¡Por fin protagonistas!
02.02.10 @ 07:58:21. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Bilbao. Acuarela de Rogelio Blasco en la exposición “100 años, 100 artistas” de Caja Círculo, Burgos, Octubre 2009. 32x45)(*)
No se preocupe, querido lector, que la cosa va de buenas noticias.
Si ha salido usted por esos mundos de Dios, o tiene antena suficiente para ver desde España la BBC, la RAI, las emisoras francesas, la CNN o Sky News - por poner un ejemplo - estoy seguro de que se habrá dado cuenta del escaso interés que suscitan nuestras cosas para los medios de comunicación de los países europeos y norteamericanos. Cuando en esos medios se habla de los grandes temas de interés, enseguida salen a relucir el Reino Unido, Francia, Alemania y, de tarde en tarde, Italia, a la que salvan del olvido las fanfarronadas del Cavaliere. De España, nada o casi nada. Así que nosotros los españoles nos quedamos un poco mustios pensando en lo poco que contamos para el mundo. Sólo los deportes nos sacan de nuestra pobre valoración en lo mediático. Son excepción los jugadores del Barça y del Madrid, y ahora también un poco nuestra compatriota Penélope, cuyo nombre circula por ahí no sé muy bien por qué.
Como estábamos acostumbrados a que cuando se hablara de los españoles fuera para ponerlos como chupa de dómine - ¡ay, esa condenada leyenda negra! – esto de que encima vengan ahora y nos ignoren nos deja bastante fastidiados, para qué vamos a decir otra cosa. Por un momento pareció, sí, que la cosa había empezado a cambiar: deslumbramos, primero, con nuestra famosa transición, y luego ganamos prestigio por la forma en que irrumpíamos en las instituciones internacionales. O sea que hasta prometíamos y todo. Pero luego confiamos en quien confiamos - que ustedes saben quién es - y así claro, no hay manera. Todo se fue al garete y, como dice la famosa frase, más dura fue la caída. Desde entonces, silencio sobre España. A partir de ese momento, lo único positivo sobre un español que vi en las televisiones de por ahí fue la espectacular intervención de nuestro monarca cuando puso en su sitio a ese zafio personaje conocido como “el gorila rojo”.
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