Un cuadro por Reyes
18.12.10 @ 07:24:28. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(La mascota tranquila. Óleo de Pablo Ransa en su actual exposición de Caja España en Valladolid)(*)
Dediqué el artículo del fin de semana pasado a las exposiciones de fin de año, dejando alguna para comentar más despacio. Olvidé de referirme a la extraordinaria de Artecalle que se celebra este “finde” en la plaza de Portugalete, pero estamos a tiempo; no vaya a pensar alguno que no me hago eco porque este año no participo yo en ella, como en ediciones anteriores. Aprovecho para excusarme de esta falta de solidaridad con los compañeros de las asociaciones vallisoletanas, la de acuarelistas de Castilla y León y la Unión Artística Vallisoletana. Es que se va uno haciendo mayor, y a algunos ya no nos resulta suficiente la protección que nos brindan las carpas que gentilmente nos proporciona el Alcalde, aun con estufillas y todo, con lo que cae por estas fechas. Se lo agradecimos a León de la Riva, y lo mucho más que hace por nuestro arte, el sábado pasado, en la cena Palmarés de la Unión Artística, que celebramos en el Felipe IV. Me quedé con ganas de decirle que necesitábamos más publicidad de Artecalle, tanta que se da a las salas municipales. No era el momento, otra vez será.
Así que ahí tienen ustedes, en la Plaza de Portugalete, una ocasión espléndida de ayudar a los Reyes Magos en la gestión de los regalos, en esa muestra de la actividad de las asociaciones de pintores. Aunque, naturalmente, solo haya un poquito de cada autor. Buenas fechas estas para exponer, sobre todo en las galerías habituales, como tenemos estos días, entre otras, las muestras de las compañeras de la Unión Carmen Cubillo y Laura Juárez, que acaban el año en las dos salas de Caja Círculo, y a Pablo Ransa que vuelve a presentar su obra en Caja España de Plaza Madrid. Las tres exposiciones tienen en común que avanzan mucho en la desfiguración (la foto de cabecera es la excepción), lo que reconozco tiene mucho valor si lo que se quiere es aprovechar estas fechas. Siempre seguí el criterio de exponer en cada ciudad mi interpretación de su propio paisaje, urbano o rural, y reconocible, confieso que en parte por miedo a no sacar para cubrir gastos.
Sobre todo Laura Juárez presenta, en la sala de la calle Rastro, obra muy abstracta. Como ya hemos tenido ocasión de comentar otras veces, el color es lo que queda a trabajar cuando no hay figura representada. De los elegidos por Laura hay un predominio de colores cálidos, amarillos y naranjas, en uno de los laterales de la sala, y de fríos, azules y violetas, en el otro, bien conjugados todos ellos. Me han gustado mucho las formas que consigue en la obras de los colores fríos, quizá por su complejidad, siendo yo tan barroco como he reconocido ya varias veces en estas páginas.
Carmen Cubillo es más figurativa, pero como busca la síntesis sobre todo, al final conceptualiza las formas y temas para expresar ideas, así que más que hablarnos de realidades conocidas, parece se está refiriendo a sensaciones de aquellas, por ejemplo el movimiento, como me confesaba respecto de un tema que le quedó grabado mientras miraba por la ventanilla del tren. De esta forma se ve igualmente liberada para usar los colores como elemento principal de sus cuadros, sin dar, salvo excepciones, mayor trascendencia a la representación de la forma.
De la obra de Pablo Ransa comentábamos hace año y medio, con motivo de su exposición de Caja Duero en mayo del 2009, su evolución, que empezó ampliando los temas del lienzo al marco, para más recientemente convertir los lienzos en verdaderos bajorrelieves. “Ese es su mérito, haber dado relieve ayudado por estructuras que no solo no molestan la apreciación del tema, sino que la apoyan”. Y comentaba que “alguna base de estas, como un enrejado de listoncillos, se repite en varios cuadros, en detrimento de la originalidad del recurso. No importa. Lo que hay debajo, la pintura propiamente dicha, merece la pena.”
Pues bien, en su actual exposición en Caja España de la Plaza de Madrid, Ransa no solo no abandona esta técnica del enrejado de palitos, sino que la ha perfeccionado, y ya toda la obra que presenta incluye algún enrejado, bien superpuesto a la tela, incluso flotando sobre ella, bien como mera textura, y se ve obligado a proteger con cristal los cuadros. Ransa ha pasado de extender los temas sobre el marco del cuadro – en lo que no era original, comentaba yo, fue una moda pasajera y que añadía poco- a introducir, podía decirse, los marcos dentro del lienzo. Es una forma de aplicar la experiencia de la pintura matérica a la figurativa, en la que Ransa consigue espléndidos resultados.
“Yo creo –escribía en mi crítica de la anterior exposición- que no le habían hecho falta estas estructuras, que cada uno tienen suficiente tema, como lo demuestra la vista del conjunto”. Ahora pienso que Ransa ha consolidado esta técnica con éxito, que no es un pretexto, sino que forma parte de la forma esencial con la que se expresa. Aunque sigo pensando que lo importante es la factura del tema en pinceladas. Tiene Pablo –decía entonces y ahora lo repito, y ofrezco ejemplo con la foto con que ilustro el artículo- mucha mano para los degradados, consigue unos retratos muy creíbles, difuminados en misteriosas atmósferas.
“Sus motivos tienen originalidad de sobra, para vender y tomar –perdón, para dar y tomar-, que se dice. Pero es verdad que hay que buscarse la vida y evolucionar, y ahora lo matérico es un buen reclamo. Ransa pasa así a ser el figurativo de lo matérico, o el matérico figurativo. Buena idea.” Lo importante es que sus obras tienen fuerza, mucha fuerza expresiva, y color y atmósferas y perspectivas magníficas. Enhorabuena de nuevo.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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