Recetas hasta en la sopa
05.03.10 @ 07:58:32. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Pueblo. Óleo de Ana Sanchez)(*)
Supongo que mi avezado lector se habrá percatado del protagonismo que está adquiriendo el arte culinario en los hogares españoles. Y eso que no ha pasado mucho tiempo de cuando las recetas eran cosa de la madre y de la abuela. Desde luego los hombres no se solían interesar por asunto tan nimio, salvo en el caso de los vascos, triperos y poco amigos de incluir en sus reuniones a las esposas, no sé si a pesar del matriarcado imperante en aquella región española o precisamente por ello. Lo que quiero decir es que, durante una buena parte de mi vida, y con esa única excepción, me pareció percibir que los españoles presumíamos de no haber puesto nuestro santo pie en la cocina. Luego descubrí que aquello no era para tanto, pues se trataba de una “pose” para no desentonar entre los del propio sexo. En efecto, años más tarde y viviendo en el extranjero, algunos de mis compañeros me demostraron poseer ciertas habilidades, limitadas en general a un solo plato, como pudiera ser la paella, el arroz blanco o el pollo al chilindrón.
Hoy los tiempos han cambiado, y, sea por afición o simplemente por instinto de supervivencia, los españoles intentamos ponernos a la altura de nuestras esposas. El comentario obligado de casi todas ellas es que no lo hacemos tan mal, pero dejamos la cocina en tan lastimoso estado que a veces prefieren trabajar en los fogones para no tenerlo que hacer después con la bayeta o la escoba u ordenando los armarios.
El caso es que, sea por la razón que sea, los medios de comunicación cada vez incluyen más programas dedicados a explicar como se prepara una comida. Quizá influya en este auge de la culinaria nacional el aumento del nivel de vida experimentado por la famosa Sociedad del Bienestar que, por cierto, podría estar ya empezando a decirnos adiós. En efecto, la mejora del nivel económico permitió y estimuló esas salidas a cenar fuera que nos acostumbraron a degustar platos no incluidos en el recetario familiar, y también esas comidas de trabajo de las empresas en las que todos parecen ser expertos hasta en la cata de los caldos.
autor
Contacto


