Museos de arte contemporáneo, arte moderno, y arte posmoderno
09.10.09 @ 07:53:09. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Abuelo con nieto. Óleo de José María García Fernández, “Castilviejo”)(*)
Echaba yo de menos aquel Museo del Arte Moderno que reunía, en los bajos de la Biblioteca Nacional, a nuestros mejores pintores del siglo XIX y de buena parte del XX, incluidos algunos Picasso, hasta que se los llevaron al Casón del Buen Retiro, y después pasaron a los sótanos del Prado y del Reina Sofia, con alguna excepción. Así que me ha dado una gran alegría saber que se recupera el XIX, y nada menos que en doce salas del Museo del Prado, donde ya se pueden ver. Buen motivo para acercarnos de nuevo a Madrid, incluso, con un poco de suerte, el mismo día de la manifestación contra el aborto, a ver si da tiempo, ya les contaré. Parece que acaba en Sorolla. O sea que Vazquez Díaz, Zuloaga, Haes y tantos otros, se quedarán en los sótanos del Reina Sofía, porque en las salas de este, hace unos meses le eché un vistazo, nueva desilusión, casi solo se encuentra, y como pidiendo perdón, Gutiérrez Solana, no sé por qué esa preferencia. Yo creo que nuestro arte Moderno empieza con Sorolla, ya lo dije al comentar su reciente y completísima exposición de El Prado. Se ve que éste se ha contagiado de tanta maravilla como acogió del pintor de la luz, nuestro Velázquez contemporáneo, o moderno, si ustedes quieren. El Prado ha trazado el límite de la modernidad, porque quiere y puede. Falta por trazar los de la contemporaneidad y la posmodernidad, que nadie sabe muy bien lo que es. Nadie va a dudar de que Picasso es contemporáneo, pero de su mismo tiempo fueron Vazquez Díaz y Zuloaga, a ver donde los colocan, si salen del sótano.
Entre tanto nuestro museo vallisoletano de Arte Contemporáneo del Patio Herreriano sigue sin incluir a nuestros pintores, a Castilviejo, a Vela Zanetti, a Pedrero, a Cuadrado Lomas, a Jesús Meneses, a Eduardo García Benito. De este último comentábamos el pasado 27.09.09 en “Aciertos y fallos de la política de exposiciones del Ayuntamiento de Valladolid”, que “en unas declaraciones aparecidas en El Norte de Castilla, del 19 de octubre de 1955, el pintor Eduardo García Benito comentaba que hacía falta en Valladolid un Museo de Arte Contemporáneo, siendo su aportación la cesión de su obra.” Lo que no sabía García Benito es que no iba a tener cabida en el Patio Herreriano, no sé si porque ya no recoge a los contemporáneos sino a los posmodernos, o a los conceptuales. Últimamente ya no veo el apelativo “arte contemporáneo” cuando se publican noticias de nuestro museo, del que solo se dice Museo Patio Herreriano. Quizá les ha dado conciencia aquel calificativo inicial.
El Museo Patio Herreriano cumplió, en Junio pasado, siete años, y lo celebró con un concierto de la cantante cubana Lena Burke. Últimamente se dedica a todas las bellas, no sé si también artes, o al reves, menos a la pintura. Hace unas semanas, a proyectar películas para niños. Y ahora el arquitecto Dionisio González presenta una exposición, mejor dicho una “instalación”, que se mantendrá nada menos que hasta el 4 de abril del 2010, que dice la prensa “ha titulado 'Transfigured Schönberg' y en la que la música compite con el ruido y se alía con los objetos que la difunden y amplifican para llevar al espectador la sensación y la tensión de una demolición arquitectónica.”
En fin, todo menos pintura, como denunciábamos, haciéndonos eco del movimiento Hartismo, el pasado 18 de Agosto en nuestro artículo “La pintura es arte contemporáneo, pese a algunos”. La pintura se refugia ahora en las salas privadas. Caja Duero presenta estos días Salamanca una muestra antológica de los once autores más representativos del realismo español de los 60 Antonio López, Eduardo Naranjo, Cristóbal Toral. Hay que ver esta exposición, que se cierra el 15 de Noviembre, como la de 100x100 de acuarelas de Caja Burgos, ya hemos hablado de ella, y nos acercaremos, los acuarelistas de la asociación castellano leonesa, el día 20 me acaban de decir, a verla.
Me hubiera gustado preguntarle su opinión al respecto, a Félix Antonio Gonzalez, el pintor de los campos castellanos, fallecido recientemente, del que también escribimos el pasado 27 de Enero en “El color de Castilla”. Felix Antonio se lamentaba de la incomprensión respecto de sus paisajes, que algunos consideraban siempre iguales, más de lo mismo, cuando la variedad es inagotable, lo mismo que las luces cambian sin cesar para impedir ser atrapadas y los colores se van continuamente transformando. Era un poeta de la pintura, “un reflejo de la dureza del clima –se ha dicho estos días- y un encuentro con la belleza expresado a través del color y la luz”. La pintura de nuestra tierra bien merece una exposición permanente aquí.
Una vez más, y no nos cansaremos de repetirlo, ¡nuestros pintores a nuestros museos¡. El Prado ha hecho justicia con los realistas del XIX, y se ha quedado con Sorolla, y hasta él. ¿Tendremos que montar en Valladolid otro museo de arte contemporáneo, y dejar el del Patio Herreriano para los conceptuales?. Espero que no, que algún día abra sus puertas a nuestros pintores, los pintores de Castilla. Hasta entonces, seguiremos insistiendo.
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