Laureados
14.01.10 @ 07:59:04. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Nieve en el Tomillar. Acuarela de José María Arévalo.34x48)(*)
Como todos ustedes saben, la Cruz laureada de San Fernando, es la máxima condecoración militar por reconocidos actos heroicos de los condecorados. En cada época o gobierno, siempre las FF.AA al servicio del pueblo, son pocos los que pudieron llevar prendida al pecho tan alta distinción, porque los héroes no abundan, claro.
¿Por qué ocultar, tapar, destruir todo vestigio de quienes ofrecieron su vida por diferentes causas afines o no a los que de formas tan vil se quieren tomar la revancha? ¿Será eso lo que persiguieron cuantos en otro tiempo, pasado, perdonado y olvidado nos quemaron iglesias, conventos, lugares de culto e hicieron mártires a muchos de los que hoy veneramos en los altares? ¿Será ése el siguiente “paso”? ¿Y por qué no el mismo patrón con los musulmanes? ¿Es que acaso toda esta gente no sabe más que odiar y ni a nuestros muertos respeta? ¿Acaso no fue bastante horroroso el holocausto nazi o, el peor, sí, muchísimo peor, soviético? ¿Se podrá saber a qué vienen, entonces, tantos gritos de paz? ¿O la burla ésa de desenterrar muertos para sepulturas dignas, si quieren destruir, ocultar, enterrar, al tiempo, la dignidad y honor de otros muertos?
Miren ustedes, hay cosas opinables, que cada cual puede disponer como se le antoje sin ofender a nadie. Pero cuando por la máxima autoridad se nos da una orden de ese absurdo calibre, precisamente a los que admiramos el heroísmo por la Patria, entra en el campo de la maldad. Inasumible. ¿No será -es- que lo que pretenden es eso: precisamente cabrearnos para no reparar en otras cuestiones que, por desgracia, sobrepasan los valladares de lo razonable-opinable?
Sra.: míreme usted bien lo que hace… que para mí se está usted pasando-¡qué vulgar!- 1200 pueblos o sea, “jugando con fuego”. No le suplico Excma. Sra. nada, ni le pretendo aconsejar. Yo…digo nada más. Suya, y no mía es la responsabilidad. ¿Acaso no dispone, usted también, de un `gabinete de sabios´ ¿O no le podría prestar alguien alguno de los seiscientos y pico que comen `nuestro cocido para na´, o peor que `pa na´. Y que conste, Sra. mía, que humilde coronel, incompleto por servir a España, no pretendo, repito, aconsejar. Yo…, digo nada más. Respetuosamente.
Terminado lo dicho, leo en La Razón de hoy 10-I-2010 una carta al lector que no me resisto a transcribir, aún a riesgo de chorreo del autor Gabriel Cortina de la Concha, por no contar con su permiso. Dice así:
“En referencia a la orden del Ministerio de Defensa de retirar de los cuarteles los nombres de militares laureados, desearía informar al secretario de Estado de Defensa Constantino Méndez, que la Cruz Laureada de san Fernando no es un símbolo franquista, sino que su origen se remonta a la guerra de la Independencia y a las Cortes de Cádiz. En concreto al Decreto LXXXVIII de 31 de agosto de 1811, denominado “Orden Nacional de san Fernando”, cuya iniciativa contó con la decisiva exposición del diputado suplente del Virreinato de Buenos Aires D. Luis de Velasco y Camberos la renuncia (aunque, digo yo, cosas increíbles se están viendo casi a diario) a la más alta distinción de las FF.AA. que premia el valor heroico con virtud sublime que, como afirma el reglamento, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a cometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria o de la paz y seguridad de la comunidad internacional.
La Cruz Laureada es la condecoración más alta y más noble que conceden las FF.AA. , como la de la Victoria británica, la Cruz de Hierro alemana etc., y que, comparativamente, es la más difícil de obtener pues el candidato se enfrenta a un triple tribunal, para demostrar que realizó un acto heroico digno de tal reconocimiento. Leer estas actas del Archivo Histórico Militar, es impresionante.
Todos los laureados fueron condecorados no por su ideología, sino por hechos concretos que militarmente merecían el reconocimiento de sus superiores y compañeros. Por ejemplo mi abuelo -añade D. Gabriel Cortina- D. Serafín de la Concha, la obtuvo a título individual como ingeniero de minas; en casa jamás le escuchamos ningún comentario despectivo o engreído contra quienes se enfrentó y que como él eran mineros asturianos”.
Fdo.: Gabriel Cortina de la Concha/Maestranza de Caballería san Fernando, asociación de descendientes de la Real y Militar Orden de Caballeros Laureados de san Fernando.
¿Inútiles carta y comentarios? Mucho me temo que por completo. Pero siempre quedará constancia de que sus errores tienen todos un halo de mentiras intencionadas con ánimo de crispar a quienes sin pedir nada a cambio, por no poder no pueden, so pena de las más duras sanciones, mostrar su disconformidad a quien ordena o permite tamaños dislates.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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