Editado por

Bustamante, Arévalo y Pardo de S.Bustamante, Arévalo y Pardo de S.

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Junio 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930 
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS


Marcelina Poncela, paisajista vallisoletana

Permalink 05.11.17 @ 07:22:06. Archivado en Artículos

Por José María Arévalo

( Subida al piquete desde la Calle Mayor. Óleo de Marcelina Poncela) (*)

La historiadora María Dolores Cid presenta este otoño su tesis doctoral sobre Marcelina Poncela, la pintora vallisoletana de cuya muerte se cumplía el centenario el pasado día 31 de julio, sin que nuestra ciudad haya preparado celebración ninguna que nos la recuerde, a pesar de que fue en su tiempo una pionera, como ahora veremos, y por tanto figura aprovechable para el feminismo oficial, una de las muchas pintoras olvidadas que trabajaron a finales del siglo XIX e inicios del XX, cuyas figuras se están tratando de recuperar en la actualidad.

Marcelina Poncela Ontoria (Valladolid, 1864-Quinta de Ebro, 1917) fue la madre del célebre comediógrafo Enrique Jardiel Poncela. La web de la UVA recoge que nace en Valladolid, donde estudia Magisterio y se inicia en el aprendizaje artístico en la Escuela de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción. A la muerte de su padre, en 1882, se establece en Madrid donde completó estudios de Magisterio y cursó Bellas Artes en la Academia de Pintura, Escultura y Grabado, con la ayuda de las pensiones que la Diputación y el Ayuntamiento de Valladolid le concedieron. Fue – ha contado a Victoria Niño, de El Norte, la autora de la tesis- la «primera y única mujer que consiguió la pensión de la Diputación Provincial de Valladolid en el siglo XIX para continuar sus estudios en Madrid». Esa beca la procuró 540 pesetas en 1887 y 650, el siguiente año. En 1889 fue el Ayuntamiento vallisoletano el que la pensionó con 1.250 pesetas. La pintora agradeció la aportación enviando los dos cuadros que cuelgan en las paredes del consistorio, “María Cristina y Alfonso XIII niño” y “¡No viene!” o “La Azotea”. Ilustramos este artículo con una foto de este último, in fine.

Concurrió a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes donde obtuvo menciones y una consideración de medalla de Tercera clase. También participó en las exposiciones del Círculo de Bellas Artes. Fue hija de su tiempo – escribe Victoria Niño- y a la vez puso un pie en el siguiente escalón, emancipándose a los 25 años, siendo maestra y pintora en la España del XIX. Marcelina Poncela Ontoria es más conocida en Asturias o Aragón que en su ciudad natal a pesar de que su obra cuelga en el Ayuntamiento vallisoletano y que la Academia de Bellas Artes de la Purísima custodia dibujos y óleos suyos.

( Puerto de San Esteban. Óleo de Marcelina Poncela) (*)

Marcelina nació en la calle Vega, el 2 de junio de 1864. Fue la única hija de Ángel Poncela que sobrevivió a la infancia, perdiendo a su madre cuando tenía tres años. Pronto descolló por sus aptitudes intelectuales y artísticas que le llevaron a realizar los estudios de Magisterio y a ingresar en la Escuela de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, donde tuvo como maestro a Martí y Monsó. A la muerte de su padre en 1882, vive con una tía en Madrid y continúa su formación en la Escuela de Artes y Oficios, cuyo primer premio le entregará Núñez de Arce, otro vallisoletano.

En 1882 – añade Wikipedia- marchó a Madrid, donde en 1884 formó parte del grupo de las primeras seis mujeres que se matricularon en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, con un permiso especial del Rey. Estudió con Carlos de Haes, y, más tarde, con Sebastián Gessa y Alejandro Ferrant. Fue pensionada por la Diputación y por el Ayuntamiento de Valladolid. Remitió algunos trabajos a la Escuela de Valladolid, que fueron premiados en las exposiciones que anualmente realizaba. Tras su matrimonio en 1895 firmó muchas de sus obras a partir de entonces como «Poncela de Jardiel».

Participó en todas las Exposiciones Nacionales celebradas entre 1892 y 1915, obteniendo menciones de honor en 1892, 1895 y 1899, Tercera Medalla en 1901 y Segunda Medalla en 1912. Acudió también a las Bienales del Círculo de Bellas Artes y a la Exposición Internacional de 1892, donde obtuvo una mención. Fue profesora de dibujo en las escuelas normales de Madrid y Zaragoza y cultivó con singular fortuna el paisaje, la figura, el bodegón y los temas florales.

