Los lunes, revista de prensa y red
20.12.10 @ 07:22:21. Archivado en Artículos
“Red Madre: ante la duda de ser mamá”, de Henar Díaz, y
“¿Marcha atrás?”, de Alfonso Ussía

( Escondite. Acuarela de Lola Catalá de su actual exposición en Sala Murillo, Oviedo) (*)
RED MADRE: ANTE LA DUDA DE SER MAMÁ
Artículo de Henar Díaz publicado en Abc el pasado día 6
Hace dos años, en diciembre de 2008, se ponía en marcha en Castilla y León la Ley de Apoyo a la Mujer Embarazada, una iniciativa pionera en España que tiene como principal objetivo ayudar a la mujer gestante con dificultades, con el fin de que no se sienta sola. Casi de forma paralela comenzaba a funcionar en Castilla y León la Fundación Red Madre, una red solidaria de apoyo, asesoramiento y ayuda a la mujer para que supere cualquier conflicto surgido ante un embarazo imprevisto.
Con el paso del tiempo, las infraestructuras de esta red se han ido consolidando y fruto de esa consolidación el pasado 28 de octubre Red Madrid abría en Valladolid su primera sede, mientras que en León lo hacía a finales de noviembre. Así, esta fundación, cuyo funcionamiento se basa hasta la fecha en el voluntariado, cuenta ya con delegación en todas las provincias de Castilla y León, excepto en Soria, que se inaugurará en diciembre, y en Segovia, que ahora depende de Madrid pero tiene previsto su apertura para principios de 2011.
La puesta en marcha de estas sedes facilitará el trabajo de los voluntarios que actualmente constituyen Red Madre —90 en Valladolid y siete en León, aunque esta última tiene cerca de 300 socios—. El funcionamiento de la Red es sencillo, explica Amor Herrero, presidenta de la delegación de la fundación en Valladolid. Cuando llega a la asociación un caso, generalmente vía telefónica —disponen de un teléfono de atención directa las 24 horas del día los 365 días del año—, lo primero que se les ofrece es un contacto personal a través del cual se le va tratar de encauzar a todos los recursos públicos de ayuda a la mujer (a nivel municipal, provincial o regional). Además, se le brinda el apoyo de voluntarios para que no se sienta sola, se le acompaña al ginecólogo y si tiene algún problema legal o psicológico, se le ofrece el apoyo de profesionales. De momento, todas estas personas trabajan en la asociación de manera altruista, aunque «la idea es tener en plantilla a una trabajadora social y un psicólogo, al menos media jornada», detalla Amor Herrero.
Las actuales circunstancias económicas han ralentizado el pleno funcionamiento de la asociación vallisoletana, reconoce la directora general de la Mujer, Alicia García, aunque añade, «se están haciendo cosas». El pasado 10 de junio la Junta de Castilla y León concedía a Red Madre una subvención de 45.000 euros, cantidad que, entre otras cosas, ha servido para financiar las nuevas infraestructuras de Valladolid y León.
Características
La sede vallisoletana dispone de un par de despachos, uno para realizar las labores administrativas y otro que utilizarán indistintamente el abogado y la trabajadora social. Además cuenta con una habitación donde guardan ropa y utensilios de bebé que la asociación cede a las madres con menos recursos. «Tenemos pendiente de resolver el tema de los pañales. Su adquisición supone un gasto muy grande para las madres sin recursos y hasta la fecha no hemos conseguido que nos hagan ningún tipo de descuento», explica la presidenta. Una ayuda que, según ha podido conocer la asociación, podría ponerse en marcha desde el propio Ayuntamiento de Valladolid a partir del próximo mes de enero. Desde el pasado 1 de enero la Fundación Red Madre ha atendido en Castilla y León a un total de 703 mujeres, pero ha realizado más de mil atenciones. Además de embarazadas, se ha prestado atención a 84 mujeres de la Comunidad que padecían secuelas de un aborto provocado previo y a varias madres con hijos de hasta tres años.
Mujer joven, de más edad, con formación o sin ella, española o inmigrante… pese a que a priori puede pensarse que existe un perfil más común de las mujeres atendidas, no es así, añade Mercedes, secretaria de la delegación vallisoletana. Generalmente llegan a la asociación acompañadas de su madre o de una amiga. A veces, cuando la situación es extrema —su pareja se ha desentendido completamente de ella y se han quedado sin hogar— se deriva a la madre a una casa de acogida, un recurso del que aún existen muchas carencias en Castilla y León, según Amor Herrero. «En Valladolid sólo existe una casa de acogida y varios pisos tutelados, aunque con muy pocas plazas y a veces nos vemos obligados a mandar a la mujer a Salamanca u otra provincia».
