Algo más que un desayuno
23.02.10 @ 08:00:56. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Obelisco. Acuarela de Aure Gallego)(*)
Mucha tinta se ha empleado en ilustrar el famoso desayuno de oración en Washington, y mucho se ha comentado la imagen del presidente europeo de turno, obsesivo debelador de la fe de sus mayores, inclinando la cabeza en un gesto externo de reconocimiento hacia su Creador. Ahora, transcurrido ya cierto tiempo de aquella celebración, me parece interesante que nos detengamos a considerar el profundo significado del acto.
Si califico de profundo un sencillo desayuno como éste es porque me parece poco menos que milagroso en estos tiempos. Y no creo que exagere. Leemos aquí con frecuencia que la religión va de capa caída, y que, según las encuestas, a la inmensa mayoría de los jóvenes la importa un bledo la cuestión, cosa que no me extraña teniendo en cuenta los modelos de comportamiento que les presentamos en la televisión, y que pasan los fines de semana neutralizados por la resaca.
Vemos a nuestros gobernantes presentar este hecho como bueno; algo que “ellos” han conseguido y que consideran moderno y progresista. Se trata de recluir la religión en el ámbito particular para procurar luego su extinción, y lo hacen como si esto fuera un servicio a la ciudadanía. Así se desencadena una ofensiva contra aquella fe que creció en España a lo largo de los siglos, presentada ahora como si fuera un obstáculo para la paz y el progreso: ecos de planteamientos trasnochados que nos evocan noches de incendios e imágenes profanadas.
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