Editado por

Bustamante, Arévalo y Pardo de S.Bustamante, Arévalo y Pardo de S.

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Junio 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930 
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS



Cómo superar la hemiplejia leyendo a Delibes

Permalink 18.03.10 @ 08:00:25. Archivado en Artículos

Por Carlos de Bustamante

(Campesino con alforjas. Óleo de José Vela Zanetti en pintura.aut.org. 1970. 78 x 96)(*)

Acababan de concederme, con suma benevolencia, el premio literario de la Federación de Centros de Castilla y León en el País Vasco (Vascongadas para mí y no se me ofendan) con mi obrita ¡”Viva la maña”! En el periódico “El Correo español, el pueblo vasco”, salió la entrevista que me hicieron con tal motivo. Había comentado con el periodista, que, sobre todos los escritores, me gustaba Miguel Delibes, al que había leído con fruición durante mi forzosa quietud recién padecida la hemiplejia que llevo puesta.

Seguro que por falta de noticias importantes, lo publicaron en el número que conservo para alimentar mi vanidad: una fotografía “del escritor”… con una frase -inventada- que decía como el título de referencia. Fue inventada, pero no falsa. Leer a Delibes fue un verdadero alivio en momentos duros. Cazador como él: de escopeta y perro, o sin perro. Campero como él, pues “viví el campo” aún más que los domingos o cuando se abría la veda. Para mí, su lenguaje era del todo inteligible. Era, y es, mi lenguaje. Me divertí, trabajé y como que nací en el campo. Una delicia leer a quien entendía divinamente. Devoraba sus libros, que casi me hacían olvidar el percance inesperado. Él, Delibes, y Miguel Martín Fernández de Velasco, mi amigo y gran escritor, con su Peña Grande. Se lo recomiendo; el libro, no la hemiplejia, claro, aunque tampoco es para tanto, mi ¿mal?, claro.

Aconsejado de no permanecer inactivo, que para nadie es bueno, comencé con lo que nunca me permitieron tal vez excesivas ocupaciones: escribir. Al echar de menos algunas de estas actividades y aficiones, rememoré por escrito las más ilusionantes durante años: el campo y la caza.

Charlaba con mi amigo Fernando Altés Bustelo, propietario y por entonces director del Norte de Castilla, su periódico y el de Valladolid de toda la vida, cuando se interesó por mis ocupaciones.

Escribo, le dije a secas. Cuando en el devenir de la conversación salió el motivo de mis escrituras, puso aún más atención.

-¿Por qué no me envías alguno de tus artículos? Puse cara de haba, pero siempre vanidoso, accedí. Le gustaron. Con orejas tiesas como los burros, escuché su propuesta:

-¿Quieres que se te publiquen en el Norte?, escuché, sin apenas dar crédito a lo que me decía. “Casualmente”, llevaba un artículo en el bolso. Campero el artículo y cuajado de expresiones propias, y vividas, del Valle del Duero.
Verlo plasmado en el “papel” unos días después, hizo que se me subieran repetidamente los congojos. ¡Pero si desde niño en la revista Unión del colegio de Lourdes, jamás me habían publicado nada...! Por aquel tiempo componían el Consejo de Redacción Miguel Delibes, Francisco Javier Martín Abril y el propio Fernando. Todos q. e. p. d. Como en extremo bondadosos, porque lo eran, les daban el Vº Bº, trabajé duro en lo que me gustaba y podía. Salieron como churros. Puede que en su más pleno sentido. ¡¡Y, encima, me los pagaron!!

Compré mi primer ordenador e impresora. Seguí escribiendo con asiduidad, ¡a ver…! Y comenzó mi particular calvario, que aún sigue… : si el remunerado trabajo era placentero, no así el aprendizaje de estas máquinas “de los demonios”. Puede que me hayan desenredado algún cable, que lo dudo. Mas lo seguro es, que tengo tal enredo dentro, que el milagro fue no estampar contra la pared, “el bicho”. No lo hice. Adquirí un “portátil”. ¡Madre del amor Hermoso, qué nuevo calvario! Lo que me faltaba por enredar, se me complicó del todo.

Pero a lo que íbamos, que no es a hablar de mis problemas. La generosidad de mi compañero de cole, aún con años de diferencia, bastante menos con sus hermanos, hizo que me adentrase en el apasionante mundo de las letras. Debo al hoy fallecido Miguel Delibes, lo que él en persona nunca pudo, o sí, imaginar. El periodista vasco-profeta, acertó de pleno. Un pueblo entero -Traspinedo- escuchaba la lectura de mis cuasi diarios artículos durante varios años en derredor de una mesa donde el lector encaramado desgranaba nombre y expresiones familiares. En “cá Taca”, no me quieren cobrar si entro en el bar. Miguel Delibes tuvo la “culpa”. El humanista; el defensor de castellano; el maestro de narradores; el que con algún premio dijo con sencilla humildad: “mucho metal para mí”; el “Foramontano de honor, hijo adoptivo de Molledo; el maestro de maestros en narrativa y ensayo, nos ha dejado. Hablé varias veces-no muchas- con él, pues ensimismado en sus escritos, creo, era más bien huraño (él lo dijo), no era propicio a la conversación forzosamente elogiosas, se nos fue sin darle las gracias.

