Lancelot 2010. Mi puesto está en la cumbre
10.10.10 @ 07:23:55. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Xauen. 1959. Óleo de Francisco Sebastián, en pintura.aut.org. 34 x 24)(*)
Miércoles 7 de julio. Como el tiempo de la mañana es el que, por lo general, dedico a la escritura, lo que ahora les comunico lleva algún retraso: el de la tarde anterior. La de ayer fue notable o eso me lo parece. Aprendí primero, les dije, a entrar en el agua de la piscina: un gran riñón de 12-15metros de longitud y abismal profundidad en progresivo aumento. De poco más de la cintura (mi cintura) a sobrepasar con creces los dos metros. Mar enorme. Superado el entrar por “escurrido” desde el primer día, tenía que aprender a salir como es debido y no como entonces ayudado, con mucho miedo y malamente. No podía borrar el recuerdo, a Dios gracias antañón, de la grúa en el hospital. Tuvo la “culpa” mi yerno.
-¿Y tú escalaste el Titshuca en Xaüen?-. Puesss…
Miré hacia las escaleras para subir, y recordé la hazaña de entonces… “Mi puesto está en la cumbre” e inicié la escalada. El blanco purísimo en el muro que limita la propiedad, era como ¡la cumbre! que veía a lo lejos desde el agua. Hice acopio de fuerzas al ver en él las nieves perpetuas del gigante en Chauen. Africano. Sentado primero en la plataforma previa a los escalones. Rodilla sana doblada luego, y como mi puesto a la vista estaba en la cumbre, la pierna tiró del cuerpazo: de pie. Planté el idem en el primer escalón. Pausa. Izquierdo luego junto al derecho. Miré hacia arriba. De nuevo el derecho otro escalón arriba. Unión de ambos. Erguido. “Homo erectus”. Otro escalón más. Muy cerca de la cima. El derecho pisó tierra firme fuera del agua. Sonrisa de oreja a oreja. También las de los “míos”. Para celebrarlo, también realizó la abuela su proeza en un lanzamiento medianamente espectacular. Como niños, todos en el agua. Desde la terraza, saboreé el espectáculo. Podemos. A Dios gracias.
Comida, reposo, y cada cual luego a lo suyo. A la hora en punto, todos iremos a ver el partido de fútbol: Alemania-España. Hicimos “porra”. Mil hojas con merengue de premio. Mañana, si Dios es servido, verán en qué queda esto…
Marcharon todos a la playa y paseo marítimo. Tiempo para mí de meditar. Silencio. Llevo la “hazaña” de las escaleras a mi vida interior. ¿Tiene esto aplicación? ¿Acaso no está nuestro puesto en la cumbre? Volar como gorriones o como las águilas… El camino es estrecho, áspero. Si quieren difícil -me refiero al de la vida ordenada-. Pero hemos de subir. No “a pesar de las dificultades” de nuestro tiempo o circunstancias, de nuestras condiciones físicas, sino “con las dificultades”. Hasta la cumbre. Donde está nuestro puesto. Podemos. Debemos. Con espíritu deportivo. Como en el mundial de fútbol. Veremos…
Este País hoy se llama España. Miércoles 7 de julio (bis).
Es que hoy no es un día normal. El equipo de fútbol que representa a España, juega –se la juega- con Alemania. En este, con perdón, culillo del mundo hispano de Lancelot, “se vive, se siente, España está presente”. Con diferencias notables a otros días en la Isla. Incluso externas. Servidor, también internas. La psicosis futbolera se hizo navegante. Si por el oeste la mar oceana atlántica es española, también por el este Mediterránea. España entera está, pues, con marejadilla o marejada. Futboleras.
Mientras redacto estas líneas, tengo ante mí un panorama curioso: juegan como niños aún los no niños. Uno por turno en medio de la piscina; y como en el juego en tierra, otro en cada esquina (las cuatro esquinas). En el aire, y de uno a otro, la bandera española en la pelota vuela con los colores muy vivos, entrañablemente familiares. Jolgorio, nervioso. En la terraza, una banderita española a cada lado. ¿Cómo no escribir así de “ello”? Sobran las comillas. Ello, no hay más que uno posible: España-Alemania. Por mucho que insistieron los niños, no hubo anticipo en el postre. De ninguna manera quiero reprimir en este escrito rodeado de banderas, la letra de “Las Corsarias” dedicada a la Bandera española.
Allá por la tierra mora
allá por tierra africana
un soldadito español
de esta manera cantaba:
Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española
Cuando estoy en tierra extraña
y contemplo tus colores
y me acuerdo de mi España
mira si yo te querré.
Como el vino de Jerez
y el vinillo de Rioja
son los colores que tiene
la banderita española
la banderita española.
Banderita tu eres roja
banderita tu eres gualda
llevas sangre llevas oro
en el fondo de tu alma.
El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España
Banderita tu eres roja
banderita tu eres gualda
llevas sangre llevas oro
en el fondo de tu alma.
El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria
sólo quiero que me cubran
con la Bandera de España
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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