Hace cinco mil años. 4. Prácticas ganaderas de la Edad del Cobre en el Duero Medio
07.02.12 @ 07:29:57. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Acarreo. Acuarela de Jesús Meneses)(*)
En el artículo anterior recogíamos, de la conferencia del arqueólogo Germán Delibes de Castro, en su discurso de ingreso como académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, de Valladolid, cómo la investigación arqueológica considera posible pero muy poco probable que para arrastrar los primeros trillos se recurriera a la tracción humana, y que el reconocimiento de trillas permite entrar de lleno, en uno de los temas estrella de la arqueología prehistórica europea, como es el surgimiento de la tracción animal, con el uso también de carros y arados.
En nuevo apartado, “La «revolución de los productos secundarios», el conferenciante explicaba que “los datos de El Casetón -en Villalba de los Alcores- son los primeros que en la Península Ibérica pueden relacionarse más o menos directamente con dicha cuestión, pero no sucede lo mismo en la Europa templada, al norte de los Pirineos, donde desde finales del IV milenio abundan los testimonios relacionados con ella. A veces son ruedas macizas de fresno o de roble, como las descubiertas en distintas turberas de los Países Bajos, Alemania, Francia y Eslovenia, las que denuncian la existencia de carruajes. Y otras, es posible saber, incluso, que se trataba de carros de dos ejes, gracias a pequeñas maquetas de barro como las depositadas en las tumbas húngaras de Budakalász, de la cultura de Baden, o a la representación de tales vehículos tanto sobre cerámica (un vaso de la cultura de los Vasos de Embudo procedente de Brnonice, en Polonia) como insculpidos en las estelas de piedra de los Alpes.”
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