Carta a dos ministras
07.03.10 @ 08:00:24. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Edward Wesson en edwardwesson.co.uk)(*)
Soy de los convencidos de que con las inapelables diferencias sexuadas -digan lo que digan los inventores de “Ideología de género” o “Teorías…”-, el hombre y la mujer son complementarios. Sin embargo: “Tanto monta, monta tanto…” Entendido que no soy machista ¿no? Pues continúo.
Si lo que se pretende por quien puede es hacer daño, no hubiera sido preciso- ¿o sí?- elegir a una mujer como arma ejecutiva. Una señora respetable, que, por serlo, estaba, además, embarazada. Y parió; pese a votar a favor del aborto. Como persona libre y ciudadana del mundo, tuvo todo el derecho (¡¿!), y lo ejerció a ser independentista en su propia tierra; la que, no por casualidad, se llama España. En uso de esa misma libertad, pudo manifestarse, y lo hizo, junto al cómico Rubianes (q.e.p.d.) que portaba un letrero, con perdón: “la puta España”. Para enmendallo y en uso de la libertad de expresión enseguida dijo: “Todos somos Rubianes”. Se equivocó. Por ello, me permito escribirle estas líneas con tanta sinceridad como respeto:
Usted, señora mía, sería Rubianes o como Rubianes en cuanto a opinión. Pero ¿quién le dio potestad para representarnos a todos…? ¿Quién se creyó entonces que era? Pese a ello -¿o por ello…?-.
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