( Marcelina Poncela, con su marido Enrique Jardiel y sus hijas mayores) (*)

«Ella comienza pintando lo que se les permite a las mujeres –continúa María Dolores Cid-: paisajes, flores y retratos, porque las alumnas no podían aprender pintando del natural, lo que sí hacían los hombres con modelos. Es sobre todo una paisajista que evoluciona hacia las escenas costumbristas, hacia un regionalismo simbolista». En cuanto al estilo, el realismo deriva al final hacia un «preimpresionismo tardío porque España estaba cerrada a todas las vanguardias, en las que solo participaron los que habían salido fuera. Se ve en ‘El abuelo’, creado a partir de manchas de color. Sí evoluciona, por ejemplo ‘Interior de la fragua’, de 1915, es un estudio de la luz que fue muy aplaudido por la crítica».

La autora de ‘Poesía y realidad’ se sumó a la Colonia artística de Muros, en Asturias, una curiosa reunión de artistas que pintaban al aire libre. Marcelina fue también única en su sexo en el grupo integrado por Tomás Campuzano, José Robles, Tomás Muñoz Lucena y Agustín Lardhy. «Debía ser muy guapa, tenía unos ojos verdes que enamoraron a todos sus compañeros. Le dedicaron poemas, le regalaron cuadros», explica Cid. Tres veranos pasó Poncela (1887-1890) en ese ‘beatus ille’ artístico y Asturias sí la ha recordado en varias exposiciones y publicaciones.

( La capilla de la aldea. Óleo de Marcelina Poncela) (*)

Volvemos a sus comienzos en Madrid. La familia se muda al edificio donde el estudiante de caminos Enrique Jardiel vivía en una pensión. Marcelina comenzó a salir con aquel joven más interesado en los mítines socialistas de Iglesias y en la vida bohemia que en su carrera. La familia de ella estaba en contra de la relación y Marcelina se fuga con 25 años. En 1894 aprueba la oposición para ejercer como profesora en las Escuelas Normales de Maestras y se casa. «Toda su vida impartió clases. Colaboró altruistamente en los centros de Fomento de las Artes, donde acudían los obreros tras su jornada laboral. Como no pudo acceder a su plaza definitiva en Zaragoza, pues ya era madre, daba clases a señoritas en su casa, eran hijas de familias acomodadas y los padres preferían una mujer para enseñarlas». Participó de ciertas ideas krausistas compartidas con su marido sobre el poder de la educación como motor de cambio social. «Él era un gran relaciones públicas, siempre metido en los actos de Iglesias, trabajó de periodista y finalmente como delineante en Renfe. Ella siempre dio clases».

Pese a la dedicación que exigían la crianza de sus cuatro hijos y el trabajo, Marcelina arañó tiempo para pintar y enviar sus cuadros a las Exposiciones Nacionales desde 1892 a 1915 (además de al Círculo de Bellas Artes, al Palacio de Cristal). «Logra varios premios y menciones. Participaban muchos, hasta 2.500, pero se la debía estimar pues su obra aparece en los catálogos, donde se hacía una selección». Tres hijos de los Jardiel Poncela llegaron a adultos, María Rosario –madre del pintor Pepe Jardiel–, Angelina y Enrique. «Enrique, el dramaturgo, siente adoración por su madre, a la que cita en todos los prólogos de sus obras y a quien perdió cuando solo tenía 17 años. Su hija Evangelina, que después se casó con Alfonso Paso, fue criada por Angelina», aclara Cid, quien ha tenido acceso a la correspondencia de Marcelina con su mejor amiga, la vallisoletana Juliana Concejo.

( Bodegón de caza. Óleo de Marcelina Poncela) (*)

«Cuando viene Enrique a estrenar una obra en el Lope de Vega se le acerca una señora mayor, Juliana, y le entrega las cartas de su amiga Marcelina para que no se perdieran cuando ella muriese». Allí están -recoge Victoria Niño- todas las cuitas de la pintora, su preocupación por alguna tía anciana que se queda en Valladolid, su vida en Madrid. Amiga de otras pintoras de su tiempo como Adela Ginés, llegaron organizar exposiciones feministas en el salón Amare de Barcelona en 1901. Sus cuadros serán parte de la exposición que Zaragoza prepara sobre Enrique Jardiel Poncela. Conocida en Quinto de Ebro, pueblo de su marido, en Asturias, lugar de la colonia, apenas lo es en su ciudad.

