Sobredosis de balón
05.10.10 @ 07:24:53. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Ascensión. Obra de Manuel Beltran de Heredia en artelista.com/autor/manuel-beltran-de-heredia)(*)
¡Y decían que eran cosas del antiguo Régimen! Pues para sobredosis, la que ahora tenemos. A su lado, la supuesta obsesión de aquellos tiempos por el balón sería algo tan mínimo que movería a la risa floja.
Ahora ha quedado plenamente demostrado que el invento del balón redondo que da vueltas como una rueda, es capaz de generar tanto dinero como ésta, por cierto otro gran hallazgo de la Humanidad. El motivo es que tiene mucho negocio dentro. Es decir, que se traga lo que le echen y aun así queda con hambre.
Lo último de lo último parece ser el gran mercado oriental, que a mí me suena a Marco Polo. Hay que aprovechar el tirón. Yo comprendí lo de las camisetas cuando delante de un fuerte esclavista ghanés oí aquello de “¡A por ellos, oé!” y vi a un negrito con la elástica blaugrana. O cuando presencié en la gran pantalla del aeropuerto de Accra un Zaragoza-Mallorca. Ahora, entrar a fondo en el mercado asiático exige retransmitir partidos de nuestra Liga a las tres de la tarde, que según me dicen es la hora idónea para que los chinos puedan ver a nuestros “cracks” teniendo en cuenta la diferencia horaria.
Así que el “jetlag” se puede convertir en euros contantes y sonantes, y como consecuencia de ello nos quedaremos sin siesta en el país que la inventó. Diremos adiós, incluso, a las clásicas sobremesas reposadas y dilatadas hasta el bostezo, y nos resignaremos definitivamente al sillón perpetuo y a acumular kilos y más kilos. ¡Viva el deporte y su contribución a la obesidad nacional! ¡Echémoslo a competir con la tan denostada bollería industrial! Claro que el gran negocio alcanza también a los políticos y a los dirigentes deportivos con pretensiones, para quienes los “cracks” contribuyen poderosamente a ese “panem et circenses” que tanto les conviene.
Ante tan brillante perspectiva surge inevitablemente una pregunta: ¿No acabaremos matando a la gallina de los huevos de oro? ¿No se producirá un hartazgo que dé la puntilla a la afición futbolera? Porque, según nos anuncian, con unas y otras cosas tendremos fútbol televisado todos los días de la semana menos los viernes; y aun esta afirmación es incompleta, puesto que se refiere a la Primera División y los viernes nos ofrecerán partido de segunda.
De todo esto que digo hay una cosa que me asombra especialmente, y es que este desmedido entusiasmo por el balón, que habría de surgir naturalmente de la competición entre partidarios de clubes ligados a unas y otras partes de España, se produce precisamente cuando el fútbol se ha convertido en un deporte mercenario y los jugadores no defienden el “honor” de su terruño, sino que se venden al mejor postor. Y nos preguntamos cómo se puede compaginar este hecho con el autonómico, que exacerba las rivalidades regionales hasta el punto que todos conocemos. Ahí hay misterio; algo que no cuadra y que convendría investigar; una especie de engaño encubierto por los intereses económicos y en el que caemos como pardillos.
Hace poco una emisora de televisión trataba el tema de la discriminación hacia los gitanos, y queriendo demostrar que después de todo no resulta tan fácil distinguir la diferencia entre éstos y los payos, nos presentaba los rostros de tres personajes conocidos y acompañados de la pregunta de si podríamos identificar aquél por cuyas venas corría sangre cañí. En este caso, el rostro que respondía afirmativamente a la pregunta no era otro que el de un crack de nacionalidad sueca apellidado Ibrahimovic, destacado jugador del Barcelona, ese equipo que es “más que un club”.
¡Pues si que tiene guasa la cosa! O sea que se gastan no sé cuantísimos millones para fichar a un gitano precisamente cuando las autoridades de la capital catalana andan detrás de eliminar a las muñecas flamencas de las tiendas de “souvenirs”. A ver como vendemos ahora aquel acendrado catalanismo que reclamaba de sus jugadores el presidente que era más que un presidente…
PS: No mucho tiempo después de escrito el presente artículo, la relación del equipo con el “crack” ha hecho “crack”. Ibrahimovic, más conocido por “Ibra”, ha sido pasaportado con viento fresco a un club de Italia. Espero que nadie vea en su expulsión un gesto racista de la nueva dirección.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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