Agonía universitaria
17.11.09 @ 07:56:45. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Arco de San Martín, Salamanca. Acuarela de J. M. Arévalo. 48x35)(*)
Con este mismo título publiqué en la Hoja del Lunes de Salamanca un articulito en que recogía mis inquietudes a mi regreso, por razones familiares, para concluir la carrera, al alma mater salmantina, desde la de Barcelona. Me había ido porque la mitad de los profesores que iba a tener en aquel entonces, comienzos de los sesenta, no eran cátedros. Y aunque, como el título, era un tanto amargo, típico de las inquietudes juveniles, acababa proponiendo una solución, la autonomía universitaria, de la que solo pocas voces empezaban a hablar por aquellas fechas. Después, ya profesor ayudante y periodista en La Gaceta Regional, escribiría todas las semanas las dos páginas centrales del prestigioso diario, los jueves, dedicadas a la Universidad.
Me ha recordado aquellos tiempos la clase magistral con que Jiménez Lozano ha inaugurado el curso en el Colegio Mayor Peñafiel. El Peñafiel es de los pocos colegios mayores que nos quedan con el espíritu universitario que antes se llevaba, de formación humanista, cultural, integral en definitiva, de los universitarios, complemento indispensable de la académica. Fui colegial del San Bartolomé de Salamanca, donde presumíamos de que había sido el primer Colegio Mayor de la Historia, y después en varios del Opus Dei, como el Peñafiel, a los que reconozco, agradecido, mi formación cultural universitaria. Veo en El Norte de Castilla que Jiménez Lozano, gloria de las letras de Castilla y León, nuestro más profundo pensador y ensayista, y premio Cervantes, dibujó un panorama apocalíptico del futuro educativo, y que concluyó apelando a la necesidad de regresar a los tiempos socráticos. No sé exactamente a qué se refería el maestro, pero queda claro en el contexto de la reseña de su intervención, en la que lamentó el actual relativismo, y cómo se prescinde del pensamiento y se pone la más alta inteligencia al servicio de la política. De que el mal, en nuestros días, puede ser el bien, y viceversa, y sólo les separa un contenido semántico. “Dedicó buena parte de su intervención en dotar de 'GPS ético' a los jóvenes presentes para que sepan en qué mundo empiezan a navegar. Un tiempo marcado por el terrorismo intelectual y moral de nuestra cultura”.
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