Slowing down
22.11.09 @ 08:00:24. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Acuarela de Raúl Sánchez Muñoz, Primer premio del certamen de pintura rápida, Pravia 2009)(*)
He leído en ABC una entrevista que me llamó la atención. El entrevistado se llama Carl Honoré y es un señor canadiense que viene aquí a España con objeto de dirigir un congreso para jóvenes que se desarrollará bajo el lema “Lo que de verdad importa”. El congreso forma parte de una campaña que pretende cambiar nuestras vidas convenciéndonos de que nos conviene aflojar un poco la marcha que llevamos. Tarea ciertamente difícil, pero interesante. El señor Honoré nos asegura que existen ya cien ciudades con el calificativo de “slow”, es decir, “lentas”. Según él, lo de “lentas” se traduce, sobre todo, en su tipo de urbanización, sus zonas verdes, su tráfico, sus colegios y el estilo de sus comidas.
Como era de temer, el titular de la entrevista respondía al clásico periodismo de efectos especiales: según las encuestas, el veinte por ciento de los españoles interrumpirían el acto íntimo del amor por atender al teléfono. Pero la enjundia de la iniciativa es bastante más profunda. Se trata de disfrutar más de la vida y, de paso, hacer mejor las cosas, así que, en principio, la idea no parece mala. Se trata, en suma, de vivir más intensamente el presente y sacar partido al instante, haciendo las cosas más despacio y mejor rematadas.
Indudablemente, el movimiento “slow” parte de una reflexión: el hombre de hoy se halla sometido a una tensión continua que le confunde y le tiene continuamente en vilo, y eso es causa de grandes problemas. Por ejemplo, el estrés, con sus repercusiones en la salud física y mental. Otros problemas son psicológicos: excesiva preocupación, carencia de una relación más reposada y humana con los demás. La familia es una de las princi
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