Los cuentos y el misterio
09.02.12 @ 07:24:11. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Sonrisa. Acuarela de Maria Rosario Leiva Jodar en charileiva.com)(*)
Entre lo mucho que he escrito están los cuentos. Tres colecciones, una por nieto. La primera, de cuentos "al estilo clásico": príncipes y princesas, animales parlantes, enanos, brujas y hasta un pequeño iceberg que anda siempre resfriado. La segunda, de los pequeños asombros, descubrimientos y miedos infantiles: la noche y las sombras, los sueños buenos y malos, el hombre de las barbas y la casa del árbol… La tercera, una niña que hablaba con las cosas.
Una de mis introducciones advierte que los cuentos no son para leer, sino para contar, y que esto debe hacerse adaptándolos a cada niño según las palabras que entienda o no entienda e imaginando su reacción ante las historias que le presentamos. Tendremos que acercarnos a su interior oculto, allá donde reside su pequeño mundo. Y en el empeño nosotros también aprenderemos.
En realidad el cuento es un encuentro con el misterio. Y no nos extrañará que el niño lo viva como real, puesto que nuestra vida es también un cuento fantástico. En otro de mis artículos ya expliqué porqué. Nuestro escenario es, desde luego, fascinante: un planeta que gira en medio de la oscuridad y está habitado por el fuego, unos seres sexuados que se reproducen entre ellos y están sujetos a su plataforma por una extraña fuerza, una vida que depende del calor de un astro y se ve expuesta a múltiples peligros, y muchas cosas más a cual más sorprendente. El tinglado podría ser distinto, más estable y más sencillo quizá, pero lo que encontramos al nacer no puede ser más imaginativo.
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