Se necesitan poetas
15.10.09 @ 07:33:52. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Pinarillo junto al arroyo. Boecillo. Acuarela de Manuel Prieto Hernández.32x52)(*)
Cuando oímos hablar a nuestros políticos, que se pasan media vida ante los micrófonos, no podemos evitar una sensación de hastío. Y eso que suelen salpicar su oratoria con una abundante ración de esdrújulos innecesarios cuyo único objeto es hacer convincentes los lugares comunes, cuando no las mentiras. Saturados como estamos de publicidad, no podemos evitar ver en sus palabras una prolongación molesta de esos ininteligibles anuncios que nos intercalan en la televisión, y casi todo lo que dicen nos suena a frases hechas que ellos sacan de un papel. Así que su discurso suena a ficción y a expresiones manidas.
Piensa el ciudadano que le tienen por pieza que hay que cobrar, o por partícula administrativa contribuidora de las estadísticas. Todo este entorno, este caldo insulso en el que nos sumergen, es materia inane y lejana en la que se presumen intereses personales y corporativos que poco tienen que ver con el pálpito de la vida.
El ciudadano percibe que nuestros dirigentes, es decir, quienes debieran abrirnos y despejarnos los caminos para dejarnos vivir en plenitud, estrechan, sin embargo, nuestros pasos, convencidos de que su misión es hacernos ir por donde ellos quieren, y de que no hay nada más allá del boletín oficial. Tenemos la impresión de que, en efecto, la verdadera libertad se nos escapa, y hemos de refugiarnos en nosotros mismos y en los nuestros. Necesitamos, sí, encontrar a la vida un sentido más profundo que el que intenta imponernos el “establishment” y, sobre todo, quienes pretenden una sociedad a la que no llegue a conocer “ni la madre que la parió”.
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