Lancelot 2010. Entrenamiento fraccionado
11.02.11 @ 07:34:25. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

( Swimmer. Acuarela de Carol Carter en www.carol-carter.com)(*)
Viernes 6 de agosto. Les he dicho repetidas veces que vivimos parte de nuestras vacaciones en casa de mis hijos: el suyo, nuestro nieto, se llama Javier. Como todos, sean hijos únicos o familia numerosa, Javier es lo más rico y bonito para sus padres; y orgullo de sus abuelos. Para el tema de hoy, es preciso hablar de él. Nada más satisfactorio. Hace ya diez años, pasábamos unos días de aquel verano en la perla canaria: Tenerife. No está cerca de Lanzarote donde nació Javier; pero isla canaria, tiene vuelos frecuentes a la vecina Tenerife. Frecuentes y no caros para los residentes en “Binter”.
Querían sus padres que, además, fuéramos padrinos de bautizo. Y lo fuimos. Lo somos g. a D. Conscientes de las obligaciones voluntariamente contraídas. Obligaciones morales, que no son pocas y de gran importancia, como todos sabemos…
Tenía Javier un mes de vida cuando recibió el agua bautismal y un mes también cuando recibió el primer baño en una piscina chiquitita y para niños. Fue todo un espectáculo: ¡Javier nadaba! Ahora, “armario de cuatro puertas”, como un pez, claro. Como su abuelo, se baña todos los días. En la piscina de su casa, sigue mi plan de entrenamiento, apropiado, para niños, mayores, e incluso futuros campeones. Sencillamente, repetir distancias cortas sin llegar nunca a la fatiga. Distancias, así, en progresiva repetición, hasta llegar a nadar, sumadas, una distancia superior a la que se desea competir o como meta propuesta. Los diez o quince metros de la “nuestra” es distancia ideal para el entrenamiento fraccionado. El muy “bandido”, cada día nada algún largo más que su abuelo. Les dije que, “deportista de oficio, `era´ más fuerte que un toro y más tonto que picio”, y claro, he entrado al trapo. Último día, yo, 45 largos; él, 47. ¡¡y como una moto!!
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