Los lunes, revista de prensa y red
26.10.09 @ 10:01:57. Archivado en Artículos
“Infalible en la vileza”, de Gabriel Albiac, y “Sofismas abortistas”, de Julio Pomés.

(El camino de la aldea. Acuarela de Manuel Prieto Hernández.21x29)(*)
INFALIBLE EN LA VILEZA
Artículo de Gabriel Albiac publicado en abc.es el pasado lunes, 19 de Octubre.
Nada hay de ilógico en que quien fuera el más incondicional promotor de Yassir Arafat en Europa esté rindiendo pleitesía ahora a Fidel Castro. No es fácil precisar cuál de ambos déspotas carga con mayor tasa de asesinatos: si el cubano o el palestino. Miguel Ángel Moratinos corta por lo sano: ama a ambos. Y yo estoy seguro de que ese amor es, por igual, sincero. Y estoy seguro también de que ese amor nos envilece a todos los que pagamos el fantástico sueldo de su incompetencia y de su aún más terrible indiferencia moral.
Nada hay de extraño. Arafat fue el gran patrón mundial del terrorismo, a lo largo de cuatro décadas. No sólo el asesino de indiferenciados ciudadanos israelíes, no sólo el cerebro final de criminales atentados contra aviones de pasajeros que, en el final de los años sesenta, hicieron gala de una crueldad inimaginablemente arbitraria, no sólo la mente de la cual partió la masacre de atletas en la Olimpiada de Munich, no sólo el patrocinador de ETA o de la RAF alemana, no sólo el animal de presa que sólo sabía matar y hacer matar... Fue también el inmenso ladrón que se apropió, en cuentas suizas bajo su control personal exclusivo, de la fundamental tajada que salía de las ayudas internacionales con destino a Palestina: esas ayudas suponen el fondo humanitario más importantes desde el fin de la segunda guerra mundial; ninguna riqueza económica se ha derivado de ellas para la población de Cisjordania y Gaza; pero Arafat murió siendo uno de los hombres más ricos del mundo. Exactamente igual que morirá ese Fidel Castro por cuyos servicios de inteligencia pasa buena parte del negocio de la cocaína en la zona; el mismo que impone su locura sobre una isla que era rica y culta cuando él tomó el poder y que es hoy sólo un inhabitable pozo de abyección y miseria. Miguel Ángel Moratinos sabe elegir muy bien a sus amigos.
Con pocas gentes como con los cubanos está en deuda España. Por la perseverante canallada contra ellos cometida durante más ya de medio siglo. De ningún sitio -si exceptuamos la URSS de la guerra fría- le ha llegado al demente dictador una ayuda material más continua y más sin límites. Franco estuvo entre los poquísimos gobernantes que no aceptaron el bloqueo estadounidense de la isla, y del comercio hispano-cubano hicieron gala mayor siempre los más inequívocamente fascizantes de sus ministros. Murió Franco. Llegó la democracia. No hubo, desde el inicio, un solo presidente que no se derritiera al contacto del dictador barbudo. Las fotos de Felipe González junto al Tirano Banderas caribeño y un par de fastuosas mulatas, en el típico estupendo antro sólo para turistas de la Habana, figuran entre lo más obsceno de la España contemporánea. Las proclamas de amor al déspota de Fraga Iribarne no le quedan muy lejos. Sólo
Aznar rompió esa inercia. Con la básica lucidez de llamar asesino a un asesino. Duró poco.
España tiene una deuda con los cubanos: la de que tanto sinvergüenza se enriqueciera, bajo Franco, con el comercio castrista; la de que aún hoy tanto negocio sexo-turístico engrose las arcas de honradísimos empresarios españoles. Una deuda que el presidente Rodríguez Zapatero y su ministro Moratinos no están haciendo sino aumentar vertiginosamente. Y es hora de decir que sobre los amigos de los asesinos cae una equitativa cuota de la sangre que los asesinos vierten. Aunque habiten, esos amigos, en el empíreo madrileño, hasta la cual las salpicaduras de la sangre parece que no alcanzan. Y es hora de decir que nada, absolutamente nada, lavará moralmente la infamia acumulada por los amigos de Arafat y Fidel Castro.
SOFISMAS ABORTISTAS
Artículo de Julio Pomés publicado en Libertad Digital el pasado Viernes 16 de Octubre.
