Labores de Ayer. Cuesta arriba
20.07.12 @ 07:25:06. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acarreo. Vista parcial del mural de José María García Fernández, “Castilviejo”, en la oficina del BBVA de Duque de la Victoria, Valladolid)(*)
En hilera los sacos de patatas en el Sotillo, como la tropa en esta formación, tocaba otro trabajo, nada de menor, como es el de cargarlos en el carro, transportarlos, y descargar, por fin, en el almacén del caserío. Cuasi inhumano. Pero se hizo. Con todo lo que hay que tener…
Salieron tres castellanos fornidos de entre los que sacaban patatas.
-¡Venga, vamos!, apremió Fogato.
-“¡Parahambre”, para!, le dijo Leocadio; ¡que en todos los trabajos se fuma…¡ ¡Vamos, digo “ó”!-. Dicho y hecho. Sacó la petaca con “picadura selecta de cuarterón” y, con parsimonia, lió “un pito”, no sin ofrecer a los compañeros.
-“No gasto”, dijo el tremendo “Carrillazos” mientas se secaba el sudor con el “moquero” que algún día fue blanco.
-¡Venga, “trai pa cá, que “mesiacabau” todo lo que me “trajon” pa mi cartilla “désta saca!”, dijo el tercero que, “hombrachón”, parecía mentira que fuera hijo del “escurrido Cagaris”: el “agudo” Santiaguillo que, al decir de “Peduco” entre risotadas: “En cuantis” que te dé el viento en el cuerpo, “tiés” que “silbar como las alambres”.
-¡Anda tontoanda!, le replicaba una y otra vez con enorme guasa a Vidal Peduco, que tampoco andaba muy sobrado de carnes…
-¡A “ vei” te crees que lo tuyo es hinchazón…! ¡No te jode…!
Un trago de la bota colgada de los tableros del carro, dio fin al “pito” y a la curiosa conversación.
En cuanto entró el carro en la tierra, las mulas entraron en calor con los primeros “pechugones”. Comenzaron la carga. Tomaban los sacos por las orejas que dejó el cosido del Muti con la tremenda aguja e hilo sisal de atar los haces.
Apoyando un buen garrote por el medio del saco, tras un breve balanceo lo lanzaban catapultado al piso del carro. “Bobarras” arriba, los iba colocando en el orden debido. Cubierto el “maderamen” con la primera fila de sacos, el impulso tras el balanceo hubo de ser mayor. Segundo piso en el carro. Sudando a mares por el manejo repetido de los ochenta kilos, más o menos, de peso de cada saco, uno de los cargadores comenzó a flaquear. Fue entonces cuando surgió la fortaleza de “Carrillazos”. Ni garrote en medio, ni balanceo, ni empujón por detrás, ni nada. Agarraba el saco con las enormes manazas, lo apoyaba en la cadera y, sin más historias, lo lanzaba al segundo piso donde ya nada tenía que hacer Bobarras porque caía colocado, exacto. Con un “traguejo” de la bota al terminar cada piso, pronto quedó completada la carga.
A duras penas, pero de la tierra salió el carro al camino. Con el regocijo arriba de “Bobarras”, hasta la Capitana de “tiros” se permitió un ligero trotecillo mientras duró el camino llano y compacto. Se acercaban a la cuesta tremenda del Sotillo. Fogato y Bobarras, uno a cada lado de las varas, más que por donde rodaba el carro, miraban, con ojos que lo decían todo, a la temible cuesta del camino cercano.”Cuesta arriba”. Llegaron. Primero, descolgó Fogato la bota de los tableros del carro y, como presagio de lo que vendría después, la dieron sendos “latigazos” “pa coger fuerzas”.
“Pai” que“Bobarras” hacía honor al mote cuando pescó a correr hasta la ribera inmediata. Enseguida, dejó en el camino empinado un tronco que a duras penas pudo con él. Comenzó la subida sin decir, por respeto, al calvario. La catalana “se rilaba” entre las varas por el esfuerzo, Por el momento y mientras avanzaba el carro cuesta arriba, Fogato callaba. Cuando la cuesta tremenda se puso más pina, entró en acción la mula de tiros. La Capitana parecía reventar por el esfuerzo.
Fogato salió del silencio y comenzó a animar a su par como él bien sabía: imposible ser textual, pues algún que otro palabro no es bueno repetir. Los que, sin la menor malicia, salían como un trueno de la voz poderosa del mulero. Bien sabía el ganado que esos palabros eran el antecedente, temeroso, del látigo sobre sus lomos. Tal era el esfuerzo del par, que, hincado los cascos de los remos en el terreno pedregoso del camino, las barrigas de las mulas cuasi rozaban el suelo. A pesar de ello, y lentamente, el carro dejó de rodar...
-¡¡A las ruedas, a las ruedas!!, voceó Fogato al borde de la congestión. Uno en cada rueda, hicieron el esfuerzo sobrehumano, “pa ná”. El carro se detuvo. O sea, se detuvo en el ascenso. Pero con enorme peligro comenzó a desandar el camino en el temido descenso.”Cuesta abajo”. Corrió Bobarras y, con el madero a cuestas, lo colocó tras las ruedas. El carro paró “en seco”. Los improperios, irrepetibles, que vomitaba Fogato hicieron que se “rilasen” hasta las patatas de la carga. Sacó el látigo. Chascó la correa por encima de las caballerías, sin tocarlas, y, sacando fuerzas temblorosas donde ya cuasi no había, el carro avanzó unos metros más. Nuevo parón. Entonces sí; el látigo de Fogato entró en funciones: a cada chasquido de la tralla, revoloteaba en el aire un mechón de pelos “perla Isabela” de la Capitana. Y con los “quinchonazos” con la vara en la barriga de la Catalana, las mulas vencieron a la terrible cuesta. Camino del Sotillo. Estampa tremenda con la tremenda belleza de los hechos sobrehumanos: inhumanos. Así lo vio don José desde la ribera. Movió negativamente la cabeza y pasaron por su interior deseos de humanidad y progreso.
Sacó buenos cuartos con la venta de las patatas “trempanas” Palogán. Pero no le sobró ni un céntimo con el pago de tan numerosos jornales y la compra de maquinaria para la saca de las muchas patatas tardías y rojas: “Desireé”.
Cada día venía el cachicán al “amo” con noticias de familias enteras que marchaban del pueblo a la Capital. Y cada día desfilaban por su mente continuas ideas de progreso y de mayor humanidad en los trabajos. Como todo me lo comunicó, será otro día, si Dios es servido, cuando les lleguen a ustedes.
---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm9.staticflickr.com/8425/7575395336_13b085d58b_c.jpg
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


