La materia oscura del arte
16.02.12 @ 07:29:38. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Llibre i grafitti. Obra de Antoni Tápies)(*)
Cuando muere un personaje conocido y que destacó por algo, la costumbre es hacer un panegírico, y eso es lo que ahora voy a hacer, pues nos dicen que ha desaparecido quien revolucionó nada menos que el arte español, y estas son ya palabras mayores.
Ustedes tendrán, sin duda, conciencia de la complejidad del mundo artístico, y sabrán hasta qué punto es difícil matizar cualquier definición en este campo. Pero lo que seguramente desconocen es que, como las galaxias, el arte tiene materia oscura. Al menos eso dice el ABC. Ahora comprenderán por qué hay matices de él que no podían verse y también el mérito que tiene descubrirlos.
Según el artista revolucionador esa materia oscura está, por ejemplo, en un calcetín, cosa de la que poca gente tenía el más mínimo conocimiento. El hallazgo es por tanto de categoría sideral, y nos hace reflexionar sobre la críptica relación entre el arte y algunas prendas de vestuario. Ahora, una vez sabido esto, es de esperar alguna nueva revelación interesante sobre la presencia de materia oscura en la ropa íntima.
Como se preguntarán ustedes qué hay en la obra del maestro que tenga que ver con la belleza que relacionan con el arte, permítanme que les diga que si plantean esta cuestión será porque siguen chapados a la antigua, consideración ésta no aplicable a nuestro ilustre personaje, superador ya hace tiempo de cualquier limitación a la libertad creadora del artista. De todas formas, si ustedes se empeñan en encontrar la belleza en el arte, búsquenla mejor en una silla desvencijada o en un cubo abollado, y conste que esto no es culpa de la crisis. Y aún les diré que si la belleza que buscan fuera ornamental, nadie como nuestro insigne personaje para satisfacer su inquietud. Tan sólo añadiré un consejo: que avisen a la señora de la limpieza antes de colgar el cuadro, pues no sería raro que, tratándose como supongo de alguien sin formación artística y desconocedor, por tanto, de las excelsitudes de esta obra, intente llevárselo al trastero o pasarle la fregona.
Muchas cosas más podrían decirse de las innumerables facetas del arte del señor T, catalogado como culmen del informalismo, es decir de un arte sin forma y cada vez más "matérico" - y más lleno, por tanto, de pegotes y cosas así - pero una de ellas es desde luego que se trata de algo delicado, ya que los pegotes, y no digamos los cubos y las sillas, tienen tendencia a desprenderse de la superficie e irse al suelo.
En todo caso no es preciso recordar que nos referimos a una pintura sumamente simbólica: ahí tienen ustedes, sin ir más lejos, la repetición constante de una cruz hecha como por las buenas y que resulta ser, no una cruz. sino la letra te, porque, como dijo el mismo autor, "uno acaba pintándose a sí mismo". O a su esposa, digo yo, porque tanto el apellido del uno como el nombre de la otra empiezan por esa misma letra. ¿Pueden ustedes concebir una mayor finura conceptual?
Otro aspecto de la obras de este genio es el conjunto de emociones que transmiten. Yo mismo he llorado contemplando algunas de ellas, siempre cargadas de un profundo mensaje moral. Y es que, por ventura, ¿hay algo más emotivo que ese chafarrinón negro que nos encoge el ánimo y nos sume en la más profunda de las decepciones? Y en el tomate del calcetín, ¿no encontramos al hombre decadente? ¡Cuantos mensajes morales e incluso políticos de este hombre excepcional se acumulan ante nosotros!
Una vez más, el ignorante pueblo español interpreta que mucho de lo que se dice sobre el artista son ganas de sacar la punta a cosas y detalles inanes, y que a la obra de éste es aplicable el viejo cuento del traje nuevo del emperador. ¡Craso error de gente no comprometida como él en la política! Fíjense ustedes en lo que ha dicho a su muerte unos de sus más agudos analistas: "sus muros eran el límite funerario de un mundo nihilista". ¿No está ahora bien claro el por qué de tanta admiración? ?¿Y qué me dicen de esta significativa frase: "dialogaba, a su manera, con el arte póvera o con ciertos desarrollos del Fluxus" ¿Cabe mayor concreción que ésta? Y aún deténganse en lo siguiente, que será, sí, un pequeño detalle, un nada, pero que arroja una luz clarísima sobre la personalidad del genio: "Cuenta - dice el analista - que en una ocasión cogió un cuadro sin secar por los bordes, y allí quedaron las huellas de su mano como el signo de un camino a seguir". Por lo visto - como señaló el artista en un tratado - ésta era "la huella de la mano, el milagro del tacto que sensibiliza la materia".
Termino con las citas: "El gran mérito de este hombre fue "haber sabido, presentido, cuando una obra matérica está acabada". Y es que saberlo es para nota, ya que, según el comentarista, "la obra total" es "aquella que contiene el múltiple e indefinido enjambre envolvente de los sentimientos, querencias y necesidades vitales y espirituales de cada vida particular".
Yo, la verdad, veo todo ahora más claro que antes, aunque aún haya cosas que se me resisten, porque, naturalmente, en la hora del adiós se acumulan los comentarios ante tanta sugerencia luminosa. Así, un compañero cofundador de determinado grupo artístico nos hace ver en su amigo "el fuerte regusto de apego y alejamiento de todo lo que es inmediato", y mire usted si no es sutil la apreciación, porque nos deja con la impresión de que nuestro genio sintió un gran apego al calcetín, a la te que parece una cruz, o a cualquiera de los chafarrinones negros o rojos de sus cuadros, a la vez que veía todo esto como alejado de su entorno. A mí, desde luego, me conmueve tal cosa, sobre todo sabiendo que el artista "comenzó a dar arañazos, a sostener una lucha material con el cuadro". Comentario que revela la abnegación que exige el arte. Verdaderamente, así no no es de extrañar que, con unas cosas y con otras, "la sucesiva aparición" de la obra de este señor colmara "las ansias filosóficas, políticas e incluso poéticas de infinidad de personas". Desde ahora mismo cuéntenme entre ellas .
Ya sólo anhelo oír la voz de José María mi colega foramontano - a quien espero no chafen sus amigos "hartos" - por si tiene datos de cómo surgió el mito. De verdad, estoy muy intrigado, porque la cosa no es tan fácil y nadie triunfa porque sí.
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