Maternidad de María (Año Nuevo)
01.01.10 @ 08:00:28. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Santa María del Naranco, Oviedo. Felicitación de Navidades 09. Acuarela de Clemente Martín)(*)
Por supuesto que el artículo que hoy “me toca” escribir, será, como el de Reyes, un canto del corazón de un cristiano normal –exactamente igual a los demás que lo sean o quieran serlo de verdad- a la Mujer protagonista de estos días navideños: nuestra Madre y Madre de Jesucristo recién nacido.
“Cuando la Virgen respondió que sí, libremente, a aquellos designios que el Creador le revelaba, el Verbo divino asumió la naturaleza humana: el alma racional y el cuerpo purísimo formado en el seno purísimo de María… Podemos, pues, decir bien alto –y lo digo- a la Virgen Santa, como la mejor alabanza, esas palabras que expresan su más alta dignidad: Madre de Dios”.
Cuando hace tan sólo unos días celebramos la festividad de la Inmaculada, la de Nª Sª de Loreto (Patrona la primera de España, del arma de Infantería y de la de Aviación la segunda), y de la Virgen de Guadalupe luego, nos quedamos cortos de alabanzas a nuestra Madre común, que hoy día de Año nuevo, las elevamos al máximo con la gozosa celebración de su Maternidad.
Dijo un santo de nuestros días, que si nos hubieran dado a elegir madre, hubiéramos elegido a la que tenemos o tuvimos, pero adornada de todas las gracias. Pues así, porque podía y convenía hizo el Hijo de Dios, llenar de gracias a quien eligió por madre, que al dar su “fiat” se convirtió en la “llena de gracia” a quien “llamarán bienaventurada todas las generaciones”, como rezamos a diario en el piropo enamorado del Avemaría.
En absoluto están reñidas estas mis primera palabras con la alegría propia de esta fecha memorable con que comienza el año 2010 y que de verdad les deseo del todo feliz y próspero.
Después de un largo lingotazo de champán o como se llame esa bebida espumosa tan agradable en la grata compañía de los de mi tribu que pudieron, se me amontonaron los propósitos. Sin resquicio alguno para ustedes en mi interior, excepto lo que no fuera procedente, les confieso que los anotados para el nuevo año tras el examen general de anoche se me amontonaron a la hora de presentarlos junto al pan y vino de la Patena y Cáliz del Ofertorio en la Misa. Celebración de hoy en honor, principalmente, a la Maternidad de María.
No hace falta que me tiren de la lengua, como ya veo en la intención de más de uno. Siento defraudarles si comienzo por decir, que el primero fue no hacer mezclas con las bebidas durante el yantar extraordinario como merecen, pudiendo-¡ay que no todos!- fiestas tan entrañables y familiares. O sea, para que les sirva de experiencia en cabeza (mala) ajena, que no se echen al coleto el champán junto al Ribera del Duero, porque se dan de cocotazos. Hasta tal punto, exagerado, claro, que hoy no sé muy bien si voy o vengo… Resacón.
Pero no tanto, ¡a ver…!, como para decirles algunos (propósitos):
- Que nuestra España, Señora, tu España, se vea pronto libre de maniobras diabólicas para desterrar la Fe del pueblo llano con “medidas progres, indignas”.
-Que Tu hijo, Dios, confunda a los que quieren resucitar a Herodes.
-Que siga presidiendo, Señora, tu Hijo crucificado las aulas de nuestros hijos y nietos.
-Que este “cuerpo mío de muerte”, no se vea arrastrado por pasiones infames, aberrantes, que se nos quieren presentar como normales. Incluso entre los que te tenemos, Madre, por Patrona.
-Que nuestros hijos y nietos no confundan la fidelidad con la felicidad egoísta del malhadado divorcio.
-Que no sea preciso más derramamiento de sangre de tus hijos españoles en más “misiones humanitarias…” en el extranjero ¡o dentro de nuestra Patria!
- Que podamos, Señor, Señora, rendiros, libremente el culto debido en templos, al aire libre, o en la conciencia de cada uno, no deformada por doctrinas demoníacas disfrazadas de progresía. Que, que, que… Lo que les digo, se me amontonaron los propósitos. Desbordado y a punto del malhumor, que alguno de mis próximos algo pagaron… (cosas del abuelo…) hube de recurrir a la oración de un santo varón que se me vino a las mientes.
“Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tentación, mira a la estrella, llama a María.”
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Comentarios:
Si te agitan las olas de la soberbia, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la nave de tu alma, mira a María.
Si turbado con la memoria de tus pecados, confuso ante la fealdad de tu conciencia, temeroso ante la idea del juicio, comienzas a hundirte en la sima sin fondo de la tristeza o en el abismo de la desesperación, piensa en María.
En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir su ayuda intercesora no te apartes tú de los ejemplos de su virtud. No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en ella piensas.
Si ella te tiene de su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatiga...
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