Los lunes, revista de prensa y red
01.11.10 @ 07:29:41. Archivado en Artículos
“Los morritos y la retórica”, de Juan Manuel de Prada, y “Mentiras y más mentiras” de La Gaceta

(Plaza Mayor de Valladolid. Acuarela de José María Arévalo en josemariaarevalo.blogspot.com)(*)
LOS MORRITOS Y LA RETÓRICA
Artículo de Juan Manuel de Prada publicado en abc.es el pasado día 23
Le han llovido las collejas a Javier León de la Riva, por dedicar a Leire Pajín una etopeya de intención satírica que comenzaba caracterizándola como «una chica preparadísima, hábil y discreta»; en lo que el alcalde vallisoletano no hace sino parodiar el procedimiento de los tres adjetivos encadenados, que Valle-Inclán utilizara con tanta fortuna para retratar al marqués de Bradomín. León de la Riva podría haber dicho de Leire Pajín que era «ignara, torpe e indiscreta»; pero prefirió introducir la ironía, en lo que demostró dotes retóricas nada desdeñables. También las demostró en su siguiente pulla, cuando afirmó que Pajín «va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya», en donde León de la Riva empleó la elipsis con intención sarcástica; pues, como bien se sabe, una ministra progresista de sanidad, además de repartir condones a diestro y siniestro, desempeña otras muchas labores anejas al cargo: por ejemplo, obligar bajo coacción a los farmacéuticos a vender píldoras abortivas; por ejemplo, despilfarrar el dinero público comprando tropecientas mil vacunas contra una enfermedad fantasmagórica para que se pudran en los sótanos de los hospitales, etcétera. León de la Riva podría haber probado a enumerar todas las labores a las que se dedica una ministra progresista de sanidad; pero entre la enumeración caótica y la elipsis eligió esta última, y el efecto retórico logrado vuelve a ser irreprochable.
Más discutible, en términos de preceptiva literaria, es la tercera pulla que León de la Riva dirige a Pajín: «Cada vez que le veo la cara y esos morritos, pienso lo mismo, pero no lo voy a decir aquí». A esto en retórica se le llama paralipsis, que consiste en declarar que se omite algo, cuando de hecho se aprovecha la ocasión para llamar la atención sobre ello: pero se trata de una paralipsis fallida, porque ese algo que aquí se omite a la vez que se recalca es de mal gusto; y, además, para lograr el efecto cómico se alude a las peculiaridades físicas de la caricaturizada, recurso sobre el que no existe acuerdo entre los rétores: hay quienes lo juzgan válido y hasta feliz; y hay quienes, por el contrario, lo condenan por burdo y facilón. Pero el efecto cómico logrado a costa de las peculiaridades físicas del prójimo era recurso empleado sin rebozo por los maestros del Siglo de Oro, con Quevedo a la cabeza. Podemos aceptar que a León de la Riva se le tilde de chocarrero, como algunos tildan a Quevedo. Pero tildarlo de machista es tan estúpido como tildar de feminista a quien haga chistes de intención sicalíptica con la calva de Rubalcaba o el bigote de Aznar. Pajín, que yo sepa, no encarna el universal femenino, por muy metonímicos y estupendos que nos pongamos; pero nada hay tan universalmente estúpido como la corrección política.
Más indecorosa que la paralipsis de León de la Riva se me antoja el repertorio de morritos, plañidos y pucheros que Moratinos desplegó, en su relevo como ministro, para los que hubiesen venido pintiparadas aquellas palabras que la sultana Aixa espetó a Boabdil: «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre». Y, desde luego, puestos a comparar, la etopeya que León de la Riva dedicó a Pajín denota más decoro retórico que el hiperbólico ditirambo que el depuesto Moratinos dirigió a Zapatero: «Es el líder internacional con más visión, compromiso y capacidad de creatividad». Salvo que... la intención de Moratinos fuese irónica; en lo que demostraría ser más fino y malévolo ironista que León de la Riva.
MENTIRAS Y MÁS MENTIRAS
Editorial de La Gaceta publicado el pasado día 27
No nos merecemos a un ministro que nos mienta. El autor de perlas como “el PSOE no quiere ver a ETA ni en pintura”, y “el único contacto con ETA es cuando la Guardia Civil les pone las esposas”. Cuando desde el rubalcazo en Moncloa no hay día en el que se no se acumulen evidencias de negociación, confirmando lo que desde principios de año viene revelando LA GACETA, de forma detallada y exclusiva. Ayer, el histórico batasuno, Tasio Erkizia, constataba que “hay vías de comunicación con el PSOE” y está “segurísimo” de que el entorno proetarra estará en las próximas elecciones. Y ya sabemos que ERC transmitió a Zapatero y Rubalcaba los planes de Batasuna.
Todo lo cual alimenta las peores sospechas respecto a los pactos secretos que esconde la negociación presupuestaria con el PNV. Resulta inconcebible en una democracia digna de tal nombre alusiones veladas como las de un presidente que dice que “los pasos de la izquierda abertzale no van a ser en balde”; o un ministro que asegura “no seremos ajenos a los mensajes de ETA”. ¿De qué están hablando? ¿Por qué Zapatero impone la ley del silencio a los dirigentes del partido? ¿Qué tienen que ocultar?
Como en toda negociación hay algo de teatro político y mediático. Así, el PSE asumiría la legalización de Batasuna si ETA utiliza la palabra “inexorable”; y El País, longa manus periodística de Rubalcaba, da por hecho que Batasuna ha reclamado a la banda el “cese incondicional” de la violencia. La idea es transmitir al público que el pescado está vendido y que los asesinos van a plegarse a las peticiones de los abertzales, como si esto fuera poco menos que un regateo en el mercadillo. Nada más falso. Que ETA esté en apuros y vea en los comicios de mayo y la debilidad congénita de Zapatero una ventana de oportunidad para mutarse políticamente, no quiere decir que vaya a renunciar a sus objetivos de siempre. Nadie ha visto jamás ningún comunicado donde deje de hablar de una Euskadi independiente y socialista y renuncie a las metralletas. Como es falso el cuento de una ETA buena y una ETA mala o que Batasuna sea algo ajeno a la banda, cuando el Supremo dejó claro que son las dos caras de la misma moneda.
Es innegable que ETA está más débil que nunca, gracias a la labor de los Gobiernos de Aznar con la decisiva colaboración de Francia. Una tenaza policial con la que, paradójicamente, ha tenido que ver posteriormente el superministro Rubalcaba, deteniendo terroristas y descabezando cúpulas. Esa parte de su doble personalidad merecería un aplauso si no fuera porque está supeditada al designio mesiánico de Zapatero de lograr una falsa paz, blanqueando a los proetarras. Un proyecto en el que el ministro del Faisán es parte sustantiva: para algo ha cogido las riendas del Gobierno en las postrimerías del zapaterismo.
Estando Batasuna prácticamente con un pie en las urnas, no vamos camino de una derrota de una panda de delincuentes, sino de un apaño político para jubilar a unos matones cansados de malvivir en zulos. Lo cual es una burla del Estado de derecho, y una afrenta a las víctimas del terrorismo. En su insensato afán por pasar a la Historia como el presidente que resolvió lo de ETA “como sea”, Zapatero pretende negociar con una banda en las últimas. Una torpeza e indignidad, que vendría a ser, salvando las distancias, como si el Ejército aliado se sentara a dialogar con la Wehrmacht, después de la batalla de las Ardenas, buscando una salida política a los criminales nazis.
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