A pesar de sus escasos recursos, la asociación vallisoletana está muy agradecida de la ayuda brindada por la Dirección General de la Mujer de la Junta, sin la cual, dicen, no hubiera sido posible el estreno de su sede en Valladolid. También la Consejería de Sanidad ha comenzado a dar los primeros pasos para apoyar la Red. De momento han incluido el contacto de la asociación en su web y tienen previsto impartir un curso de formación en los centros de salud para que sus trabajadores puedan informar de los recursos que brinda Red Madre. Estas iniciativas forman parte del futuro Plan Integral de Apoyo a la Mujer Embarazada, del que ya existe un borrador, y que tiene por objetivo servir de ayuda a la mujer gestante «que esté en situación de vulnerabilidad o exclusión, para que consiga su integración en la sociedad y al mismo tiempo su plena autonomía personal, social y económica».
Así, pretende «ayudar a culminar su embarazo superando los conflictos y dificultades a los que se enfrenta, para que pueda tomar una decisión conociendo todas las alternativas posibles». Lo ideal, concluye Amor Herrero, «sería tratar a estas mujeres gestantes con dificultades de forma similar a las víctimas de violencia de género. Brindarles la posibilidad de una casa de acogida en casos extremos y que tuvieran preferencia a la hora de optar a formación o a un empleo, además de recursos para sus hijos».
¿MARCHA ATRÁS?
Artículo de Alfonso Ussía, publicado en La Razón el pasado día 8
Intuyo que con este artículo no voy a aumentar mi círculo de amistades. Va de las autonomías, de esa ruina total. El café para todos nos sale por el ojo de la cara que ya no tenemos. Hoy he compartido mesa, mantel, viandas y copas con un grupo de amigos montañeses. En Santander. Todos ellos profesionales y empresarios. Abogados, arquitectos, médicos, ingenieros y algún héroe dispuesto a sacar su pequeña o mediana empresa adelante. Una tercera parte de ellos considera que la autonomía de Cantabria ha perjudicado gravemente el desarrollo económico de la provincia. Que se ha multiplicado por diez el número de funcionarios. Que Cantabria carece de nervio industrial para soportar los gastos de una autonomía uniprovincial. Que los montañeses pagan los sueldos de centenares de cargos públicos perfectamente prescindibles. Y que la población de Cantabria, apenas quinientas mil personas, no tienen capacidad de coacción ante el Gobierno de Madrid. No hay montañeses asesinos, ni partidos políticos que chantajean con el crimen, ni dirigentes que animan al separatismo como en la vecindad oriental de La Montaña. Se ha hablado de la promesa incumplida de Zapatero a Revilla respecto al AVE. Y me lo ha preguntado un ingeniero de Caminos. ¿Tú crees, elecciones aparte, que al Gobierno socialista le interesa invertir miles de millones de euros para que el AVE llegue a Santander? ¿Tú crees que Zapatero ha planteado en serio esa posibilidad a Revilla? Mi respuesta a la segunda pregunta ha sido afirmativa. Otra cosa es que Revilla se haya creído la mentira de Zapatero. En ese aspecto, Revilla no es nada original. Comparte su capacidad de ser engañado con millones de españoles.
Cantabria carece de fuerza para seguir luchando y sobreviviendo en soledad. Más industrializadas están La Rioja y Murcia, y tampoco tienen el futuro asegurado desde la soledad.
Las características históricas de Asturias no me sirven. La Montaña era en gran parte Las Asturias de Santillana. Y Asturias, cercenado el porvenir de la minería, tampoco cuenta con industria y población suficientes para mantenerse en solitario. ¿Una unión de Cantabria y Asturias? Difícil, pero no imposible. ¿Una reincorporación de La Montaña a la vieja Castilla? Supondría un paso más natural. Ya no serían quinientas mil personas las olvidadas por el Gobierno central, sino una decena de millones. Y aunque me fastidien los tópicos y los lugares comunes, la unión hace la fuerza.
Navarra, por sus especiales características, aglutina todos los requisitos para ser una comunidad autónoma uniprovincial. Entre otros motivos, por constituir la garantía de la unidad de España. Prueba de ello es la obsesión vasca por colonizar no sólo a sus tierras y a sus gentes, sino a su Historia. Pero Asturias, Cantabria, La Rioja y Murcia harían muy bien en diseñar su futuro desde perspectivas más amplias. Madrid equivaldría al Distrito Federal mejicano, y su potencial económico e industrial avalan su singularidad. No se trata de acabar –ya es tarde–, con el llamado Estado de las Autonomías, sino de recalificar algunas de ellas en su propio beneficio y del resto de España. De eso se hablaba, con elegantes discrepancias, sin alzar el tono, sin herir a nadie, en una mesa compartida por una veintena de ilustres montañeses con un madrileño de invitado. ¿Por qué no la marcha atrás?
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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