Más información nos proporciona artevalladolid.blogspot.com en su serie de “Pintores vallisoletanos olvidados”: “No abundan demasiado las mujeres artistas en la Historia del Arte español, y aún menos en el panorama artístico vallisoletano. Marcelina Poncela Hontoria fue una de ellas, aunque no fue una más, puesto que fue una gran pintora, además de ser la madre del famoso escritor Enrique Jardiel Poncela”.

Y así sabemos también que Marcelina Poncela participó en los concursos de pintura de la Real Academia de Valladolid presentando dibujos de tipos populares y de bucólicos paisajes. En sus participaciones obtuvo el Premio de Segunda Clase en la categoría del dibujo al carbón, en 1886 con la obra Amigable coloquio del pastor de Nogales y en 1887 por la titulada El barco de soto en las segadas: Asturias. Al año siguiente, 1888, obtiene el Premio de Primera Clase con el óleo La capilla de la aldea, foto del cual también incluimos.

Desde 1892 a 1915 participa en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes obteniendo Menciones Honoríficas en las ediciones de 1892, 1895 y 1899. En la de 1901 recibió Consideración de Tercera Medalla por la obra Poesía y realidad.

(¡No vienen!. Óleo de Marcelina Poncela) (*)

Cultivó el cuadro anecdótico, la pintura de flores y bodegones, con obras tales como Cercanías de Valladolid, Cercanías de Vriesland, Flor de estufa, Dama de época, Flores, Cabeza de muchacha italiana, Bodegón de caza, País de los patos, El aguacero. Los últimos años de su vida los pasó en Zaragoza donde compaginó su afición a la pintura con su profesión de maestra.

Bien merece, pues, un homenaje en nuestra ciudad, por ejemplo una exposición de su obra, para que deje de ser una de nuestros pintores vallisoletanos olvidados.

---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://c1.staticflickr.com/5/4506/37729872981_0acc0d2bcf_o.jpg
http://c1.staticflickr.com/5/4506/37020510084_6d44dc748f_b.jpg
http://c1.staticflickr.com/5/4499/37729873551_d877936149_b.jpg
http://c1.staticflickr.com/5/4505/37698231982_a0c02b2637_o.jpg
http://c1.staticflickr.com/5/4464/37698232242_caa242c37f_o.jpg
http://c1.staticflickr.com/5/4492/37059840923_07725e2a1f_b.jpg


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
En espíritu y en verdad

En espíritu y en verdad

Peripecias de un códice mozárabe de origen riojano por tierras de Castilla

José Manuel Bernal

Un país a la deriva

Un país a la deriva

Más que Brieva, una dulce breva.

Vicente A. C. M.

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Virtudes públicas en J. Ortega y Gasset

Francisco Margallo

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

SI SIRVES A CRISTO, TÚ ESTÁS EN EL TEMPLO

Francisco Baena Calvo

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías

JUAN BAUTISTA: HOMBRE RECIO

Tomas Muro Ugalde

Punto de vista

Punto de vista

A vueltas con Franco

Vicente Torres

Israel, más allá de las noticias...

Israel, más allá de las noticias...

¿Por qué los medios siguen alentando la violencia de Hamás?

Shimshon Zamir

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Violencia de género y suicidio

Manuel Molares do Val

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

La viticultura heroica se alza en Asturias de la mano de Vitheras

Juan Luis Recio

Humanismo de Jesús

Humanismo de Jesús

Dos Pactos secretos entre el Vaticano y Estados Unidos

Oscar Fortín

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

El débil y el fuerte dudan

Ángel Sáez García

Opinión

Opinión

España, medios, lenguas, música, invitados Elvira Roca y JC Ortega, belleza, moda, Praderita, Racismo, Narcisismo...

Opinión

El blog de X. Pikaza

El blog de X. Pikaza

De la Comisión Vaticana sobre la Ordenación de Mujeres

Xabier Pikaza Ibarrondo

Entre unidad, caridad y verdad

Entre unidad, caridad y verdad

Natividad de san Juan Bautista

Pedro Langa

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

Moral (XIX). La moral en Persia y en Egipto

Asoc. Humanismo sin Credos

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

VERANO DE MI VIDA

Josemari Lorenzo Amelibia

Buenas noticias

Buenas noticias

¿Por qué tanto miedo?

José Antonio Pagola

Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

En el convenio con el SNAP, “hay que tener las ideas claras”: Pbro. Martín Nava Bello

Guillermo Gazanini Espinoza

Atrévete a orar

Atrévete a orar

Natividad de San Juan Bautista (24.06.2018): Queremos ser Juan

Rufo González Pérez

Teología sin censura

Teología sin censura

Los últimos serán los primeros

José Mª Castillo

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital