“Avatar”, un nuevo concepto de cine
13.01.10 @ 08:00:22. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Colisa lalia. Pez tropical de la familia de los anabántidos)(*)
No se si recordaréis –les decía a varios compañeros de mi edad- el cambio que supuso, en el cine, la pantalla panorámica. Fue hace unos cincuenta años, al menos en mi caso, en Zamora, con el estreno de “La túnica sagrada”, que protagonizara Victor Mature. “Efectivamente, se estrenó en el Cinema Valderrey” –dijo Manolo, también zamorano y con mucha mejor memoria que yo. Y corroboró con sus recuerdos que fue aquel un gran acontecimiento. Pues “Avatar” viene a suponer en el cine un cambio de ese nivel. Ahora ya nos parecerán anticuadas las películas que no podamos ver en tres dimensiones, o como se dice ahora, con tanto abuso –por uso innecesario- de siglas, en 3D. Creo que el 3D va a arrollar.
Hace tiempo que conocía las películas en tres dimensiones, yo diría que unos veinte años. Aquella de los “Crímenes del Museo de Cera”, y alguna más, que nunca oí decir, ni a mí me parecieron, fueran muy interesantes. Quizá ha mejorado la técnica. No lo sé porque, en cuanto a lo típico de las tres dimensiones, el efecto de ver objetos que se te vienen a la cara, he tenido las mismas sensaciones ahora que entonces. Un poco más cómodamente porque las antiguas gafas de cartón que los miopes teníamos que añadir a las propias para ver el 3D, me resultaban casi incompatibles con las mías. Las de plástico de ahora, al ser grandes, se acoplan mejor cubriendo las propias. Pero no es ese efecto de que algunos objetos se te vengan encima de vez en cuando, lo importante y novedoso. El gran hallazgo es la perfecta profundidad de nitidez, la estupenda definición de lo que ocurre, tanto próximo como lejano. Te maravilla, se ve mejor incluso que la realidad, y ya no quieres ver ninguna otra película en dos dimensiones. Al menos pagando.
Creo que la realidad técnica y comercial ha resuelto el problema de la SGAE, de González Sinde y los peseteros de la ceja. Se van a volver a llenar las salas de cine con las películas en 3D. Decían que la película de James Cameron, la más cara de la historia, se proponía reventar las taquillas y cambiar la manera de ver cine. En pocas semanas lo ha conseguido. Por cierto, la siguiente en record de taquilla resulta ser “Titanic”, que lanzó el mismo director en 1997; desde entonces, más de diez años, dicen que Cameron no ha hecho otra cosa que e ir preparando Avatar. No fui a ver “Titanic” a una sala comercial porque se vendía entonces como película rosa. Si la volvieran a dar ahora, creo que sí acudiría. “Avatar” se ha publicitado como ciencia ficción, lo que para mí tenía más garra. La sorpresa, ya digo, no han sido el tema, ni Sigourney Weaver –que tan bien lo hizo en “Alien”- ni los efectos especiales, que reconozco son espléndidos. Ha sido la perfecta definición que se consigue con el 3D. Increíble. Histórico.
Ciertamente colabora mucho al gran éxito la perfección de los demás elementos, especialmente, para mi gusto, el del color, y el interés en los temas que se suscitan en la línea argumental. Así que aún sin 3D no es una película más.
En cuanto apareció en pantalla la raza nativa del desconocido planeta Pandora, los Na'vi, pensé en la increíble librea de un pequeño pez tropical, la Colisa Lalia de la familia de los anabántidos – a la que también pertenece el más conocido pez Betta o Luchador de Siam- , que siempre he pensado es el mejor vestido de cuantos conozco, incluidos los marinos. En la foto con que ilustro este artículo puede hacerse ustedes una ligera idea. Desgraciadamente la Colisa es muy tímida y además difícilísima de reproducir, o más que de reproducir, que se consigue como con el Luchador, de sacar adelante los alevines, pues tienen la boca más pequeña que todas las demás especies de acuario tropical. La Colisa Lalia viste a bandas, como los protagonistas de Avatar, y en una variedad de colores que a mí me parece ha inspirado a los creadores de los Na'vi, que sin duda han tomado la gama de colores fríos entre los muchos que adornan ese maravilloso pez.
Más interesante aún que el color, es el efecto-debate que produce su argumento, y no precisamente en la línea fácil del ecologismo simplón y antiamericano por la que parece va a transcurrir. Cameron ha afinado al dotar a los habitantes de Pandora, tanto racionales como animales, de un medio para comunicarse entre sí, unos minitentaculos como fibras de vidrio que a cada especie le brotan de un sitio distinto del cuerpo, con las que se conectan los Na'vi a cabalgaduras animales diversas. No explica mucho más, lo suficiente para comprender que hay entre los seres de ese planeta una excepcional conexión. Además, los racionales, humanoides, se saludan con una frase, “te veo”, que significa te conozco o te comprendo o penetro, y que hace presagiar más profundas experiencias.
Estos y otros detalles te llevan a pensar que lo que se vive en ese planeta es nada menos que el paraíso. En la tertulia que tuvimos mis hijos y yo a la salida de la película, descartamos varias opciones de significado: no hay panteísmo ninguno, porque cada ser conserva su individualidad; tampoco materialismo, dado el elevado nivel de los valores de la raza Na'vi. Alguno sugería que las conexiones recuerdan a los “filotes” que aparecen en la última novela de Orson Scott-Card, de la saga de Ender, sobre la que ya hemos escrito en estas páginas.
Este tema de fondo queda solo apuntado, da para mucho. Quizá por ello, y a pesar de sus casi tres horas, no se hace pesada. Es la primera vez, en estas películas tan largas, que no noto el trasero ni siento necesidad de estirar las piernas antes de que acabe. Así que espero segundas y terceras partes, de tan buen nivel como lo fueron las de El Señor de los anillos, Matrix, Harry Potter, la Guerra de las Galaxias, y alguna que otra saga. De todas ellas Avatar ha tomado algo, lo que considero muy positivo; como dice una teoría empresarial, “copiar es ganar”. Me hubiera encantado que se pudieran “remasterizar”, como se dice ahora, en 3D todas ellas, pero dicen que es imposible. Yo, desde luego, no vuelvo a la pantalla grande si no es en 3D. Para verlas en normal, las veo en casa, en la pantalla bastante grande que ya tengo. “Espectáculo visual único”, se ha dicho estos días, con toda la razón. Esperemos que se repita cuanto antes.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm5.static.flickr.com/4036/4265376537_0c7e6f9471_o.jpg
Comentarios:
Evo Morales: "Los mensajes de `Avatar´, coinciden con los míos". Santa Sede: resulta "inocua, pero no se trata de una obra maestra de la ciencia-ficción". Nada que añadir.
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