70 años de la Obra en Valladolid
27.10.09 @ 08:00:03. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Calle de Santiago. Acuarela de José María Arévalo. 46x34)(*)
La prensa local se ha hecho amplio eco del setenta aniversario de los comienzos de la labor del Opus Dei en Valladolid. Fue la tercera ciudad donde empezó San Josemaría a buscar vocaciones de seglares, de gente corriente, a santificar la vida ordinaria sin salirse de ella; tras Valencia, y antes Madrid, donde recibió la gracia fundacional. Se ha celebrado con un ciclo de conferencias en la Feria de Muestras, bajo el título “Fe y mundo”. En él intervinieron Pablo Pérez, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, que expuso muy detalladamente, y con profusión de anécdotas documentadas, aquellos comienzos; Paola Binetti, diputada del Parlamento italiano, que disertó sobre “El papel de los cristianos en la sociedad contemporánea”; y Juan Manuel Mora, Vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra, sobre comunicación del mensaje cristiano.
Me impresionó especialmente la intervención de la diputada italiana, Paola Binetti, que manifestó pertenecer al Partido Demócrata de Izquierdas y ser miembro del Opus Dei. Está claro que el abanico de opciones políticas en aquel país es mucho más amplio que en el nuestro. No digo que sea mejor ni peor. Solo que para un liberal como yo, es satisfactorio. Naturalmente, la diputada no habló de política para nada, lo que no hubiera venido a cuento. Por resumir su intervención, yo diría que fue una llamada a la colaboración universal, cualquiera que sea la inclinación política de cada uno, a construir un mundo mejor. “Entre los mayores problemas de nuestro tiempo –afirmó- la paz y el desarrollo están en primer lugar, porque sin paz y sin desarrollo no se puede poner el hombre en el centro de toda actividad humana con todas sus exigencias, en primer lugar su vida y su dignidad. En un tiempo tan globalizado podemos alcanzar la paz y promover el desarrollo de la vida con un empeño conjunto de todas las personas y de todos los países que reconocen estos valores y consideran esencial colaborar en su defensa. Compartir la paz, defender las condiciones de desarrollo es actualmente un desafío que empieza con la defensa de la vida, de todas las vidas, sin distinción alguna.
En una sociedad que sea cristianamente orientada, no solo los intelectuales, sino cualquier persona de buena voluntad, debe prepararse a defender la vida como primer derecho, derecho esencial que garantiza todos los demás derechos. Hoy en día la vida es objeto de agresión cultural y normativa, sobre todo en su principio y en su fin”. En el coloquio añadió detalles de cómo en su país tienen análogos problemas en esta materia. Y contó, ante el asombro general, que un número apreciable de parlamentarios de casi todo el abanico de partidos representados, van a la misma misa, todos los días, a las ocho de la mañana, y desayunan después juntos, comentando amigablemente las incidencias de la actualidad.
autor
Contacto


