Lancelot 2010. ¡Banderita tú eres roja- Banderita tú eres gualda!
07.11.10 @ 07:29:33. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Plaza Mayor de Salamanca, arco y Ayuntamiento. Acuarela de José María Arévalo. 46x32) (*)
Miércoles 14 de julio. Terminé el comentario de ayer, con acción de gracias por la belleza de los hibiscos que resucitan cada día. ¿A quién? Naturalmente al Señor de todo lo creado. Pero si mal no recuerdo, cosa no improbable cuando el alzheimer anda suelto, Dios creó todas las tierras, y más, del universo para que el hombre lo “custodiara y trabajase”. Así pues a mi acción de gracias a Dios, debo añadir a quien (la mi Nacuca) custodia y cuida-trabaja- lo que es motivo de recreo para alma y cuerpo. Lo he dicho varias veces y no me importa repetirlo: Dios presente en todo: en el deporte, trabajo, diversiones… Dios presente en la belleza de las flores; sean hibiscos, rosas, jazmines o cactus. En cada amanecer que muestra el embrujo de isla tan privilegiada. También, se lo repito, en el deporte. Y para mí al menos, en la Bandera que pertenece a nuestra España que ganó en buena lid el campeonato mundial de fútbol.
Puede que alguna vez les haya dicho, que dos de los tres foramontanos somos militares de profesión. Y puede también que uno de ellos – servidor de ustedes- fue objetivo de eta.
Corrían malos vientos; nada que ver con los deliciosos alisios en Lancelot. Ni por la calle ni durante el trayecto en vehículos a nuestros destinos, podíamos-ni pueden ahora- vestir el uniforme que honramos y nos honra. Estábamos, todos en general y alguno en particular en el punto de mira de “los chicos de la gasolina” o sus maestros asesinos. Dentro de la Unidad, como si fuera reducto inexpugnable, asistíamos y celebrábamos todos los actos del día vestidos, claro, de uniforme: de faena, de diario o de gala. Ondeaba la Bandera en el mástil y se le rendían los honores de ordenanza.
Con mayor solemnidad a la custodiada en la salas de banderas o estandartes. Las calles de unidades tipo Regimiento, llevaban nombres gloriosos de héroes bien de la antigüedad o de la última de nuestras contiendas. Tampoco faltaba el monolito a los caídos, conocidos o soldados sin nombre (soldado desconocido), en defensa de la Patria. Ofrenda, oración, palabras alusivas en actos vibrantes que, sin acostumbramiento, todos resultaban emotivos, incluso escalofriantes. Cuando en circunstancias especiales se sacaba la bandera de España de la hornacina, los honores subían en un crescendo sin igual que, aún a los más veteranos, se les aceleraban los pulsos.
Días pasados, ya les comenté que, aquí en Lanzarote como en todas las ciudades y regiones de España, jamás se vio profusión igual de banderas; mas las no vistas por el público en los propios hogares. Sin himno nacional. Sin uniformes militares. ¿Algún acto heroico? ¿Aniversario digno de tal honor? No, ya saben a qué fue debido.
¿Demasiado simple el motivo? Cuando el pueblo español se agrupa y exhibe con orgullo su Bandera, de simple, ¡nada! Aún sin los anunciados “brotes verdes”, ni por asomo la salida de una crisis anunciada y no reconocida a tiempo, aunque sea sólo por un día, ojala sirva de precedente. España entera se hizo una ¿grande?, ¿libre? En torno a la Enseña Nacional: la rojigualda.
Si fuera demasiado sensible, me consuelo, porque ese día todo español normal lo fue. No me gusta el patrioterismo. Sí y mucho, el sereno amor a la Patria. También el amor a la Bandera que la representa. Reverencio el heroísmo de los que dieron su vida por ella. Para no divagar en lo archisabido, me uno en el recuerdo a muchos de ustedes con la letra-cada cual pondrá la música- del pasodoble (marcha militar) que allá por la tierra mora…:
“Allá por la tierra mora
allá por tierra africana
un soldadito español
de esta manera cantaba:
Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española
Cuando estoy en tierra extraña
y contemplo tus colores
y me acuerdo de mi España
mira si yo te querré.
Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española.
Banderita tu eres roja
banderita tu eres gualda
llevas sangre llevas oro
en el fondo de tu alma.
El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España
Banderita tu eres roja
banderita tu eres gualda
llevas sangre llevas oro
en el fondo de tu alma.
El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España”.
Al retirar, “sin arriar”, las banderas de la terraza, me vino a las mientes la canción, que les he transcrito íntegra. Cada uno es muy dueño de emocionarse o no con ella. La que tuve en mi despacho del gobierno en Palencia, mi último destino, ha tiempo que la dejé y allí seguirá. Me llevo para mi cuarto de trabajo en Pucela, una pequeñita que ondeó en la terraza. Recuerdo de una gesta deportiva por la que nuestra Bandera estuvo en lo más alto.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm2.static.flickr.com/1114/5148804236_d50c5547a1.jpg
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