Arte y belleza. 1. El arte que nos lleva a Dios
17.09.10 @ 07:17:09. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Canal de Castilla en Ribas. Acuarela de Francisco Roldán en la Exposición del Palacio de Pimentel, Valladolid 2004)(*)
Tengo la suerte de conocer, y encontrarme de vez en cuando, a varios arquitectos vallisoletanos, entre ellos Paco Roldán, quien me inició en el tan difícil arte de la acuarela. Me encanta tirarles de la lengua, contrastar mis opiniones sobre arte, las que les voy contando en este blog, con las que no todos coinciden, los hay muy avanzados estéticamente, vamos, que se pasan para mi gusto. Hace unos días charlaba con uno de ellos, compañero de estudios de Paco, Javier López de Uribe, y tuve la satisfacción de comprobar que coincidíamos prácticamente en nuestros criterios sobre qué es el arte y por donde vamos con el actual. Para López de Uribe casi equivalen arte y belleza; escribía yo aquí que entre los atributos del ser (la creatividad, en lo humano, consiste en dar a luz a un ser nuevo), además de la belleza y la bondad, había que tener en cuenta la unicidad y la novedad, en definitiva la originalidad, pero matizando que la novedad, por la que se valora casi exclusivamente hoy la obra de arte, da muy poca entidad, poca “cantidad” de ser, francamente. Así que coincidimos. Recordaba haber leído algo suyo sobre esto, en un folleto de arvo.net, y así se lo comenté a Javier. Me ha proporcionado algo más, la separata de su discurso de recepción en la Real Academia De Bellas Artes De La Purísima Concepción de Valladolid, en octubre de 1982, de la que después ha sido Presidente hasta hace un par de años.
Lo tituló “Acerca de la ciencia, la belleza y el arte”, y en él analiza lúcida y atractivamente, en profundidad, los aspectos metafísicos de la Ciencia y el método científico, el proceso del conocimiento de la verdad, la situación actual de las bellas artes, el proceso del conocimiento de la belleza, la educación estética, la intuición creadora, etc. Magnífica exposición de materias hoy tan cuestionadas. Creo que nos va a dar para varios artículos, lo que me ha llevado a colgar éste como primer capítulo de una serie sobre “Arte y belleza”. Pero antes de adentrarnos en profundidades intelectuales, voy a recoger algunas de las ideas que el ilustre arquitecto ha incluido en el folleto citado, con lenguaje más asequible, en plan divulgación. Comienza citando López de Uribe la frase famosa de San Agustín en sus “Confesiones”: “Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé”. Una de las cualidades que aprecio en los artistas-arquitectos, es el sentido práctico de sus propuestas profesionales, cuando se da, claro, lo que no siempre ocurre. Así, la última obra de López de Uribe, con otros dos compañeros, el nuevo Centro Deportivo y Cultural Niara, en nuestra ciudad, sobre el que escribí en este blog el pasado 30 de junio, estupenda muestra de equilibrio y perfección. Un arte asequible, comprensible, lo que falla hoy en tantas propuestas de las llamadas bellas artes, como denuncia en el citado texto que publicara arvo.net.
“El arte contemporáneo se caracteriza por el predominio de lo efímero y de lo fragmentario. Además, aparece cada vez más envuelto en un lenguaje críptico, de difícil comprensión: para que algo sea considerado arte se requiere el consenso entre los especialistas. Se está llegando así a una situación de ruptura, de alejamiento entre la obra de arte y el público, lo que no es si no una manifestación más, pero importante, de la falta de referencias válidas, de valores, en que se mueve buena parte de la sociedad actual, con su vaciedad espiritual”.
Comienza López de Uribe – en el artículo de Arvo que titula “El arte que nos lleva a Dios”- explicando que hoy el arte, como tantas otras manifestaciones de la vida, en buena parte, ha perdido el norte, no se sabe a dónde va. Durante muchos siglos a lo largo de la historia, la noción de arte ha estado íntimamente ligada con la belleza y, por tanto, abierta a los aspectos más trascendentales del ser humano. Pero ya no es así. La belleza ha dejado de ser respetada como un valor absoluto para el arte, como un objetivo a conseguir.
“El punto de inflexión del cambio –continúa- podemos encontrarlo en Picasso, que sostiene que arte es lo que el artista dice que es arte, abriendo así un enorme campo de experimentación dominado por el subjetivismo. “Yo soy mi mejor obra”, diría Andy Warhol. Hoy, más que el arte, lo que interesa, lo que vende, son los artistas que no tratan de transmitir belleza, sino discursos ideológicos.” Aquí tengo que remitirme necesariamente al testamento de Picasso que publiqué hace un año en mi artículo “Picasso en Las Francesas”, que se puede ver en el buscador, al inicio de esta página, con este título y “frase entera”.
