Imágenes de Ghana (8). La mujer ghanesa
05.01.10 @ 08:00:38. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Acuarela de felicitación de Navidades de Hispacuarela)(*)
Como gran parte de los países africanos, Ghana es un conjunto de tribus con sus propios idiomas y tradiciones, aunque predominen los akan y, entre ellos, los ashanti, que tienen su propio rey, aquí compatible con el sistema republicano. Por eso entiendo que no podemos dar por sentada la existencia de un perfil prototípico de la mujer ghanesa. Además, conste que mis apreciaciones son simplemente fruto de la observación a distancia. Pero con todo ello tengo la imagen, quizá idealizada, de una mujer sobre todo de buen porte, característica ésta seguramente favorecida por la inveterada costumbre de llevar a los hijos colgados a la espalda y por el hábito de transportar la carga sobre su cabeza, pues ambas cosas la obligan a andar perfectamente derecha y con los riñones bien metidos.
Por lo que yo he visto, lo de llevar a los hijos a la espalda es un invento enormemente práctico. Desconozco por qué no lo patentó el hombre blanco, que presume de haber inventado tantas cosas importantes. Mi propia hija utiliza este sistema con frecuencia. Para mí que la gracia del asunto no se queda simplemente en lo que pudiera considerarse como la belleza del gesto, puesto que permite permanecer pendiente del bebé - o del no tan bebé - y hacer otras muchas cosas al mismo tiempo. Las ghanesas limpian, planchan y guisan con el niño a la espalda, y éste parece sentirse ahí tan a gusto que no se le oye ni rechistar.
Otra característica de las mujeres ghanesas es su silencio. No se trata tanto de hablar más o menos, que quizás entre ellas lo hagan de forma más sonora y abundante que lo que yo he podido apreciar. Se trata más bien de comportarse silenciosamente. Esta observación tiene carácter general, pero proviene sobre todo de mi observación de las tres sirvientas de la casa, que se turnan de dos en dos. Hablo de la habilidad especial que tienen para pasar desapercibidas. En efecto, son capaces de desplazarse por la casa, subir las escaleras, limpiar las habitaciones , hacer la comida y ordenar la vajilla sin que uno se entere de que están ahí. Y, claro está, de hacer todo esto con un niño a la espalda. Además detestan la aspiradora y han mostrado su explícita y decidida preferencia por la escoba. Y conste que no es gente ruda y elemental, sino bastante sensible e inteligente. Quizás por eso sean así.
En cuanto al hábito de transportar las cosas encima de la cabeza, es algo que me ha hecho cavilar más de una vez. Desde luego, las ghanesas son capaces de llevar en lo alto cualquier cosa sin que se las caiga al suelo ni por asomo. A veces lo que nos sorprende es el equilibrio, porque la forma de la carga es aparentemente inadecuada para sostenerse verticalmente, como, por ejemplo, cuando acarrean determinados enseres o bolsas. Otras veces, lo que nos asombra es que la carga no se desmorone, como puede ser cuando transportan un montón de manzanas apiladas que podrian resbalar unas sobre otras en cualquier momento. Como muchas de las vendedoras se sitúan en medio del tráfico para ofrecer su carga, parece casi milagroso que no se produzcan por su culpa frecuentes situaciones embarazosas, por no decir caóticas. Además, si ya es difícil mantener la carga en equilibrio con la porteadora quieta, más lo es aún cuando ésta se pone en movimiento, sobre todo si intenta compaginar el transporte con la entrega de parte de la carga o con las operaciones de venta.
De la misma forma que me planteé la razón por la cual a las europeas, que son tan listas, nunca se les ocurrió echarse los bebés a la espalda, me pregunté también por qué las ghanesas han desarrollado el arte de llevar la carga en delicado equilibrio sobre la cabeza. Finalmente llegué a la conclusión de que la costumbre procede de que en este país carecen de borricos, mientras que nosotros los tenemos hasta en el gobierno. En serio; en Ghana nunca llegué a ver un animal de carga de ninguna clase; es más, aquí resulta difícil de ver incluso un simple perro.
Imagino que reconocerán conmigo que ninguna española aceptaría ponerse un peso sobre la cabeza hubiera o no borricos, y que, en cambio, llegado el caso, sí que podríamos encontrar en ella una cierta disposición a transportar en su bolso una carga de peso patecido al que acarrean las ghanesas. Supongo también que tan cerrada postura responde simplemente a una obsesiva preocupación por no despeinarse, gracias a lo cual las mujeres españolas se hallan hoy entre las mejor peinadas del planeta. Este fenómeno se observa sobre todo desde que se volvieron rubias.
Mas tal problema no sucede aquí en Ghana, porque las mujeres son morenas y casi todas llevan, como los hombres, muy corto el pelo. Desconozco si es ésta una medida de carácter higiénico, pero el hecho es tal como es y forma parte esencial del perfil que he venido describiendo. El color oscuro de la piel favorece, indudablemente, la estética de la opción, y al pensarlo no puedo evitar imaginarme a mí mismo con la calva oscurecida por la envidiable piel de la raza africana, que bien podría matizar la obscena desnudez de parte de mi cráneo.
El último rasgo que quisiera trazar para completar mi descripción de la mujer ghanesa es la impresión de limpieza que transmiten tanto su cuerpo como su atuendo. Esta es una caracteristica que bien podríamos aplicar también al hombre. Y la alegría del color. Yo intenté reflejar todo ello en estos torpes versos:
Ghanesa*
Como la alta palmera sobre la tierra erguida,
con el hijo a la espalda, la mirada perdida,
- revestido su cuerpo de fuego y de color -
va la mujer ghanesa, por el amor herida,
evocando el futuro de una ocasión perdida
y el engañoso abrazo de otro mundo mejor.
La corona una carga de mangos y papayas
que mezclan el aroma fecundo de su piel
con el sabor salino del aire de las playas
y el dulzor entrañable de la yuca y la miel.
Va la mujer ghanesa soñando unos caminos
que la lleven volando del mercado a la aldea.
Va llorando la ausencia de los aires marinos
que besaron las costas del golfo de Guinea.
Va la mujer ghanesa como va por la vida:
como la alta palmera, sobre la tierra erguida.
* De mi libro de poesías “Tiempo de descuento”
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm3.static.flickr.com/2789/4215590529_29a8d253de_o.jpg
Comentarios:
claro, alegoría, ten por seguro de que está en buenas manos. Tanto que, mal, sí, no la han querido devolver. Te prometo un cuento que soñé cuando escribí ¡"ya vienen los Reyes"! cuya protagonista y nombre será Baraca. Bienvenido de Ghana y que sus Majestades te hayan sido todo lo generosos que "a lo mejor" mereces, ¡¡Felices Reyes!! Carlos Foramontano.
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