Peligra la salud, pero no se ha perdido la esperanza
22.10.09 @ 07:39:36. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Avda. de S. Francisco. Acuarela de Raúl Sánchez Muñoz. Primer premio del concurso de Aranda de Duero 2009)(*)
“Atención: estas ocurrencias nuestras pueden ser peligrosas para la salud”. La advertencia, parecida a las de las cajetillas de tabaco, bien podría venir etiquetada en las disposiciones de nuestra actual legislación, que pretende hurgar en las tumbas y sacar los huesos al sol, favorecer que las madres se carguen a sus propios hijos cuando les estorban, y, según parece, animarnos también, antes o después, a eliminar a los ancianos desanimados de seguir viviendo. ¿Cómo entender tan obsesiva y necrófila pulsión de nuestros gobernantes? La respuesta quizá pueda hallarse en una siniestra fotografía familiar.
A quienes nos tenemos por normales, estas cosas que pasan nos suenan a auténticas burradas, y, como es natural, nos fastidian bastante, sobre todo cuando ya alcanzamos una cierta edad. Algunos se callan - y entonces les sube la bilis - y otros protestan y cogen, por ejemplo, la pluma, y se ponen a escribir para desahogarse y porque creen que es su obligación moral. Naturalmente, los que de ninguna manera pueden protestar son los niños a los que matan antes de nacer, y esto viene de perlas a los legisladores que así ya se quitaron de encima las voces de una oposición que podría ser realmente convincente.
El caso es que, con unas cosas y con otras, nos tienen tan fastidiados a todos que a algunos incluso se les resiente la salud, y, hombre, tampoco es cosa de eso. Razón por la cual los Foramontanos - todavía con reflejos - hemos decidido que nos conviene hacer una cura de temas durante una temporada. Por supuesto, no abandonaremos nuestra humilde contribución personal a que esto cambie aunque sea tan sólo un poco, pero lo haremos de otra forma; esta vez por vía interpuesta. Para eso tenemos nuestros lunes, en los que dejamos que otras voces, desde luego autorizadas, se ocupen de criticar todas estas burradas que nos están haciendo.
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