Los lunes, revista de prensa y red
30.11.09 @ 07:57:01. Archivado en Artículos
“El crucifijo en las aulas es una expresión de tolerancia y libertad”, nota de la CONCAPA, e “Y ahora...fuera los castrenses” de Rafael Ortega

(El Canal de Castilla en La Victoria, Valladolid. Acuarela de José María Arévalo.32x46)(*)
EL CRUCIFIJO EN LAS AULAS ES UNA EXPRESIÓN DE TOLERANCIA Y LIBERTAD.
Nota de prensa del 4 de noviembre pasado, de la CONCAPA.
Desde el más absoluto de los respetos, CONCAPA considera que la sentencia dictada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos amparando la retirada de crucifijos en colegios públicos por considerarlos “una violación de la libertad de los padres de educar a sus hijos según sus propias convicciones” y “un atentado contra la libertad religiosa de los alumnos” puede alentar posiciones ideológicamente sectarias, a la vez que ofrece una visión parcial y contradictoria con la realidad.
Sin perjuicio de posteriores análisis de la resolución judicial, que puedan efectuarse cuando se conozca en su integridad, la sentencia –que, en principio afecta a un caso concreto- va a ser objeto de recurso por el Gobierno italiano, por lo que habrá que esperar a que adquiera firmeza antes de extraer conclusiones.
CONCAPA considera que la sentencia ignora que el crucifijo es un signo cultural de nuestra tradición y de nuestra historia, que no puede ser ofensivo ni para el creyente ni para el ateo, porque no impone a nadie la obligación de profesar una religión determinada. La laicidad bien entendida requiere que los Estados valoren positivamente las creencias religiosas de los ciudadanos e, incluso, evitar que se excluya de las aulas un signo tan esencial en la cultura, historia y valores sobre los que se asienta nuestra civilización occidental.
La prohibición de signos religiosos que forman parte de nuestro patrimonio cultural supone de hecho la imposición de un laicismo intolerante y, por tanto, un atentado contra la libertad ideológica o religiosa de quienes no comparten esa visión. La laicidad no puede ser entendida como la exclusión pública del hecho religioso y mucho menos en países como el nuestro, en los que –como indicamos- la religión forma parte del patrimonio cultural. De hecho, en coherencia con tal doctrina debería prohibirse en la escuela pública cualquier indumentaria que significara un signo religioso. De igual forma, siguiendo el razonamiento de la sentencia tampoco sería admisible la distinción de la comida que hoy se realiza en los centros, atendiendo a la sensibilidad de los creyentes de otras religiones minoritarias.
Entendemos que el TEDH no ha tenido en cuenta la historia, cultura, tradiciones y valores de los países que conforman Europa, ya que el crucifijo -como recogió la sentencia dictada en 2005 por un tribunal administrativo italiano- es el símbolo de los principios de igualdad, libertad, tolerancia y secularismo del Estado.
Desde CONCAPA pedimos mayores dosis de sentido común para favorecer la formación de unos alumnos libres de prejuicios, respetuosos con las creencias e ideologías de los demás y libres en sus elecciones desde la formación que otorga el conocimiento.
Y AHORA...FUERA LOS CASTRENSES
Artículo de Rafael Ortega publicado en El Imparcial el pasado 4 de Noviembre.
Es que no paran. Ahora les toca a los castrenses. La Ley de Libertad Religiosa que nos quiere “regalar” este gobierno, no sólo incluye la retirada de Crucifijos de los colegios y centros públicos, tema al que hemos dedicado hace días un artículo, sino también parece que va a afectar a la atención religiosa en nuestros ejércitos a la policía y guardia civil. La pretensión de Zapatero es sacar a los capellanes castrenses de cuarteles y centros de enseñanza militar y sólo permitir la figura del capellán, o del “pater” como es llamado cariñosamente, en las misiones en el extranjero.
La propuesta, no podía ser de otro, es de José María Contreras, director general de relaciones con las confesiones del Ministerio de Justicia, en un documento que ha sido publicado por la Fundación Alternativa y que “reza” que” el Estado prevea la posibilidad de que los miembros de las Fuerzas Armadas puedan abandonar las instalaciones militares para recibir la asistencia religiosa”, y que “sólo cuando lo anterior no sea posible el Estado recurra a la figura del capellán castrense”.
El capellán castrense queda, pues, en suelo patrio como una figura decorativa, pues ir a más supondría romper el espíritu de los Acuerdos Iglesia-Estado de enero de 1979 que recoge que la Iglesia “dará asistencia religiosa a las fuerzas armadas”.
Pero aquí se trata de ir colocando “chinitas”, que hagan más difícil transitar a los católicos españoles por el camino de la Fe. Poco saben estos socialistas, muchos de ellos educados en la enseñanza religiosa, que la Fe no se borra con decretos que impongan la salida de Crucifijos y de sacerdotes de los cuarteles, ni siquiera con el mandato de que miembros de las fuerzas armadas no puedan asistir a procesiones. No hace muchos meses un destacado miembro de las Fuerzas Armadas Españolas, ahora encargado de cuestiones de “007”, nos contaba a un grupo de periodistas que, durante una procesión de Málaga en Semana Santa, vio como un legionario musulmán se emocionaba ante el paso de la figura de Cristo crucificado. El general le preguntó:
-Si tu eres musulmán ¿porqué te emocionas?.
-Señor yo soy musulmán, pero este es mi Cristo, le respondió el legionario.
Estamos seguros que Monseñor Juan del Río, Arzobispo Castrense y una de las cabezas mejor amuebladas de la Iglesia española, hará todo lo posible para que el hecho de “capellanes fuera” no se produzca. Sino podremos esperar a que el himno que cantan nuestros soldados, cuando homenajean a los caídos por España, “La muerte no es el final”, caiga también en el “baúl de los recuerdos”. Y para que esto no ocurra, cuento que fue en 1984, cuando el teniente Muriel al dar sepultura a un compañero hizo cantar este himno, cuyo autor es Cesáreo Gabaraín, que fue adaptada por Tomás Asiaín, y que el general Urrutia pasó a todas la Capitanías Generales.
Una letra que emociona y que espero, aunque con Zapatero todo es posible, no se le ocurra suprimir:
Cuando la pena nos alcanza,
del compañero perdido.
Cuando el adiós dolorido,
busca en la fe su esperanza.
En tu palabra confiamos
con la certeza que Tú:
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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