El otro día escuchaba en un tendencioso medio de comunicación que la manifestación en defensa de la vida del próximo sábado era de la ‘derechona’, afirmación que es una prueba más que en el aborto los sofismas pueden más que las realidades. El primer tópico sobre el ‘Holocausto silencioso’ que quiero desmontar es refutar que el respeto a la vida humana es propio de una opción partidista. El derecho a nacer no es ni de izquierdas ni de derechas, sino un derecho humano incuestionable, previo a la opción política, ya que la primera libertad a proteger es la de cada vida humana, esa que de un modo natural está llamada a ser en unas semanas un niño.
Un segundo engaño, muy admitido entre los laicistas, es considerar que el derecho a la vida es una imposición católica. Al margen que todas las religiones serias comparten la condena al aborto, el no creer en Dios no conlleva necesariamente el apoyo al aborto. Tengo varios amigos ateos y agnósticos que comparten la postura de los que se adscriben a una religión. Su argumentación la basan exclusivamente en razones científicas y humanitarias.
Otro sofisma, que a base de marketing se está convirtiendo en una razón caritativa para justificar el derecho a abortar, es la salud psíquica de la madre. Este tópico, excepto en sociedades en las que la práctica sexual se ha trivializado en extremo, es opuesto a la realidad. La mayoría de las mujeres que desean formar en el futuro una familia, cuando abortan sufren serios traumas de los que no se libran fácilmente a lo largo de su vida.
Una cuarta falsedad es no atribuir el carácter humano a la vida que porta una mujer hasta que no pase un cierto tiempo de gestación. La vida es un proceso continuo y el avance de la ciencia apoya que ese diminuto ser humano tiene una identidad diferenciada y no es parte de la madre, sino dependiente de ésta. Los conocimientos biológicos confirman que en los 46 cromosomas del óvulo fecundado están ya inscritas todas las características del individuo: sexo, talla, color de los ojos y de los cabellos, forma del rostro y hasta temperamento. Al decimoctavo día de vida empieza a formarse el cerebro. Su minúsculo corazón late desde el día 21. A los 45 días después de la falta de la regla, el embrión mide 17 milímetros de largo. Tiene manos, pies, cabeza, órganos y cerebro, pudiéndose registrar ondulaciones en el electroencefalograma. A los 43 días de la fecundación se detecta ya una actividad eléctrica cerebral subcortical; a los 90 días aparece la actividad eléctrica cortical. La conclusión es que la ciencia no alberga dudas de que ese diminuto ser humano no es parte del cuerpo de la madre.
Un quinto sofisma, el que se lo tragan los más lerdos, es confundir legalidad y legitimidad. El hecho que se apruebe en las Cortes la reforma de la ley del aborto permitirá que éste sea legal en más circunstancias, pero seguirá siendo una aberración ética. Dar derecho al fuerte para aniquilar una vida humana que no puede valerse por sí misma puede ser aprobado por los políticos, pero es injusto y supone un retroceso de nuestra civilización y nos acerca al nazismo. El derecho de la madre no puede anular el del ser que lleva en su útero.
Julián Marías, el gran discípulo de Ortega, decía que la mayor a aberración del siglo XX era la aceptación social del aborto. Este aumento de la tolerancia lo prueba el hecho de que España sea el país de la Unión Europea en el que entre 1997 y 2007 más ha aumentado el número de abortos (62.560). José Antonio Zarzalejos describió con realismo el trabajo de una clínica abortista de Barcelona en su artículo La barbarie silenciosa. El entonces director de ABC expuso con brillantez como las leyes permisivas suelen conducir a abusos horrendos, donde priman los intereses económicos sobre la legalidad y la ética. La conducta asesina de echar niños viables a la trituradora es una atrocidad peor que el terrorismo.
Todo el mundo reconoce que el aborto es la consecuencia de un fracaso, pero el actual Gobierno prefiere favorecer la aniquilación de la nueva vida en lugar de resolver los problemas de alojamiento, manutención y trabajo de la mujer en desamparo. Ésta, si fuera convenientemente orientada y asistida, preferiría muchas veces alumbrar una nueva criatura a impedir su nacimiento. Si quiere encontrar más tópicos sobre el aborto le recomiendo los que publica Oscar Fernández Espinosa de los Monteros en su artículo Respuestas a los tópicos abortistas. Por último el intento de los Ministros de Justicia e Igualdad de impedir la objeción de conciencia, deslegitima a un gobierno, quien no puede violentar la libertad de los médicos de negarse a la ejecución de un ser humano.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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