Cien acuarelistas en Burgos
30.10.09 @ 08:00:09. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Ginés se marchó. Acuarela de Jesús Lozano Sahorín en la exposición “100 años, 100 artistas” actualmente en Caja Círculo, Burgos. 175x135)(*)
Jesús Lozano Saorin, compañero de Hispacuarela, nos mandó la primera noticia de esta enorme, magna, imponente exposición que Caja Círculo ofrece en su sede burgalesa, hasta el próximo 15 de noviembre, con la que celebra sus cien años de existencia. Remitió una nota de prensa en la que afirmaba que allí están representados “los cien mejores artistas de los últimos cien años” que tienen en común la utilización de la técnica de la acuarela como forma de expresión creativa. Aun cuando, por el folleto que nos mandó, ya se veía que tal afirmación era ciertamente exagerada, allá nos fuimos nueve compañeros de la Asociación Castellano Leonesa de Acuarelistas, y disfrutamos la exposición durante unas dos horas, acompañados, en el último tramo, por el coordinador Pepe Carazo, que no se ha atrevido, en el catálogo, a decir tanto: “Mi tarea fundamental como coordinador ha sido seleccionar a estos artistas para ofrecer una visión, al más alto nivel, de la pintura española en el último siglo”. Eso ya es otra cosa. Nos comentó que muchas de las obras expuestas son de su colección particular, otras, de la entidad celebrante, y muchas conseguidas tras laboriosas gestiones con los propios pintores, galeristas, etc.
Creo que ese propósito del “más alto nivel” está bastante conseguido, sobre todo en cuanto se refiere a los acuarelistas ya fallecidos. Están todos los grandes, unos mejor representados que otros. La acuarela de Jesús Meneses, por ejemplo, no es nada expresiva de su extraordinario arte, una pena. En cambio muy representativas las de Martínez Lozano, Ceferino Olivé –de éste las he visto mucho mejores, pero vaya- y Julio Quesada. Muy llamativa, por su extraordinario colorido y los efectos del húmedo que dominaba, la de Requena, mucho mejor, a pesar de ser de formato más reducido, que las que podemos ver en la entrada a las oficinas de la obra social de Caja España, en la plaza del mismo nombre. Extraordinaria la de Visconti, llena de matices y complejidad. Estoy escaneando el catálogo, que no tiene edición para el público, no se vende, y podré mandarlo pronto a los compañeros y cuantos otros estén interesados. Y, desde luego, iré ilustrando con ellas nuestros artículos en este blog.
Para mi gusto –alguno ya lo habrá adivinado, por el interés que me he tomado en montar un blog del gran maestro- la de Rafael García Bonillo, “Calle alpujarreña”, es el no va más. Tengo muchas cosas que decir de esa acuarela, a la que dedicaré un post, lo antes posible, en bonilloquegranacuarelista.blogspot.com. Pero muy próximos también a la perfección las de otros acuarelistas ya clásicos: “Fuerza y fuego” de Rafael Sempere, “Bodegón con sardina” de Vicente Pastor Calpena, “Puerto de Castellón” de Guillem Fresquet, “Aguas rápidas” de Vicente Ballestar, y un largo etc. Increíblemente bien realizados todos ellos.
Entre los acuarelistas actualmente en la cresta de la ola, con las mejores escuelas de nuestro país, también había, unos más y otros menos, llamativos trabajos, todos muy representativos del estilo de cada uno. Así, no son de lo mejor suyo los de Manel Plana y Pedro Cano, que ahora pegan tan fuerte, pero una gozada verles en directo, con su estilo tan original. Otro de la primera línea actual, Joaquín Ureña, aporta no solo una acuarela con la espectacular luz que suele conseguir -de la que hace tiempo sabíamos por Agustín Serrate, “hispa” discípulo suyo-, sino los monigotes que decoraban la exposición, resultado de un juego con el papel sobrante de sus acuarelas, verdaderamente original. También increible, para mi gusto la mejor después de Bonillo, la acuarela de paisaje en verdes de Francisco José Castro, otro de los mejores del momento.
Tenía razón Pepe Carazo cuando nos decía que ha huido de las asociaciones de acuarelistas, que colocan a sus cargos con independencia de la calidad de sus pinceles. Pero, a cambio, él, que también paticipa con una simpática acuarela abstracta, se ha pasado seleccionado un buen número de abstracciones que no añaden mucho, por más que, como nos decía, este o aquel autor se estén cotizando bien en la Feria de Madrid. Para que no se diga que con las acuarelas no se puede abstraer tanto. Tampoco dicen nada algunas obras de pintores de gran reconocimiento, pero no precisamente acuarelistas, como las de Daniel Vazquez Díaz y Esteban Vicente; la de éste último al menos es colorista. La de Vazquez Díaz, al que admiro desde siempre, era una pena de dibujín, no sé de donde la han sacado. Bueno, la firma es la firma.
La nota de prensa que mencionábamos también expresaba que “El visitante puede asomarse a obras diversas, desde la figuración más natural a la máxima abstracción pasando por un hiperrealismo minucioso”. Le faltaba una referencia al arte matérico, derivación tan actual del abstracto. Pero también, en acuarela, recurso para incluir texturas abundantes que de otra manera no hubieran estado justificadas. Precisamente Jesús Lozano Saorin, en la acuarela con que ilustramos este artículo, es un buen ejemplo de hiperrealismo y utilización de texturas para narrar minuciosamente las anfractuosidades de la cueva de donde dice que se marchó Ginés. Meritorio trabajo.
Finalmente, junto a muy conocidos acuarelistas, puntales del movimiento asociativo que en torno a este difícil arte crece día a día, como Frutos Casado, Ochotorena, Alosete o Aurora Charlo, muy buenos espadas –pinceles, debería decir-, desde luego, hay agradables sorpresas de gente joven que está empezando a sonar, como es el caso de Camilo Huescar, que presenta un bodegón lleno de colorido, en el que saca mucho partido al pigmento, con el agua, como debe ser en acuarela. De que no todo lo expuesto respeta esta cualidad, nos quejábamos a Pepe Carazo, que se mostraba más bien partidario de la apertura a todas las técnicas y abandonar el purismo. Yo no tengo –le respondí- inconveniente en admitirlas todas, pero cada una hay que valorarla con sus propias reglas. Cuando se utiliza exclusivamente acuarela, pero no se le saca el partido que a esta técnica corresponde, pintando como se maneja óleo o témpera, podemos decir que el resultado no es una buena acuarela, será otra cosa.
En fin, extraordinaria exposición donde están, juntos, todos los clásicos de la acuarela española, que ya es mucho conseguir; donde también están las escuelas actuales, y donde despuntan nuevos valores. Otros nos dan gato por liebre, qué le vamos a hacer.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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