El impresionismo matérico de Barceló
27.03.10 @ 08:00:04. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(La solitude organisative. 2008. Cuadro de Miquel Barceló, en la exposición actual de CaixaForum. Colección D'Ercole, Roma)(*)
Hace años se publicó la noticia de que Miquel Barceló había vendido en Londres un cuadro por trescientos millones de pesetas. Se acompañaba de una foto del mismo, en la que se veía claramente una patera en el mar – en el Estrecho, recuerdo nada más del título de la obra- con un par de figuras sobre las demás que poblaban la barca, parecían en pié, recortadas todas en un maravilloso amanecer. Se vislumbraba algo del material usado para pintar –o esculpir- la barca, como trocitos de madera pegados. Extraordinaria composición impresionista, de formas matéricas. Conocía ya algunos cuadros anteriores de Barceló, como uno de pegotones abstractos en el que, mirando atentamente, casi con lupa, podían descubrirse ocho o diez mosquitas pintadas a lo clásico, como para demostrarnos que el autor sabía pintar. Este de la patera, tanto por los colores de cielo y mar como por la composición, me pareció una belleza.
Así que, anunciadas las famosas exposiciones sobre los impresionistas en MAPFRE y el Thyssen, que hemos comentado en artículos anteriores, al tiempo que la de Barceló en CaixaForum, me propuse comprobar aquella sospecha que me había quedado del impresionismo matérico del autor de la no menos famosa cúpula, sobre la que también escribí en su día. En el artículo sobre Monet en el Thyssen creo he dejado claro mi escaso interés –con excepciones- por los abstractos y matéricos, frente al entusiasmo que me producen los impresionistas. Si Barceló realmente bebiera del impresionismo, se daría una más feliz aún coincidencia, en Madrid, de tres exposiciones de este extraordinario movimiento del que vive aún la expresión más interesante, para mi gusto, de la pintura actual, y un buen espectáculo sobre su evolución.
No me decepcionó la exposición de CaixaForum –que recomiendo, se puede ver hasta el 13 de Junio-, a pesar de que solo pude encontrar seis o siete ejemplos del impresionismo matérico de Barceló. Por cierto, muy acertada la organización de la exposición, en tan espectacular edificio como éste, abarrotado de visitantes en aquel momento, atraídos, no se si me equivoco, tanto o más por la arquitectura y decoración de la sede que por la muestra. No esperaba tanta afluencia de público.
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