Repetidamente hemos criticado en este blog el llamado “Concept Art”. Me alegro de que también Lopez de Uribe lo cuestione, señalando que el arte conceptual, que rechaza el objeto artístico y lo convierte en una idea, ha llevado al «todo vale». “Lo importante ahora es transgredir, sorprender, impactar, provocar. Se sustituye el genio por el ingenio, y la creación artística por la ocurrencia inmediata: cualquier persona es artista, pues puede hacer cualquier cosa que sea arte.”
Cita al crítico de arte y filósofo Arthur Danta quien en en su libro “El abuso de la belleza”, señala cómo desde la vanguardia moderna la belleza no es consustancial al arte, por lo que ha dejado de ser respetada como un valor estético incuestionable, cosa que celebra. Incluso vemos aplaudir lo grotesco o repulsivo. “Así se justifican o ensalzan exposiciones con motivos tan degradantes como cadáveres humanos plastificados sin piel, figuras de niños ahorcados, etc”. En este blog he denunciado – siguen aquí, no hay más que usar el “buscador”- dos casos de arte conceptual clamorosos, la presentación de un perro atado a una columna de la sala, sin comida ni bebida, hasta que muere de inanición, ante la mirada atónita y culpable de los espectadores (lo hizo Guillermo Vargas Habacuc en el 2007), y la “anulaciòn” pública, por otro supuesto artista, de una pintura del siglo XVII en un museo de Vitoria, tapándola de manera irreversible con pintura de clorocaucho blanca.
“Puede decirse que, con honrosas excepciones, el arte actual va a la deriva en su intento de desmontar o derribar las ideas que transmite el arte anterior. Es un arte deshumanizado, según expresión de Ortega y Gasset en su libro “La deshumanización del arte”. Es un arte que solo aspira a expresar contenidos, a decir cosas “interesantes”: interesantes para ellos, naturalmente. Pero de ningún modo trascendentes. Tan solo un proceso de vaciamiento y denegación de la palabra “arte” -como también ha ocurrido con la palabra “amor” y tantas otras- puede explicar su corrupción actual, desde que se ha puesto al servicio de causas ideológicas y políticas equivocadas, que buscan fines perversos. Desde ese posicionamiento, numerosos artistas incompetentes y cínicos se dedican a estafar al público ignorante o ingenuo, con un “arte” indigno que no debería llamarse arte, al estar ausente la belleza -la armonía o proporción, la integridad o perfección, el esplendor o melodía interior- de sus planteamientos y realizaciones”.
“Ciertamente, el arte contiene mucho de misterio. Para Verdi, es un vocablo rebosante de vanidad, de falsos sentimientos y de objetivos erróneos. Y también es cierto que los artistas no suelen hablar mucho de belleza, porque la consideran un discurso grandilocuente y algo embarazoso; pero indudablemente, el verdadero arte se esfuerza por expresar la belleza del mundo creado: es más, podríamos decir que el fin propio del arte consiste en “saber hacer” la belleza, que es una realidad objetiva. Solo que esa objetividad se revela de una manera proporcional a la capacidad, preparación, sensibilidad y disposición de cada uno. y éste es todo el problema”.
En fin, por no extenderme más, reproduzco finalmente el apartado “La llamada a lo trascendente” de su artículo, que no tiene desperdicio:
“Estamos en un buen momento para volver a levantar la bandera de la belleza en el arte precisamente porque “arte” es una idea abierta. Juan Pablo II, en su “Carta a los artistas” decía que la belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente.
Miguel Angel Buonarroti era un hombre profundamente religioso, que concebía la belleza física como un reflejo de la belleza espiritual y que consideraba, en palabras suyas, que la pintura excelsa es precisamente aquella que más se aproxima e imita la obra inmortal de Dios.
La belleza pertenece al orden trascendental y metafísico, tiende a transportar el alma más allá de lo creado: la belleza de las cosas visibles, creadas, nos conduce a las invisibles, nos manifiesta al Creador. La sabiduría popular lo expresa diciendo, como en el caso de la conocida canción mexicana dedicada a la laguna de Chapa la, que es un “rinconcito de amor, donde las almas pueden hablarse de tú con Dios”.
Dentro de nosotros existe un deseo permanente e insaciable de belleza. Por eso nos resultan tan indispensables las Bellas Artes, tan vitalmente necesarias: porque, como dice Pieper en “El ocio y la vida intelectual”: “mediante ellas permanece no olvidada y en marcha la contemplación de la Creación. De tal clase de contemplación ante el mundo creado se alimenta incesantemente todo verdadero arte. Y concluye manifestando: “En el hombre que contempla se encuentra todo lo que caracteriza al hombre feliz”.
Los padres conciliares del Vaticano II, en un mensaje que lleva fecha de 8 de diciembre de 1965, explicaban que: `Este mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza, para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, pone alegría en el corazón de los hombres, es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, une a las generaciones y las hace comunicarse en la admiración´. Indudablemente, contemplar la belleza eleva al alma.”
---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm5.static.flickr.com/4095/4905093274_d3286eb677_b.jpg
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


