Imágenes de Ghana (3). Visita al gran mercado
17.12.09 @ 08:00:05. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Acuarela de Trevor Chamberlain en islandfinearts.com)(*)
Le llamo el gran mercado por su extensión, pero por lo visto no es más que uno de tantos. Éste es generalmente conocido por Mercado de Malata. Hemos acompañado a Faustina y a Frank a hacer la compra. Yo imaginaba que iríamos a lo que se conoce como “Oxford Street” - la gran calle de compras por lo fino - o algún otro sitio parecido. Pero no ha sido así; para que se haga usted idea sólo diré que durante todo el tiempo fuimos los únicos hombres blancos en varias millas a la redonda. Pero de esta forma hemos vivido un ambiente que nos quedaba por conocer.
Las calles de este mercado de Accra son irregulares, de tierra roja; el canal que atraviesa la zona está medio seco y sepultado por la inmundicia; los puestos son... Bueno, no sabría como describirlos porque no siguen patrón alguno: están construidos con maderas y uralitas dispuestas como Dios les dio a entender. Cada esquina y cada rincón pide una foto porque todo es puro - y duro - tipismo.
Aquí te venden de todo y hasta le cortan a uno el pelo. Todo aparece mezclado en un sorprendente batiburrillo. Es la vida en su versión más elemental y espontánea. En una tienda una mujer limpia el trasero a su niña con una improvisada ducha de agua. Algunos de los establecimientos tienen títulos de una espiritualidad que constrasta crudamente con la realidad circundante, como, por ejemplo. “God blessings”. Observo que las vendedoras sacan el dinero como a puñados y no pesan la mercancía, o sea que deben contar por unidades o calcular a ojo.
Para comprar los pollos hay que penetrar en un ambiente casi tenebroso, como de trastienda moruna. Ahí bien podrían encontrarse productos de brujería, como brebajes confeccionados con pelos de rata o patas de conejo. Las jaulas están sucias y se amontonan por todas partes creando un verdadero laberinto en la oscuridad. El vendedor nos selecciona dos gallinas de pluma blanca que sacrificarán in situ. Una negrita diminuta con trenzas de colores me coge de la mano y, mientras me mira, me enseña con uno de sus pequeños dedos el lugar del sacrificio. Decidimos no ver el espectáculo, así que nos vamos a hacer otras compras mientras tanto.
Compramos los ingredientes necesarios para el fufu: ñame, banana macho y algún que otro picante. También chalotas y piñas, aquí de color verdoso y forma cónica. Una de las vendedoras come una pasta amorfa envuelta en una gran hoja verde. Nos rodea un olor acre que se acentúa en los rincones donde se amontonan los desechos. Observo que los sirvientes, aunque acostumbrados a los refinamientos de Orchid Gardens, dan por absolutamente natural este ambiente de la misma forma que nosotros damos por natural el ambiente del mercadillo de Santoña. Yo intento imaginar lo que podría ser la expresión de un inspector del ministerio español de Sanidad que visitase este caótico mercado de Malata.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm3.static.flickr.com/2738/4184507394_77c1e5788d_o.jpg
Comentarios:
Gracias y, otra vez, muy feliz Navidad para tí y los tuyos.
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