Los lunes, revista de prensa y red
06.12.10 @ 07:18:19. Archivado en Artículos
”El efecto mariposa”, de Javier Algarra, y “Los agujeros negros de la lógica”, de Piero Benvenuti

(Viñeta de Mingote en abc.es el pasado día 1)(*)
EL EFECTO MARIPOSA
Artículo de Javier Algarra publicado en La Gaceta el pasado día 1
Hay procesos que, una vez iniciados, son difíciles de parar. Es lo que ha ocurrido en Cataluña, donde ha estallado el efecto mariposa. Los agónicos aleteos de un lepidóptero moribundo en La Moncloa han desatado un tsunami en las procelosas aguas de la política catalana.
El naufragio del tripartito, la muerte por ahogamiento de José Montilla y el descalabro de la izquierda no son más que el principio del fin, el inicio de la caída de una piezas de dominó que irán derribando todo aquello que encuentren a su paso. Dicen los barones socialistas que Montilla se ahorcó con su propia cuerda por plegarse sumisamente al nacionalismo. Sin duda, méritos propios para el fracaso cosechado no le faltan. Pero la responsabilidad de la derrota no es únicamente suya. El Gobierno socialista que preside José Luis Rodríguez Zapatero está amortizado. Su nefasta gestión de la crisis ha arruinado el país y ha dejado sin expectativas a casi cinco millones de parados.
Mencionar a Zapatero es conjurar la quiebra electoral. En su propio partido se ha organizado el aquelarre que pretende amputar el miembro infectado antes de que contagie a los demás. Los presidentes regionales del PSOE José Antonio Griñán, Guillermo Fernández Vara o José María Barreda son algunos de los más expuestos y, por ende, de los más interesados en cauterizar la herida. Hasta el enterrador Joaquín Leguina le está deseando una muerte digna.
De poco sirve que el agónico presidente del Gobierno haya optado por esconderse, por colocar a Rubalcaba al frente de sus responsabilidades para salir corriendo en un footing desenfrenado sin meta posible. Los aleteos del bicho moribundo ya han generado las turbulencias necesarias para desestabilizar el entorno. Mientras en Cataluña Carme Chacón mueve ya sus hilos para administrar la derrota y suceder a Montilla, en el resto de bastiones socialistas han puesto a remojar las barbas y a afilar las cuchillas. Pero no para rasurarse, sino para apuñalar al César.
LOS AGUJEROS NEGROS DE LA LÓGICA QUE EXCLUYEN A DIOS DE LA CREACIÓN
Artículo de Piero Benvenuti en Il Subsidiario, publicado en Páginas Digital el pasado día 7 de Septiembre
La última afirmación de Stephen Hawking, "no es necesario invocar la intervención de Dios para encender el interruptor que haga funcionar el universo", que ha tenido una gran relevancia en la prensa inglesa, no supone en realidad una gran novedad. Ya estaba implícita en su libro anterior, Brevísima historia del tiempo, donde escribe: "Si llegáramos a descubrir una teoría completa, sería la mayor victoria de la razón humana, pues llegaríamos a entender la mente de Dios".
Evidentemente, en su nuevo libro, The Grand Design, Hawking expone su Teoría del Todo, que elimina, en su opinión, toda necesidad de un "dios": nada nuevo en el pensamiento del físico inglés. Lo realmente sorprendente es que son muy pocos los que han reconocido de qué se trata realmente, es decir, una astuta y grandiosa acción de marketing que seguramente llevará al libro a ocupar la lista de los best seller del momento.
Dentro de pocos días, el Papa Benedicto XVI visitará Inglaterra, ¿qué mejor ocasión para que el cosmólogo más famoso del país (entre otras cosas, miembro de la Academia Pontificia) afirme el triunfo de la razón pura y elimine definitivamente la necesidad de pensar en un Creador?
Los medios anglosajones se regodean en el tema, especialmente en estos tiempos, particularmente virulentos para el Papa, se regodea también la Inglaterra tradicionalmente antipapista y se regodean los autores y editores que así se aseguran de paso un gran éxito económico. En realidad, la afirmación de Hawking contiene dos saltos lógicos.
El primero, incomprensible para un cosmólogo moderno, es el de creer en la existencia de una teoría científica del Todo, es decir, una teoría abstracta que explique todos los detalles fenomenológicos del universo y de su evolución. Hace apenas una década, supimos que la mayor parte de los componentes del universo, la materia oscura y la energía oscura, el 95% de todo lo que existe, aún se desconocían, por lo que hubo que modificar drásticamente el modelo teórico de la evolución del cosmos.
¿Quién nos puede asegurar que los nuevos telescopios y los experimentos futuros, como por ejemplo las observaciones del telescopio Planck, lanzado al espacio el año pasado, nos vayan a revelar los componentes y detalles claves de la evolución, desconocidos hasta ahora? Karl Popper puso en evidencia que la física teórica es intrínsecamente responsable de las "falsificaciones" que el conocimiento teórico puede adelantar. Creer que podemos llegar al culmen de la ciencia con la Teoría del Todo demuestra una increíble ingenuidad epistemológica.
El segundo salto lógico muestra, por otro lado, una ignorancia notable respecto a la investigación teológica al pensar en el Creador como un simple demiurgo que aprieta un interruptor. Éste no es el concepto que los cristianos tienen de Dios Padre. Imaginando un hipotético encuentro entre Hawking y Benedicto XVI, este último podría regalarle su encíclica Deus Caritas est: no creo que el "Gran Designio" de Hawking prevea una ecuación matemática que demuestre la existencia del Amor incondicional. Tal vez entonces se daría cuenta de que el "dios" que él cree haber eliminado no existe realmente porque no es ni el Logos encarnado ni ninguna otra persona de la Santísima Trinidad.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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