Valfermoso de las Monjas
26.02.11 @ 07:37:44. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Acuarela de Jaime Jurado Primer premio del certamen de pintura rápida de Mula 2010)(*)
Valfermoso es una palabra de resonancia antigua y un bello nombre para un pueblo. Y si añadimos “de las monjas” se convierte en lo que es: un rincón de oración.
Para llegar a él desde Guadalajara hay que pasar por una estrechura abierta por las torrenteras y trepar al altiplano. En el camino, el castillo de Torija nos observa con su benevolente mirada de siglos. El altiplano es como la cubierta de un enorme portaaviones que domina un panorama de montañas empequeñecido por la altitud a la que nos encontramos. Luego tendremos que descolgarnos por un sinfín de curvas repetidas hasta llegar al valle. Se trata de un valle muy amplio, con escasa vegetación en sus laderas y algunos pueblos de nombres sugerentes como Miralrío, Valdearenas, y, claro está, Valfermoso de las Monjas. El río es el Badiel , que, como suele ocurrir con otros ríos de Castilla, anda casi oculto, sólo delatado por los arbustos y por algunos de los árboles que se acumulan en el fondo del valle, donde la tierra acumulada a través de los siglos ha modelado un lecho confortable salpicado de pequeños olivares. De cuando en cuando se ven grupos de árboles altos, probablemente chopos, apretados los unos contra los otros.
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