De la mejor manera que sé y puedo, esta mañana ofrecí por el eterno descanso de su alma mi Misa. Espero cumplir con esa grata deuda, cuando mi admirado voluntario en el crucero Canarias y yo (Dios lo quiera), nos encontremos cazando en las más feraces praderas, montes y laderas de peñalbas y villabañez de otros mundos donde no hay llanto ni dolor, ni enfermedades, ni sufrimientos… y las perdices más bravas y rojas que jamás cazáramos. Y milanas bonitas y Ángeles (su querida esposa-“la señora de rojo sobre fondo gris”-, vecina y conocida del barrio en el Valladolid de toda la vida). Descansa en paz, querido Miguel, y besa la mano de mi parte a Ángeles, ángel de tu nuevo cielo.

Un último favor: como aún sigo en recuperación hemipléjica, seguro que tu éxito será mayor si me reservas a tu lado un puesto de cazadores en mano (tú y yo solos como te gustaba), por los cazaderos que ya habrás descubierto. Quiero ser tu compañero de escopeta y perro. Dar contigo uno o varios tientos a la bota, cuando “bajados de la burra y escopeta en tercerola” descansemos de interminables andaduras por montes y morenas castellanas. Nos vemos… honorífico foramontano de Molledo. Dios te bendiga.

---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm5.static.flickr.com/4003/4437165763_666d3cc982_o.jpg


Bookmark and Share

Comentarios:
El colmo de los colmos y vanidad de vanidades, es comentarse a uno mismo. No obstante lo hago. Para nueva gratitud, primero, a Miguel Delibes; y como acción de gracias luego a mi amigo foramontano J.M. Arévalo. Expresar lo que siento en su blog, es de enorme satisfacción; y verme acompañado por la magnífica expresión del trabajador agrícola, ya es el no va más. Te verás reflejado, me decía con anticipación, en el cuadro de Vela Zaneti.Me conoces, querido foramontano. No me veo reflejado; soy yo mismo plenamente identificado e incondicional admirador de la nobleza expresada en el noble labriego castellano."Divinamente" me cambiaba por él. Azadón al hombro, para ganarme "los cuartos" con que comprar cartuchos. "Hato" en el otro, para dar de vez en cuando un "tiento a la bota"...Nobleza, "sudor y hierro en la terrible estepa castellana".Gracias.
Enlace permanente Comentario por Carlos de Bustamante Alonso 18.03.10 @ 20:36

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Blogs
Punto de vista

Punto de vista

El ministro argentino Julio de Vido “supone”

Vicente Torres

Un país a la deriva

Un país a la deriva

Rajoy, un optimismo injustificado.

Vicente A. C. M.

E-Learning

E-Learning

La regeneración de la decencia se impone en la política

José Lozano Galera

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Madonna contra Marine Le Pen o los amores y los odios judíos

Juan Fernandez Krohn

Hermosillo

Hermosillo

Hoy: Narcomanta Vs. El Jefe Lazca y, CJNG Vs. Templarios

Efrén Mayorga

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Políticos parásitos

Manuel Molares do Val

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

Creer es más fácil que pensar.

Asoc. Humanismo sin Credos

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Red Bull Special Editions

Juan Luis Recio

Voto en Blanco

Voto en Blanco

Abuso de poder en España

Francisco Rubiales

Cajón de sastre

Cajón de sastre

Sin pelos en la lengua catalana.

Rufino Soriano Tena

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Todo se ha banalizado

Ángel Sáez García

Esto es lo que hay

Esto es lo que hay

El Método Guardiola en la Pompeu Fabra

Miguel Ángel Violán

A Ras de Cielo

A Ras de Cielo

Números arábigos

Saúl Blanco Lanza

Opinión

Opinión

Entre Andorra y Gibraltar - Que intervengan la economía si nos libramos de los políticos.

Opinión

Protestantes

Protestantes

Foro Europeo de Libertad Religiosa: preocupa trato de España a los evangélicos

Pedro Tarquis

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Una involución en aumento

Josemari Lorenzo Amelibia

Corrupción global

Corrupción global

895 El atraco perpetrado por ZP con el oro de España no es sino un suma y sigue, la tercera etapa del oro de Moscú. La sucia "historia" socialista no para de repetirse. La verdadera causa y origen de nuestra miseria, paro, prima de riesgo y déficit.

Luis Llopis Herbas

Bokabulario de Fernández Barbadillo

Bokabulario de Fernández Barbadillo

¡80.000 sociedades domiciliadas en Gibraltar!

Pedro Fernández Barbadillo

Gastronomía Navarra

Gastronomía Navarra

Pochas con codornices

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

¿POR QUÉ TIENEN HAMBRE?

Francisco Baena Calvo

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias