Los lunes, revista de prensa y red
02.11.09 @ 07:47:06. Archivado en Artículos
“Dignísima María”, de Nacho Uría, y “La General Pescanova”, de Arturo Pérez Reverte

(Tráfico en Madrid. Acuarela de José Marticorena en la exposición “100 años, 100 artistas” actualmente en Caja Círculo, Burgos. 153x104)(*)
DIGNÍSIMA MARÍA
Articulo de Nacho Uría, publicado en la revista Osaca, el 27 de Septiembre pasado.
Desde hace unos años –unos cuantos, la verdad- es difícil encontrarse con un niño que tenga síndrome de Down. Antes no, antes podías cruzártelo por la calle, o verle hacer la compra o trabajar como aprendiz en un taller mecánico. En mis recuerdos hay dos personas con ese trastorno: Pedrito y Quilo. Los dos llegaron a viejos y los dos fueron queridos y hasta famosos en su ciudad natal. Pedrito estaba todo el día en un club deportivo –el Grupo Covadonga- haciendo mil recados y encargos. Quilo, que falleció este verano, era el utillero de los equipos del colegio de los jesuitas de Gijón. Si les saludabas por la calle te devolvían el gesto, Pedro con su mirada pícara y Quilo, siempre atareado, con su inovidable: “Tengo muches coses que hacer”.
Los dos tuvieron, a su manera, una vida plena y ambos contaron con el apoyo de una familia que les aceptó al nacer y les quiso al crecer. Por eso, cuando esta primavera nació María y supimos que tenía Down, recordé a Quilo y a Pedrito y me alegré de que llegara a un hogar que iba a luchar por sacarla adelante. Los padres de María son, en el buen sentido de la palabra, buenos y también ellos desdeñaron el coro de los grillos que cantan a la luna y dicen que un niño con síndrome de Down debe morir antes de nacer. María nació. Con mil dificultades, pero nació. Yo la conocí un 6 de julio en Pamplona, mientras el cohete de San Fermín estallaba en rojo y blanco. Iba perfecta con su pañuelico, dormida en medio de la algarabía desplegada por sus hermanos y los amigos de sus hermanos.
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