Madrid, Madrid, y la vida
20.10.09 @ 07:44:10. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Floresta. Acuarela de Francisco Roldán)(*)
Impresionante la manifestación en Madrid, a favor del derecho a la vida, en contra del proyecto de ley del aborto, de la imposición por el Gobierno de un pretendido derecho al aborto. Aunque éramos muchos, muchísimos los que acudimos desde provincias, Madrid aporta la gran mayoría siempre. Madrid es mucho Madrid. Por algo es la capital, el corazón, que late fuerte con las grandes convocatorias. He buscado en este blog y he encontrado, en nuestros tres años de vida, al menos tres artículos sobre manifestaciones en Madrid de las que nos hemos hecho eco. Javier Pardo de Santayana en “Plaza de Colón”, el 29 de Diciembre del año pasado; “Los que no pudimos manifestarnos en Madrid”, de Carlos de Bustamante, el 10. de Agosto del año anterior, el 2007; y “Sin ira, manifestación”, mío, del 26 de Julio anterior.
“Hemos conseguido darle la vuelta al estado de opinión sobre el aborto”, decía uno de los muchos comunicados de Hazteoir inmediatamente anteriores a la manifestación. La preparación de ésta había sido entusiasta en todas la organizaciones federadas en el Foro Español de la Familia. “Un sondeo –continuaba el comunicado- del diario La Vanguardia, nada sospechoso de alentar la crítica al Gobierno, admitía el pasado lunes 5 de octubre que las tornas se han virado en un año y la sociedad española rechaza hoy, clamorosamente, la reforma abortista emprendida por nuestro presidente para establecer el aborto libre en un régimen de plazos, en España. El rechazo, sin ser mayoritario, es muy significativo entre los votantes socialistas.”
En el corrillo próximo al mío alguien decía, frente al entusiasmo de los manifestantes: “No nos va a servir para nada, pero había que hacerlo”. No pude resistir la tentación y le contesté: “Tampoco parecía que iban a servir para nada las denuncias contra Bermejo, el anterior ministro de Justicia, y cuando menos se esperaba, cayó”. Creo que no fueron las denuncias las que lo tumbaron, sino la propia opinión dentro del partido. Parece que ahora está ocurriendo algo parecido. Ni los propios socialistas lo soportan. Se ve que la conciencia es algo de todos, aunque a veces no lo parece.
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