Vuelve el corrector
03.11.10 @ 07:20:21. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Arbre contrallum. Acuarela de Joan Puig Bertran en estudijoanpuig.blogspot.com)(*)
Me ha llamado la atención la noticia de que uno de nuestros periódicos locales ha recuperado la figura del corrector de pruebas, con la idea de conseguir un mejor uso del castellano en sus páginas. Con la utilización de los ordenadores, con corrector automático, se había perdido el oficio. En los sesenta, mis tiempos en La Gaceta Regional de Salamanca, era indispensable, no tanto por los periodistas, aunque también se nos escapaban algunos gazapos, como por los linotipistas, que al traducir a plomo los originales cometían lógicamente erratas. Del plomo se sacaban las galeradas sobre las que trabajaba el corrector. Se requería cierta cultura para ocupar ese puesto, y un buen manejo del diccionario, en las dudas.
Así y todo se nos colaban muchos goles, como aquel titular, en primera, en la tradicional celebración de la “Semama del turismo”, donde la “m” por la “n” tanto dio que hablar. Tratándose de un periódico oficial, de la prensa del Movimiento entonces, había que tener más cuidado con las incidencias políticas. Buena bronca se llevó mi director aquel jueves en que empecé con las páginas dedicadas a la Universidad, y puso en el sumario, en cabeza “Hoy: Páginas Universitarias”, y a continuación varios renglones con otros temas, el primero con el número de reclusos de la cárcel de Topas, con lo que parecía se había hecho una redada en las aulas el día anterior. Aunque se hablaba de varios miles de reclusos, en aquellos tiempos no era del todo imposible que hubiera sucedido, tal como estaban las cosas.
El juego que se está siguiendo con lo “políticamente correcto”, de perder todas la oportunidades si no te atienes a esos criterios, me recuerda aquellas épocas de la dictablanda. Ha sido increíble la actitud de la González Sinde promoviendo que los subvencionados de la ceja dieran la espalda a nuestro alcalde. Me sentí de nuevo en los sesenta, cuando leí la noticia. Entonces los periodistas que cubrían las visitas del gobernador civil en abril-mayo por los pueblos, “inauguraciones de primavera” las llamábamos, recibían un sobre oficial en Navidades, con una cantidad nada despreciable, un aguinaldo por la colaboración. Se le ocurrió un año a mi jefe encomendarme esa tarea, y allí acabó la costumbre.
Recuerdo que fue en Candelario, un caluroso sábado, cuando me dijeron había preguntado el señor gobernador por mí, y que me esperaba en la escuela, que estaba ya inaugurando. Resultó estar sumamente descontento con mi labor, y como al decírmelo le contestara yo que a mí qué me contaba, el montó en cólera y yo salí dando un portazo, y me largué del pueblo sin asistir a la comida oficial. Nos habían llevado en coche oficial, así que tuve que ponerme a hacer dedo en aquellas carreteras perdidas de la sierra de Bejar, y llegué a casa, hambriento, pasadas las cinco. De modo que ese año, por primera vez no hubo sobre para los periodistas que cubrimos las inauguraciones de primavera. Conste que yo las seguí cubriendo correctamente tras el incidente, pero no a gusto del poncio.
No sé si fue aquel gobernador civil, o fue el anterior, el que llegó al cargo asegurándonos, en vino español que ofreció a los periodistas, que él no tenía ningún interés en salir en las fotos de prensa. A la semana siguiente puso verde a nuestro Director porque el periódico liberal, El Adelanto, había dado una foto suya, en la fiesta de la banderita, haciendo un donativo, y nosotros, los de la “casa”, no habíamos sacado nada. Total que tuvimos que pedir la “afoto” a los colegas y publicarla dos días después.
Aquellos tiempos que, uno pensaba, están tan superados, se parecen muchísimo a los actuales. Solo que ahora se publican las subvenciones en el boletín oficial correspondiente, para general conocimiento y vergüenza. Y encima, aquellos cuatro duros se han convertido en cantidades verdaderamente astronómicas. Y si alguien protesta, se le pone en la picota. Ahí está Pérez Reverte que se ha metido con el cesado baranda de exteriores, sin pasar el corrector por su artículo. Aviados están él y León de la Riva, nuestro alcalde, por políticamente incorrectos. Pongan sus nombres en el buscador de la red, ya verán que lindezas les dedican tirios y troyanos.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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