El que pueda, ¡a jubilarse!
03.02.10 @ 08:00:31. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Segador. Óleo sobre lienzo de Rafael Zabaleta en pintura.aut.org.1941.80x65)(*)
Ya se veían las orejas al lobo el año pasado, cuando escribíamos en estas páginas, a mediados de noviembre, “La jubilación, más tarde y más difícil”. “Los jubilados aguantamos – decía allí- pensando que peor lo tienen y lo van a tener los que vienen detrás. No queremos ni pensar que la Seguridad Social pueda entrar en bancarrota y vayamos a quedarnos con la hoja de parra.” Así las cosas, el viernes pasado, de repente, sin aviso previo, nos da el consejo de Ministros la noticia de que tiene preparado un documento para retrasar la jubilación y reducir el importe de su cobertura. Fea costumbre esta del Gobierno Zapatero de soltar las cosas a medias, a ver qué pasa. El documento es un misterio, aunque ya dicen que se conocen filtraciones.
Como no pude salir el sábado a pintar al campo, por achaques de la edad, me dediqué a ver lo que decía la prensa sobre la gran noticia. Por la local me hice una primera idea: “Salgado explicó que el documento irá a la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo (acuerdo suscrito en 1995 por los grupos políticos) y a los agentes sociales para alcanzar el consenso lo antes posible”. Después aparecían los presuntos puntos principales del documento. No siendo estos noticia cierta, me interesaban más las valoraciones de conjunto, así que me fui a editoriales y articulistas.
Con el título “Una medida tan justificada como improvisada” se pronuncia El Mundo: “Zapatero no ha consultado para formular esta propuesta (…) ni con la gran mayoría de los ministros, ni con los sindicatos, ni con la patronal, que ayer no sabían nada hasta que se enteraron por los medios de comunicación. En julio del año pasado, el propio ministro de Trabajo había manifestado que retrasar la edad de jubilación de forma forzosa «no es el camino». (…) El alargamiento de la vida laboral y el tijeretazo en el gasto -que el Gobierno explicará hoy- suponen un auténtico bandazo en la política económica de Zapatero, que hasta ahora se había comprometido a no tocar el actual nivel de prestaciones sociales y había mantenido una relación cordial con los sindicatos. Resulta difícil de entender que el mismo Ejecutivo que se jactaba de haber impulsado la costosísima Ley de Dependencia decida ahora alargar la vida laboral, una iniciativa que siempre ha suscitado el rechazo de UGT y CCOO. Y también es complicado comprender por qué Zapatero exige este sacrificio a los trabajadores cuando ha sido incapaz de reducir los dispendios de las comunidades autónomas y otros entes públicos”.
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