Cosas que cunden y cosas que no cunden
19.02.12 @ 10:14:22. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Acuarela de Victor Barba en victor_barba.ztuka.com)(*)
Cundir. He aquí un verbo muy español, probablemente uno de los más difíciles de traducir en otro idioma. Consultados los diccionarios on-line he aquí lo que nos dicen: el de inglés, que "no me cunde el tiempo" equivaldría a "I am not getting very far" o "I am not getting a lot done" (literalmente, "no estoy llegando muy lejos" o "no estoy consiguiendo hacer mucho"); y el francés, que la frase "este jamón nos ha cundido mucho" podría traducirse por algo así como "avec ce jambon nous avons eu largemente de quoi manger" (!) (literalmente, "con este jamón hemos tenido de sobra con qué comer"). Estos circunloquios revelan la dificultad que tiene el expresar con cierta exactitud lo que nosotros entendemos por tal concepto.
Pero explicado esto, y puesto que como españoles entendemos perfectamente lo que queremos decir con esto de cundir, ya nos podremos plantear el uso que hacemos del vocablo. Para empezar, constataremos que se trata de un término caracterizado por la subjetividad, porque el grado con que las cosas "cunden" depende por definición de una apreciación personal. Así ocurre, por ejemplo, con el tiempo, que pese a poder ser medido con la mayor precisión desde el nanosegundo a los años luz puede hacérsenos eterno o sumamente corto según la situación que contemplemos, llevándonos por un extremo hasta la impaciencia y por el otro hasta el aburrimiento. Si alguien fue tan fiel a mis escritos que leyó mi artículo sobre epitafios, recordará que concluía con el que yo me proponía para mí mismo. "Creí que esto cundía más" reflejaba con la mayor sinceridad mi impresión ahora que se va acercando el fin de esta aventura.
Cundir, lo que se dice cundir, es indudablemente cosa del grano de mostaza, pero podemos recordar otros ejemplos igualmente significativos. Puede cundir mucho, por ejemplo, una taza de café. Vean ustedes, si no, lo que dura su definición: "Póngame usted un café descafeinado con leche en taza y bien caliente, pero que sea de sobre y con doble ración de azúcar. Y no lo llene hasta el borde". Mientras usted hace el encargo puede ocurrir cualquier cosa.
autor
Contacto


