Lancelot 2010. Cefalópodo Paúl, “profeta” marítimo.
17.10.10 @ 07:20:35. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Naturaleza muerta. Pulpo y Scorpa. 1922. Óleo de Salvador Dalí en pintura.aut.org. The Salvador Dalí Museum. San Petersburgo (FL). 52.2 x 57.1) (*)
Viernes 9 de julio. Se retrasa la ola de calor. Los alisios limpian, de momento, la calima del siroco. Los hibiscos revientan de campanillas rojas. Lo siento, no son rojigualdas. Pero tenemos las banderitas y la pelota en el agua ¡y en el tejado! ¡Ah, y al “profeta” Paúl!: al pulpo. Nadie, pienso, cree de verdad en horóscopos, pulpos, predicciones de echadores de cartas, ni otras zarandajas. Pero muchos las oímos, no sin sonrisa benevolente. Simple curiosidad. Disculpable.
Pues sí, señores, Paúl, el pulpo, se abrazó con un par…-todos los tentáculos- a la caja con la bandera de España y en quince segundos, quince, se zampó el mejillón contenido dentro como cebo.
Si a los quince segundos, el equipo de fútbol de España marca un gol al de Holanda, nuestro contrincante en la final del mundial de fútbol, me mosqueo. Tal vez, y en honor del cefalópodo profeta marítimo Paúl, no tomaré, por si acaso se nos cabrea, la ración de pulpo a la gallega, riquísimo en Lanzarote como aperitivo dominguero.
La historia de esta mañana, comenzó anoche. ¿Contrasentido? Verán: la “mesa” de la habitual tertulia en TV. Intereconomía (única cadena que veo), era formidable y seria. No hubo ninguna profecía marinera, ni siquiera “porra”. Sí, cantidad de…(pongan ustedes el palabro)… marinera. Mesa de hombres serios, cultos, bien preparados personal y políticamente, con guasa tan a raudales que se la pisaban. Por el pulpo. Tuvo gracia, mucha gracia. Una tertulia con esa chispa jocosa que tanta falta nos hace. Y no digamos los “sms”. Decía una señora: “Estoy desconcertada, pero ¿quién… es el pulpo”? Y otros, la mayoría: “ ¡Que no se vaya ZP a Sur África; y el pulpo a la Moncloa!”. O “Si se va nuestro Presi (¡qué cariñosos hombre!), que se quede allí, ¡para siempre!”.
De madrugada la radio, ¡a vueltas con el pulpo! Terminadas mis labores, comienzo estas otras. Interrumpe mi yerno “I´phone” en mano: ¡ “Mira, suegro, lo que dice! ”. Y lo que les comento, tenemos pulpo hasta en la sopa; quiero decir ensalada, porque aquí de sopa calentita, ¡nada!
¿No es natural, digo, que nos lo acabemos comiendo (al pulpo)?... ¿ Y si acierta…? También. Y regado con exquisito malvasía de bodegas El Grifo, Bermejo o Mozaga, mejor. No anticipemos acontecimientos. La pelota, ya he dicho, no está precisamente en el tejado, sino en el agua. Me voy tras ella. Con su permiso. Que ya entro y salgo divinamente. Lo malo, es que dentro de la piscina, hay ya un pulpo, ¡también!: mi nieto Pablo-ya Paúl- que acertó la porra de las milhojas y se puso “zupio”(¿) de ellas. ¿Ganaremos…? Si Dios es servido, el Domingo se lo cuento. Hoy, aún con gran esperanza dentro de la incertidumbre, como camino de la fiesta del pueblo castellano:
-¿¡A dónde váis…!? , preguntan unos.
-¡¡A los toros…!!, respondían otros, alegres.
Ojalá la respuesta, tras el partido no sea como la siguiente tras el festejo tan español.
-¿De dónde venís?, preguntaban, terminado el espectáculo taurino.
-“De -los to-ros…”Sin admiraciones ni jolgorio. Mal asunto si no fuera con “oés”, de campeones. Mientras tanto, mirad ya qué gozada.
En mi vida- nada de corta- vi juntas tantas banderas de España. La rojigualda en cada establecimiento; en cada hogar; en público y en privado. ¡Qué país! Éste que, aún desnortado y por motivo futbolero, vuelve a llamarse España.
Antes de comenzar con lo acaecido en el próximo nuevo día, les comunicaré algo, curioso pero intrascendente, de lo sucedido durante la noche. Fruto tal vez ¡de los nervios! Noche inquieta. No fue aún el siroco que parece se quedó en el Sahara, ni por la calima, aprendiz de siroco, que como en los días previos a tormentas castellanas, lo acusan los miembros humanos cansados en mil batallas. En un duermevela prolongado, vino a mi pensamiento ¡otra vez el pulpo! Pero con diferente sentido.
Cuando en tantos sectores de la sociedad llamada progresista se desaloja a Dios de nuestras vidas, de nuestras instituciones, de nuestras conciencias, es preciso rellenar el hueco. Necesitamos los hombres creer en algo superior. Y qué imaginación más corta, digo, quedarse en un simple pulpo. No es que Dios, creo, sienta especial preocupación por el fútbol, ni por profetas marítimos como para ponerlo ¡como sustituto!
Buenísimo-aunque simple- esto del pulpo, horóscopos o echadores de cartas como broma divertida, como, con perdón, coña marinera. Lo que pase de ahí, el calificativo superaría la simpleza. Tener a Dios presente en todas las actividades nobles de la vida, claro, ¿por qué no? De eso se trata. En cada largo en la piscina, en las canastas del baloncesto, en la contemplación de la belleza en una naturaleza de privilegio… y en el fútbol. Y, así, sin quitar un ápice de emoción, ¡que gane España!
El pulpo me dio la nochecita, pero no fue mala la conclusión. Valió la pena. De una bobadita, pasé a pensamientos, humanos y posibles. Pero más elevados, aún sin poner- místico- los ojos en blanco. Agradecido, pues, a paúl cefalópodo, profeta marítimo…zampándose el mejillón. ¡Qué cosas…!
---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm5.static.flickr.com/4010/5075365347_9b65b50bcb_b.jpg
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


