Cosas veredes
12.02.11 @ 07:33:37. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(De paso. Acuarela de Salvador Ribes Villalba en el Concurso de Pintura Gaudí 2010, scribd.com/doc/46025851. 68,5 x 98,5)(*)
En una sociedad politizada hasta el extremo todo tiende a ser interpretado en una clave única, que es la del tejemaneje. Pero las cosas que hoy pasan - que hoy nos pasan – son tan espectacularmente asombrosas que están diciendo “escribidme”, así que resulta difícil escapar de su seducción, sobre todo porque, como en el caso que nos ocupa, son, más que motivo de cotilleo, puras anécdotas provocadoras de asombros o de sonrisas.
Vean ustedes: no hace mucho tiempo vimos subido a un balcón a un señor muy contento de que había ganado unas elecciones. Tan contento estaba ese señor que hasta dijo que ya iba, directamente, a decirnos adiós y crear una nueva nación, que por lo visto es una cosa divertidísima. Pues bien, solo unas semanas más tarde ya le vi con distinta cara, porque se acababa de llevar el gran chasco de encontrar las arcas vacías. Fíjense ustedes: según él no tiene ni para pagar las nóminas, o sea que no me parece raro que cambiara el gesto.
Lo que más guasa tiene es que ese señor - que si no tuviera la mandíbula y el flequillo que tiene sería un español más bien alto y nada más - está empeñado en que le den la exclusiva de un convenio económico para él solito. Y digo que la cosa tiene guasa porque hasta parece mentira que se atreva a insinuar ese deseo suyo si tenemos en cuenta que, por lo que dice, los que han esquilmado las arcas son precisamente gente de esa tierra chica de la que tanto presume.
Pero lo bueno viene ahora: poco después de enterarme de todo esto salta a la radio una señora muy importante. Digo importante porque se ocupa de nuestros dineros aunque no lo parezca. Y la señora dice que ella, que como digo es la que lleva la cuenta de los dineros, comprende las necesidades de ese señor. Bueno, hasta aquí, medio normal. Pero el caso es que quienes precedieron a nuestro amigo y le dejaron sin posibles, además de ser gente de su tierra chica, eran precisamente los socios del club ideológico de la señora en cuestión. Y yo me pregunto cómo es que ésta no se había enterado de nada, siendo como es la que lleva todo esta cosa del parné, y cómo no riñó a sus compañeros cuando se dedicaban a tirar el dinero por la ventana, léase comprando sedes de embajadas imposibles o fomentando su propio idioma en su propia casa, cosa inaudita, porque eso del fomento del propio idioma suele hacerse en el extranjero. Bueno; y también se pregunta uno cómo no han empapelado a los presuntos que despilfarraron el dinero de los contribuyentes para presumir de moqueta o engrosar los bolsillos propios o de los amiguetes.
Luego vemos a unos señores muy contentos dándose la mano para que les vean así en los periódicos y la televisión, y resulta que acaban de hacer una cosa por la cual la gente va a tener que trabajar más tiempo y a cobrar menos, y claro, uno se asombra, porque eso es una faena por mucho que le digan a uno que es absolutamente necesario para dentro de no sé cuantos años y que si no todo esto se iría al garete, que lo oyes y hasta se te pone la carne de gallina pensando en tus hijos. Y digo que uno se asombra porque lo que uno espera es que a esos señores tan risueños les corran a gorrazos no sólo por eso, sino también porque ese mismo día nos dicen que sigue aumentando el paro, y además varios de ellos son de los que tienen el papel de protestar, y si no protestan dígame usted para qué nos sirven.
Pero esto no es todo, porque luego, cuando nos anuncian que viene a vernos una señora como el flautista de Hammelin para llevarse a los jóvenes españoles a sus empresas - con lo que nos ha costado formarlos -, y todo el mundo supone que de paso echará una buena bronca al que más manda aquí aunque ante los micrófonos esté algo más discreta, nos acordamos de que este señor, cuando estaba tan contento de sí mismo y eso, se permitió llamarla nada menos que “fracasada”. Y uno se pregunta qué cara hay que poner cuando uno ha llamado eso tan ofensivo a alguien y ese alguien viene a verte a casa y además te da veinte vueltas y viene a examinarte para ver cómo lo haces.
Pero bueno, hay tantas cosas…Por ejemplo, en el periódico sale un señor que manda hasta mandar parar y que dan ganas de poner en lista todas las veces que nos ha dicho que no pasaba nada o que se va a terminar la crisis unos mesecitos más tarde, y nos lo vuelve a decir una vez más y precisamente cuando acaban de anunciarnos que aumenta el paro, que también es mala pata. Y claro uno se dice lo mismo: ¿Qué cara se puede poner en estos casos para que alguien te escuche todavía? ¡Y qué dominio de la expresión y de las propias reacciones psicosomáticas!
Ahora comprendo que esta gente haya llegado tan alto como ha llegado. Gente especial, sin duda, como comenté hace tiempo en otro artículo.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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