La mujer y el dragón(doce estrellas)
08.12.09 @ 07:35:27. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Inmaculada. Talla de autor anónimo a la que se refiere el artículo)(*)
“En esto apareció un gran prodigio en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas” (...). El Apocalipsis y su significado, es un gran misterio. Como otros muchos cristianos de todas las épocas, me quedo con este párrafo, precioso, en el que, dragón posterior aparte, vemos una descripción bellísima de la apoteosis de la Madre de Dios.
Don José Velicia (q.e. p.d.), fue fundador y primer comisario de las castellanas Edades del hombre. Don José y yo –nunca suprimí el “don”- éramos amigos íntimos. No voy a escribir hoy de él, ni de las prestigiosas “Edades”, conocidas y admiradas por medio mundo. Sólo decirles que por amistad íntima desde muy niños, fue el cura que en nuestra boda actuó de Ministro y testigo cualificado. Aún sin una puñetera “perra” siempre, porque todo se lo daba a los pobres, me regaló por mi matrimonio una estatuilla de la Inmaculada, preciosa. La misma que se describe en el Apocalipsis. Bellísima Mujer vestida de sol, la luna bajo sus pies y en su cabeza, una corona de doce estrellas. La bellísima, siempre bella e Inmaculada, pisa la cabeza del dragón, cuando éste la quiere herir en el calcañar. Expresiones que no me atrevo a entrecomillar, porque tanto no sé: sería de nota.
Recién llegados de mi destino militar en Marruecos, vivimos en la casona de mi madre, ya fallecida. La Inmaculada presidió la casa entera desde un bargueño a tono con la Presidencia: columnas torneadas de marfil y panes de oro cubriendo múltiples cajones en impresionante trabajo de marquetería con el sello del siglo (XV-XVI) en el que fueron primorosamente trabajados. El bargueño que, prestado, fuera adorno en el palacio vallisoletano de capitanía, para estancias del rey en sus visitas, fue durante varios años pedestal de la Virgen Inmaculada.
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