Lancelot 2010. Efecto “fading”
30.12.10 @ 07:21:54. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Miguel Pascual Aranda, de felicitación de Navidad 2010. 50 x 80)(*)
Miércoles 28 de julio. Cuando la edad o circunstancias impiden la práctica del deporte, además de “ajo, agua y resina”, disponemos, normalmente, y entre otros muchos quehaceres buenos y entretenidos, del invento que utilizamos desde hace no muchos años en nuestras casas, que nos permite al menos ver lo que ya no podemos practicar con el rendimiento deseado.
Para los que fuimos deportistas en alto grado, tal vez demasiado alto o sin tal vez, sino sin ambages, demasiado, nos queda el consuelo de la televisión. Los futboleros-servidor lo justito- siguen cada semana los partidos más interesantes de la “superliga” del mundo.
Jugué al fútbol en mis tiempos jóvenes, aunque denostado este deporte por el dinero, veo sólo cuando juega mi equipo favorito. Y porque les soy sincero, más que el deporte en sí, me gusta que gane, no el mejor, sino “el mío”. O sea, mal. Si es en canal de pago, puede en mí más la no muy holgada economía que la afición.
Nique decir tiene que, cuando jugó la selección española, la actual campeona, de la que hemos hablado suficiente con anterioridad, no perdí “ripio”. Me entusiasman las paradas sensacionales del mejor portero del mundo: Iker Casillas. Además, porque jugué siempre de portero en los diversos equipos colegiales, incluso en el representativo en competiciones locales. Disfruto con el batallar incansable en las portentosas facultades físicas y pundonor en el campo de Sergio Ramos que, como el anterior, ocupa un lugar indiscutible en la selección. Corrí “in mente” por la banda de Iniesta, aunque sea del Barcelona; “santo” futbolístico que, sin saber muy bien por qué, no es de mi devoción.
Cuando hay campeonato de tenis, último deporte que practiqué ya madurito con relativo éxito, no me pierdo ver en la caja tonta a esa maravilla de deportista ejemplar que es Rafa Nadal; abanderado por méritos propios de la llamada “armada (¿) española”. Pegado a la caja, que para ver jugar a ese fenómeno no es tan tonta, he seguido la impresionante trayectoria de Rafa desde que era un crío. Aquí sí, aunque me gusta a rabiar que gane, disfruto con su juego y coraje.
No cito más porque merecedores casi todos de los mejores elogios, me desviaría, como de costumbre, del motivo del presente artículo veraniego: “Efecto fading”.
No me resisto, sin embargo a decirles, que también fui ciclista. Lo fui en tiempos de la bendita y gran austeridad. A la que tanto debemos -sí, no se me asombren- los niños de la posguerra. Con una sola bicicleta (Orbea) para seis hermanos varones, era más el tiempo que la “bici” permanecía en el taller o, pinchada una y mil veces donde no cabían ya más parches, arrumbada en casa durante el tiempo que, ¡mecachis!, rodando cuando nos correspondía el turno. Con manillar “de carrera”, pero sin cambios en los piñones, era lo que se dice corriente y moliente; más molida que moliente. Quiere esto decir, que también me gusta seguir las carreras ciclistas donde el gran Induráin nos dio tantas satisfacciones en el tour de Francia, más que en “la vuelta”.
Después de la tertulia del almuerzo -quiero decir de la comida, porque almuerzo, al menos para mí, fue siempre el “tenteenpié” de media mañana-, sin prisa y sin pausa, acudíamos suegro y yerno para ver al menos el final de cada etapa. Y cada día, hoy también y era-es- decisiva, monumental, con perdón, cabreo. Lo llaman, ¡maldición!, o sea: efecto fading. Vamos, y en expresión marinera, que no se ve un carajo. El tal, llámese como se llame, está haciendo estragos en la isla. La que en esto, es poco afortunada. ¿Reflejos del mar? ¿Interferencias totales por la humedad y el calor? ¿El viento…? Efecto fading. Efecto… ¡¡narices!! ¡Que hoy es la contrarreloj! ¡Definitiva!
Como me entere que “alguien” utiliza un “Falcón” de las Fas para ver la etapa, la armo. La armo cardina (¿). No hemos hecho “porra”. Creemos que ganará otro héroe: Alberto Contador. Está que lo tira. Lo veremos por la noche, sin el dichoso efecto fading. ¿También lo sufrieron ustedes tierra adentro? ¿¡¡Progreso…!!?
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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