Se montó el Belén
15.12.10 @ 07:20:37. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Vista parcial del Belén Bíblico Monumental de las Angustias 2010, en foto de Henar Sastre en El Norte de Castilla. Figuras de Ángel Trippi y montaje de José María Villa Gil) (*)
Como siempre hay gente para todo, hay a quienes les molesta este adelanto de las Navidades que se produce en la calle, cuando se instala a primeros de Diciembre la iluminación que monta el Ayuntamiento, y en los escaparates la decoración navideña que incita el consumismo. Es lo cierto que ya hace tiempo se venían adelantando las comidas o cenas de empresa y/o de compañeros, porque si te retrasabas un poco ya no encontrabas un restaurante para celebrarlo. Este año la cena de nuestra Asociación de Acuarelistas de Castilla y León fue el pasado viernes, y el sábado la de la Unión Artística Vallisoletana. El sábado me coincidía la comida de padres de antiguos alumnos de los colegios de mis hijos, y pasado mañana será la de directivos jubilados de mi empresa. Todas más cerca de la Inmaculada que de la Nochebuena.
A mí me encanta este adelanto de las Navidades, que es propiamente una ampliación, porque para mí es la mejor época del año, en la que contamos con más fiestas seguidas y más oportunidades tenemos, normalmente, de disfrutar de la familia y de los amigos. Me encanta, por muy hortera que parezca, como aquello del “talante”, lo que se viene llamando en el cine y en la tv el espíritu de la Navidad. Comprendo que no a todos aproveche, yo lo disfruto a tope. Así que la víspera de la Inmaculada, en que salimos a pintar al campo pero tuvimos que darnos la vuelta por lo desagradable que hacía, se me ocurrió aprovechar la mañana para poner el Belén. Ha sido, pues, el año que antes lo he puesto y mejor me ha quedado. Probablemente porque acababa de ver, con mis hijos el monumental de las Angustias, una belleza, ahora les cuento. Como los últimos años –les aseguro que antes no me ocurría-, se me olvidó tomar precauciones y he cogido unas agujetas de mucho cuidado. Eso sí, me ha compensado de sobra ver a mis nietos asombrarse ante esta joyita familiar.
Como les conté hace dos años en estas páginas, en artículo que aún aparece buscando “El arte de quitar el Belén”, tengo un señor pueblo, típico elemento que es el 50 por ciento de la gracia de un belén, y que guardo tal cual cada año, como oro en paño. Es una pared de roca montada con corchos sobre lateral y base de una caja muy grande de cartón, de la que cuelgan las casitas todas iluminadas, una pequeña cascada con agua natural, que después continúa a la salida del pueblecito, que se remata con una placita tras un arco abierto en la roca/corcho. Y con figuras en movimiento, un leñador y otro tipo asando un cochinillo, y el clásico pescador. El Misterio es antiguo, viene de la familia de mi mujer, Concha María, a la que tanto echamos en falta estos días, con una emoción también alegre.
He tenido que resistir la tentación de intentar fabricar alguna casa de adobe y tejadillo volado como las del Belén Bíblico Monumental de las Angustias, con una foto del cual ilustro este artículo. Las figuras, la mayoría inéditas, son obra del artista Ángel Trippi y el montaje, como en años anteriores, de José María Villa Gil, que se ha inspirado en el típico pueblo castellano. Casi todos los años hay en Valladolid uno o dos belenes inspirados en nuestro paisaje urbano rural, pero como éste que ha facilitado la Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias, nunca vi otro de tal calidad y perfección. Bueno, a lo mejor no me acuerdo bien, porque tan pronto como lo digo ya me arrepiento, pensando en las maravillas que hemos visto otros años por estas fechas. Debíamos venirnos los acuarelistas a pintar de ellos, como si en los pueblos del entono nos encontráramos. En fin, una gozada.
Habrá que ver este año cómo quedan los clásicos de San Benito y San Lorenzo, el de la Asociación Belenista Castellana en Las Francesas (el que presentó hace dos años en la misma sala tenía 150 figuras de inspiración castellana); el del Palacio de Pimentel; el famoso de la familia Angulo en el Palacio de Santa Cruz. No está, para ninguno de ellos, asegurado el éxito. Solo hay que pensar en los muchos años – yo diría que medio siglo- que triunfó sobre todos los demás el del Colegio Lasalle, hasta que hace tres fue sustituido por una modernidad en lugar del clásico, maravilloso, ya se lo conté a ustedes aquí.
Nuestra ciudad tiene amplia tradición belenista, que más recientemente se está ampliando a la de los villancicos interpretados por diversas corales en estas fechas, que ofrecen su repertorio en el entorno del Belén instalado en la Iglesia de las Francesas, y en otros puntos neurálgicos de la ciudad. Pero también en otras ciudades próximas se cultiva este arte. En el segoviano Torreón de Lozoya presenta Caja Segovia este año un nacimiento inédito, que magistralmente ha montado el belenista andaluz Enrique Haro Fernández, con figuras que ha encargado, para este Belén, al escultor Pedro Ramírez Pazos.
En este magnífico Belén, con figuras llenas de elegancia, movimiento y belleza, la Sagrada Familia ocupa un lugar primordial, y llama mucho la atención la figura de la Virgen tallada por Ramírez Pazos, que amamanta al niño mientras éste gira la cabeza para observar a los pastores que llegan al portal. En el resto de las salas, la exposición acoge una colección de dioramas, también obra de Enrique Haro Fernández, donde se representan las diferentes escenas o acontecimientos relacionados con el momento histórico de la Navidad (la anunciación de María, la visitación a Santa Isabel, la anunciación a los pastores, la adoración de los Reyes, etcétera).
Habrá que acercarse a verlo, no hay más remedio.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm6.static.flickr.com/5002/5245758459_3639fedcf3_b.jpg
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