Honor a los caídos en acciones de guerra (Afganistán)
25.11.09 @ 08:00:10. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Manuel Bordallo en la exposición “100 años, 100 artistas” de Caja Círculo, Burgos, Octubre 2009. 38x52)(*)
El Cabo de Infantería Cristo Antonio Cabello Santana: caído por la Patria en la acción de guerra de Afganistán: “descansa” en paz.
Compañero. Mi cabo: tú que ya estás con Dios en su gloria, tú que ya estás con el Padre, tus compañeros del Arma y de todas las FF.AA. y Guardia Civil, te ruegan, a ti, mi cabo, que ya estás en presencia del Dios de los Ejércitos, que proteja a nuestra España. Tu Patria antes de gozar de la gloria definitiva que se te ha concedido al morir en gracia por ella en combate contra el terrorismo internacional. Pídele, mi cabo, te lo rogamos, porque cese en España el similar terrorismo, en lo infame, al terrorismo de eta.
Y en especial, el monstruoso terrorismo, mi cabo, de matar a los ya españoles concebidos en el seno materno y aún no nacidos. Que el Hijo concebido en el seno de La Mujer de nuestra raza, Madre por excelencia, haga que el clamor de las multitudes en Madrid el 17-octubre- llegue y convenza al legislador infanticida y detenga su mano.
Te rogamos, mi cabo, Cristo Antonio Cabello Santana, que tu Dios y Señor a quien tienes a tu vera, perdone para que rectifiquen a los que promulgan leyes indignas que lo permiten y fomentan. A los que, callan y otorgan. A los que lo apoyan o consienten. A los que, proclamándose cristianos católicos, prefieren obedecer a los hombres perversos antes que a tu Dios y Dios nuestro.
Te rogamos, mi cabo, Cristo Antonio Cabello Santana, que pidas a nuestro Dios y Señor, que proteja a nuestras (tuyas) FF.AA. de leyes indignas, que cual habitantes pervertidos de Sodoma y Gomorra, nos ordenan introducir en ellas sus aberraciones antinatura, por RR.OO.
Te rogamos, mi cabo, Cristo Antonio Cabello Santana, que pidas al Señor de los Ejércitos el coraje o heroísmo, para que ninguno de los que fueron tus mandos se humille ante el perverso introductor del Maligno en nuestras filas. A las que tú, mi cabo, perteneciste hasta entregar tu vida, tan corta, a cambio de la gloria eterna.
Por último y no por ello menos importante, ruega al mismo Dios nuestro, tan cercano ahora de ti, no nos prive de las ayudas espirituales, por las que, momentos antes de tu muerte, recibiste el Bautismo y Confirmación, Sacramentos de nuestra misma Iglesia, a los que el Pater de tu Unidad te preparó antes y te han abierto de par en par las puertas directas al cielo. El mismo por el que los de aquí abajo, tus superiores, amigos y compañeros todos nos debatimos cada día, para alcanzar la gloria de la que tú, seguro, ya disfrutas para siempre.
Déjanos cabo Cristo Antonio Cabello Santana el epitafio para cuando nos llegue la hora. El que, como el dedicado a los héroes espartanos de las Termópilas, rezaba: “viajero, ve a Esparta (tu España, nuestra España) y di que hemos muerto cumpliendo sus sagradas leyes”. Las de Dios, que tantas ahora no coinciden con las de los hombres que nos gobiernan.
Cuando escribo estas líneas, hoy día de la Virgen del Pilar, Patrona de la hispanidad, haz llegar primero a nuestra Madre estas mismas peticiones. Camino seguro para que nos sean concedidas a cuantos superiores, amigos y compañeros nos dejaste envueltos en un mar de dudas o, mejor, frustraciones, en éste tu Ejército al que perteneciste con orgullo de soldado español.
Me atrevo Cristo Antonio Cabello Santana a darte la última orden, aunque seas ya el superior de todos: haznos saber de alguna manera y por el conducto reglamentario, que cumpliste lo que se te ordenó. Por Nuestra Señora del Pilar lo tienes, seguro, concedido. Cristo Antonio Cabello Santana, mi cabo: ruega por nosotros.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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