depredadores, de los irracionales aprendió cómo buscarlos y sorprenderlos. Cazarlos. Precoz siempre y en todo, como he dicho, también lo fue en el arte de la caza. Afición y eficacia que el modo de realizarlos lo convirtió en arte. Supo cómo mimetizarse, digo, con el terreno al modo de las “cazas”. Y de los galgos o perros de caza, aprendió la estrategia de cómo ver y acercarse sin ser visto. Algo que le valió para los rudimentos esenciales de su futura profesión.

Y ascendió de categoría. Si en el manejo de blandir y arrojar el porro acabó maestro, llevaba similar camino con el precoz uso de la caña que escupe fuego… Con los sólo doce años dichos, inició las correrías junto con su hermano inmediatamente mayor con escopeta del calibre “doce” más los achiperres de cazador. Omito detalles de las aventuras y desventuras en el nuevo “oficio”, pues creo haberlo escrito en este mismo blog años ha, largo y tendido en la serie y posterior novela que denominé “Boanerges” (Hijos del trueno). Dejo sólo constancia de que, hipersensible, los progresos de adolescente fueron espectaculares en el amor.

En honor a la verdad, y con el gusanillo de la caza dentro, amó más a las diferentes especies de caza o no y el medio de naturaleza portentosa en de vivían, que al Creador de ellas y su medio. Éste amor sería completo - o lo intentó al menos –y lo verán si ustedes, mis amigos, si me siguen, en un nuevo período. Ahora, y puesto que de amores se trata, vale la pena mencionar éstos -que fueron muchos y variados, y la intensidad con que los vivió el adolescente.

Les dije que el lugar que realmente le imprimió carácter, fue la Dehesa de Peñalba. Lugar, en el que, añorado ahora, vivió disfrutó, trabajo y al fin, dirigió.

De cómo lo vivió, podría decírselo largo y tendido en escrito que resultaría farragoso. Renuncio. A modo de resumen les diré sólo que vivió amándola. Si por entonces adolescente no de forma totalmente consciente, el tiempo –y no mucho- le enseñó explícitamente cómo.

Amó el monte, paraíso de la caza y de otras especies no todas cinegéticas: el prodigioso colorido de abundantes lagartos y reptiles que en la imponente espesura, encontraban frescura, cobijo y alimento. Los robles centenarios, mina inagotable de carbón vegetal que hizo más y mejor habitables los hogares de generaciones que se pierden en el tiempo. Calor de hogar. La frondosidad del oasis cuajado de bellotas en su debido tiempo y alimento deseado con fruición del ganado ovino que pastaba en éste su particular edén. Los claros arenosos, como lagos blancos como la nieve –blancura sólo rota por el color ocre de los abundantes ”rileros”- que resaltaba aún más el verde intenso del apretado robledal. Sin consciencia plena como es normal den la adolescencia, lo amaba y lo recorría incansable de alto en bajo cada día. Gozaba y amaba el espectáculo de cómo las tórtolas y palomas torcaces aleteaban ruidosas en la huida de los depredadores, en busca de refugio y sosiego en el pinar inmediato. Amaba y gozaba al escudriñar entre la espesura el seguro lugar de descanso de la numerosa fauna que pululaba al agrego de vientos fríos en inviernos extremadamente rigurosos o calores intensos fuera de él durante los no menores rigores de la canícula castellana. Si es cierto, como creo, que el corazón del hombre está hecho para ama, puede que en esta asignatura para la vida fuera en la que mejor “nota” sacó nuestro adolescente. Sin exagerar: sobresaliente.

Mas no terminan ahí sus amores de los muchos que tuvo y que creo habérselos relatado en numerosos artículos con el título “Buscando mis amores”, que formaron también la novela con este título. Por si omití algunos, vuelvo a la carga: En los atardeceres mágicos de los peñalberos lugares, acostumbraba la madre de las criaturas a salir de paseo en compañía de sus cuñadas solteras. Normalmente en compañía también de hijos y sobrinos. Por la carreterilla, escoltada por almendros centenarios, iniciaban sin más, el rezo del Sonto Rosario. Lo dirigía quien le correspondía por turno. También los chicos. Si no entendía muy bien nuestro adolescente el porqué de la monotonía de tantas Avemarías, si, y divinamente, que peor y más incomprensible era la monotonía de los pecados que, sin especificar intimidades, él mismo cometía. Lo que chapurreando el latín, lo que más y mejor entendía y amaba eran las letanías a la Virgen recitadas en el idioma romano. Algo inexplicable le empujaba a traducir in mente y con especial cariño los piropos a que le salían encendidos a la Madre. Los pequeños “gazapos” seguro que le eran perdonados por quien tanto amaba: “causa nostra soleticiae” en vez de laetciae. La sonrisa de su madre de aquí abajo, sería similar a la de su madre de allá arriba. Como el adolescente estaba henchido de amores, será en el siguiente, si Dios es servido, donde continúe.

---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4742/39825476302_2cf84091d9_o.jpg


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

I Miércoles de Cuaresma

Angel Moreno

Ríase, aunque sea de mí

Ríase, aunque sea de mí

Un letrado amigo mío especializado en asuntos asilvestrados.

Chris Gonzalez -Mora

Creyentes y responsables

Creyentes y responsables

Ángeles y alimañas, don Carnal y doña Cuaresma

Alejandro Córdoba

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías

TRANSFIGURAR ES VER MÁS ALLÁ de la REALIDAD

Tomas Muro Ugalde

Religión Digital

Religión Digital

Tiempo de Cuaresma

Religión Digital

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

Francisco Baena Calvo

Punto de vista

Punto de vista

Azúa también se traga la bola

Vicente Torres

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

El pan puede ayudar a rendir mejor en el deporte: descubramos por qué razones

Juan Luis Recio

Por un mundo mejor

Por un mundo mejor

Preparando el encuentro 2018 (III)

Mundo Mejor

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Quizá humanistas haya y algún genio

Ángel Sáez García

Isabel Gómez Acebo

Isabel Gómez Acebo

Pagan justos por pecadores

Isabel Gómez Acebo

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Como Pedro por su casa

Manuel Molares do Val

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

PALABRA DE DIOS: ¿CÓMO?

Asoc. Humanismo sin Credos

Opinión

Opinión

En medio de tanta corrupción y dislate, no hay a quién votar.

Opinión

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Cómo son algunos curas por Sudamérica. A los obispos no conozco.

Josemari Lorenzo Amelibia

El blog de José Arregi

El blog de José Arregi

Dios más allá de unidad y dualidad

José Arregi

La Biblia Compartida

La Biblia Compartida

El mal, la violencia, el poder no tienen la última palabra

Javier Velasco y Quique Fernández

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Francisco Margallo

No más mentiras

No más mentiras

Nada en exceso y Conócete a ti mismo

Antonio García Fuentes

Un país a la deriva

Un país a la deriva

¡La que has liado "pollito"!

Vicente A. C. M.

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital