Los lunes, revista de prensa y red
15.02.10 @ 07:48:21. Archivado en Artículos
“De lacayos y traidores”, de Hermann Tertsch, y “Ya, por favor, ya”, de Alfonso Ussia

(Nostalgia azul. Acuarela de Justo San Felices en la exposición “100 años, 100 artistas” de Caja Círculo, Burgos, Octubre 2009.112x70)(*)
DE LACAYOS Y TRAIDORES
Artículo de Hermann Tertsch publicado en abc.es el pasado Jueves día 11.
LA verdad es que no ganamos para sorpresas. Cierto que la mayoría no son buenas, pero algunas generan cierto humor, aunque sea negro. Ayer nos dijo muy solemne el Gran Timonel, en sede parlamentaria, donde se suele decir que es al menos de mala educación mentir, que nuestra economía va hoy mejor que hace seis meses. La cosa tendría coña si no hubiera tantos millones de compatriotas que sufren, muchos desde hace bastante más de seis meses y muchos desde hace menos y cada vez más. Nos dice, ya no sólo a los antipatriotas, a esa media España que nunca le ha creído -y que ha sido obviamente más lúcida que el resto-, también a los propios órganos inútiles de ese partido que fue el socialista, que estamos todos los españoles semiestupendos y pronto el crecimiento devolverá las loas perdidas al nieto heroico del supuesto héroe Lozano de cara a unas elecciones triunfales en el 2012.
Lo dicho, tendrían inmensa gracia todas las mendacidades del presidente si no fuera cierto -esto sí es cierto- que los robos en los supermercados se han multiplicado. Y que los ladrones son gente muy decente que les dicen a las cajeras que les da igual lo que les pase porque lo que esconden bajo el abrigo es comida para sus hijos o nietos. Y las cajeras, también todas más decentes que todo el Gabinete, dejan a sus conciudadanos pasar la caja con los productos ocultos porque su valor y dignidad les impiden denunciar a todos estos españoles que no notan para nada esa recuperación que anuncia el Timonel iluminado. Resulta que en los seis meses que nos dicen, la economía española se recupera -hay que ser muy sinvergüenza-, se nos han ido a la cola del paro centenares de miles de padres y madres de familia, y no sólo antipatriotas -que quizá según Zapatero lo merezcan-, sino también esos votantes del PSOE que no veían la crisis por ninguna parte cuando acudieron a las urnas hace dos años, casi dos años. Hay que reprimir muchas veces las tentaciones de no pensar que quienes creyeron la farsa casi tienen merecida la tragedia. Y se reprimen. Pero lo que está claro es que este país, por indolente, absentista, perezoso y poco perspicaz que pueda ser, no se merece la calamidad que lo ha hundido en este retroceso vertiginoso de su bienestar y seguridad.
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