Europa y el señor Obama
19.02.10 @ 08:00:14. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Palco taurino. Acuarela de Julián Grau Santos en la exposición “100 años, 100 artistas” de Caja Círculo, Burgos, Octubre 2009. 27x29)(*)
Hace unos días leí una tercera de ABC escrita por Emilio Lamo de Espinosa, al que conozco de mi época de asesor científico en el Instituto Elcano. Emilio Lamo de Espinosa siempre tiene algo interesante que decir, y por eso procuro no perderme lo que escribe. En este caso hablaba de una Europa en decadencia.
Recuerda Lamo que el señor Obama es el menos europeo de los presidentes norteamericanos. Hasta ahora los altos mandatarios de los Estados Unidos habían sido casi siempre “wasps” (white, anglo-saxon and protestant) como lo eran la mayoría de sus compatriotas, y esto les llevaba a tener una cierta conciencia de que sus orígenes se hallaban al otro lado del Atlántico. Pero ahora las cosas han cambiado: el árbol genealógico del nuevo presidente es un batiburrillo étnico y su peripecia vital se relaciona más con otros continentes que con el nuestro.
De aquí, y de determinados motivos geopolíticos, sacaba don Emilio razones para explicar, por ejemplo, que Obama se hubiese desinteresado de Europa hasta el punto de no asistir al encuentro entre su país y la Unión, cuando, mire usted qué mala suerte, la presidencia temporal de ésta correspondía por turno al presidente español. Ya sé que usted, mi querido e improbable lector y persona de retorcido colmillo por cierto, está pensando en una posible venganza a un desprecio o en la simple irrelevancia de nuestro prócer. Pero como usted ve, para Lamo de Espinosa la razón de fondo residiría más bien en el hecho de que los Estados Unidos consideran que ahora Europa no es ni un problema ni una solución. Digámoslo crudamente: hoy en día, tal como Lamo de Espinosa señala, Washington ve a Europa “más como un estorbo que como una ayuda”. “Hay demasiados europeos pero poca Europa” dice también el articulista, y señala que, cuando se trata de hablar con ella, el presidente norteamericano prefiere hacerlo directamente con Francia o con el Reino Unido, y no con Van Rompuy, Barroso o, en este caso, con el presidente de nuestro gobierno.
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